Desventura. Caer de m谩s de 3 mil metros y sobrevivir 9 d铆as en la selva para contarlo.

Por Pablo Rodr铆guez Prieto. Historias basada en un hecho real

Un hecho muy resonante ocurri贸 en v铆speras de la Navidad de 1971. Un avi贸n de las L铆neas A茅reas Nacionales S.A. (LANSA) del Per煤 se accident贸 en su aproximaci贸n a la ciudad de Pucallpa. En ese accidente hubo una 煤nica sobreviviente, Juliane Koepcke, quien luego de caer m谩s de 3 mil metros y una traves铆a de 9 d铆as, fue rescatada por lugare帽os y cazadores que la encontraron en medio de la selva. El cuento Desventura, de Pablo Rodr铆guez Prieto, es el relato en primera persona de las peripecias y sufrimientos que debi贸 sufrir Juliane antes de ser rescatada.

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Desventura

Desventura - Juliane Koepcke y su familia - Historias cortas

El malestar propio de haber dormido poco, se manifestaba en mi mal humor y la impaciencia que causaba el retraso de nuestro vuelo por mucho m谩s tiempo del que se puede suponer. Nos citaron en el aeropuerto a las seis de la ma帽ana, son las diez y nadie da raz贸n de la demora.

鈥 芦Si estuviera pap谩 ya hubiera reclamado por lo menos veinte veces禄 鈥搇e dije a mam谩, quien con total indiferencia contest贸,

鈥 芦Es cierto, felizmente no est谩禄 鈥搚 continu贸 sentada como si no pasara nada, estoica ante lo que estaba sucediendo.

Anoche fue mi fiesta de promoci贸n y el baile de graduaci贸n fue pasada la medianoche, dormimos un par de horas y mi madre tan puntual como siempre, me sac贸 de la cama contra mi voluntad para estar aqu铆, sin saber siquiera si podremos volar hoy.

鈥 芦Es 24 de diciembre, pap谩 nos espera y no hay forma de postergar el viaje. 隆Ten paciencia y c谩lmate!禄 -dijo mi madre ante uno de mis reclamos y continu贸 sosegada, con su bolso sobre las piernas, la espalda recta y la mirada al frente.

Talvez su profesi贸n de ornit贸loga hac铆a que tuviera esa paciencia y la quietud que mostraba en todo momento.

Pap谩 es todo lo contrario a ella, es s煤per activo y muchos dicen que yo me parezco mucho a 茅l.

Lamento no haber obedecido a mam谩 cuando opin贸 sobre mi vestimenta, ella sugiri贸 que me ponga pantalones y zapatillas. Ahora llevo puesto un vestido delgado y corto, sandalias muy veraniegas y en el aeropuerto hace frio. Yo supuse que en dos horas estar铆amos en Pucallpa con bastante calor y no sentados ac谩.

El recuerdo de la finca donde trabajan mis padres, en un proyecto de investigaci贸n de la Universidad de San Marcos, en medio de la selva, me entretuvo. Saber que volver铆a pronto a ver a pap谩 me llenaba de felicidad, as铆 como tambi茅n saber que pronto estar茅 nuevamente en contacto con la naturaleza que tanto me atrae y me gusta.

Tengo muchos proyectos y sue帽os en la cabeza, algunos de ellos vinculados al inicio de mis estudios universitarios en un plazo muy breve. Creo que estudiar茅 biolog铆a y quisiera trabajar al lado de pap谩. Es casi seguro que tenga que viajar a Alemania, la tierra de mis padres, para cursar estudios.

Por los altoparlantes de la sala de espera del Aeropuerto Internacional 芦Jorge Ch谩vez禄 se escuch贸 el llamado a los pasajeros del vuelo 508 con destino a Pucallpa. Los hasta esos entonces molestos pasajeros se levantaron dando v铆tores, armando tremenda trifulca al querer todos a la vez abordar el avi贸n que nos llevar铆a a nuestro destino en v铆speras de Navidad.

Mi madre prudentemente orden贸 permanecer sentadas a la espera que se calmaran los 谩nimos, por lo que fuimos las ultimas en abordar la nave.

A m铆 me encanta viajar y lo disfruto plenamente.

Transcurridos cerca de una hora de vuelo apacible y ver de cerca los nevados de la cordillera de los andes se extendi贸 a nuestros pies la inconmensurable s谩bana verde de la selva amaz贸nica. Yo viajaba en la ventanilla delante de las alas del avi贸n y mi mam谩 junto a m铆 en el pasillo. Observaba la llanura selv谩tica rememorando gratos momentos pasados en ese para铆so que tanto adoraba mi pap谩.

De pronto todo cambi贸, frente a nosotros pude ver una inmensa nube gris que en poco tiempo nos fue absorbiendo dejando todo oscuro fuera del avi贸n. La nave zangolote贸 y la tripulaci贸n de abordo orden贸 que nadie se mueva de sus asientos, mientras apuradas las sobrecargo suspendieron la entrega de alimentos y el reparto de bebidas.

El traqueteo de la aeronave se hizo intenso permitiendo que los compartimentos de equipaje de mano se abrieran y se esparcieran los art铆culos all铆 colocados. Algunos alimentos se regaron sobre los pasajeros, mientras el capit谩n de vuelo ordenaba que todos deber铆amos colocarnos los cinturones de seguridad y permanecer sentados e inclinados sobre nuestras piernas.

Creo y estoy convencida que esta orden finalmente fue mi salvaci贸n. Asustada obedec铆, vi la cara de mam谩 empalidecer y al volver a coger su mano la sent铆 mucho m谩s fr铆a. Escuch茅 a varios pasajeros gritar, algunos de miedo y otros de dolor al ser golpeados por los objetos que se zarandeaban de un lugar a otro sin control.

Un pitido intermitente y agudo lastimaba mis o铆dos y la de muchos pasajeros que se cubr铆an las orejas con las manos. El avi贸n se elevaba apresurada y notoriamente, supuse tratando de salir de la tormenta. De la parte superior de nuestros asientos se soltaron unas mascarillas unidas a unas mangueritas, un sobrecargo ordenaba que las pusi茅ramos sobre nuestros rostros si necesit谩ramos oxigeno adicional.

La nave se encontraba por sobre los l铆mites de un vuelo normal.

Nadie la entend铆a, todos 茅ramos zarandeados desbaratadamente. Los art铆culos sueltos que saltaban de un lugar a otro comenzaron a deslizarse al final de la nave. De pronto, una intensa luminosidad asom贸 por la ventanilla al lado m铆o, el avi贸n dio un giro brusco hacia ese lado y una tremenda llamarada comenz贸 a envolver el avi贸n.

Mi madre con los ojos humedecidos de pavor solo atin贸 a decir 芦esto es el fin禄 se solt贸 de mi mano y de pronto una fuerte explosi贸n parti贸 la nave separ谩ndonos definitivamente.

Me sent铆 lanzada fuera hacia el vac铆o y de inmediato sent铆 que comenzaba a caer. Segu铆a sentada en el asiento que fuera de la aeronave por lo que con todas mis fuerzas me aferr茅 a 茅l. Comenz贸 un giro en espiral al descender, mareada y aturdida cerr茅 los ojos y ya no pude ver m谩s.

Desapareci贸 el pitido agudo que me atormentaba, el grito de los pasajeros, tambi茅n el sonido aterrador de la explosi贸n, todo era silencio, sent铆a s贸lo el ruido del aire al rozar contra la butaca, finalmente perd铆 el conocimiento.

Cuando despert茅, llov铆a abundantemente, pude ver partes del avi贸n incendiadas, yo segu铆a con el cintur贸n de seguridad en mi cintura sentada en el mismo asiento, al voltear la mirada vi junt贸 a m铆, parte de un cuerpo colgado de una rama, reci茅n entonces pude percatarme que estaba sobre la copa de un 谩rbol.

Asumiendo que se trataba de una pesadilla me volv铆 a dormir.

Avi贸n accidentado de LANSA 508

Al despertar en el alba del d铆a siguiente, continuaba en medio de la misma pesadilla, la lluvia persist铆a intensamente y todo era una horrorosa realidad. Con bastante dificultad pude deshacerme del asiento y comenzar el descenso.

Sent铆 un fuerte dolor en el hombro que imped铆a poder asirme firmemente con la mano izquierda, un corte de considerables dimensiones se mostraba en una de mis piernas, en la cara un rasgu帽o grande a煤n sangraba, uno de mis ojos contusos me limitaba a煤n m谩s la visi贸n ante la p茅rdida de mis gafas. Una de mis sandalias no estaba en su lugar, por lo que sent铆 dolor al apoyar el pie en las ramas al descender.

Record茅 las palabras finales de mi madre y comenc茅 a buscarla con desesperaci贸n. No tard茅 en encontrar el cuerpo de una mujer que asum铆 era mi progenitora, me inclin茅 sobre ella y llor茅 un buen rato. Al calmarme pude ver que ten铆a las u帽as pintadas por lo que descart茅 inmediatamente que fuera ella, pues mam谩 nunca acostumbraba hacer eso.

El escenario era horrible, restos del avi贸n humeaban en medio de la lluvia tras haber ardido toda la noche. El equipaje de los pasajeros desperdigados por todos lados. Varios cuerpos, muchos de ellos desmembrados, estaban esparcidos en un radio amplio.

Camin茅 entre los escombros de la nave y los restos humanos desperdigados hasta que encontr茅 el cuerpo de mam谩. La abrac茅, trat茅 de limpiar su rostro y la arrastr茅 para protegerla del aguacero al pie de un frondoso 谩rbol, fue entonces que decid铆 salir a buscar ayuda.

No ten铆a idea de donde podr铆a encontrarme, pero pude recordar el consejo de pap谩 que dec铆a que toda corriente de agua siempre te llevar谩 a un rio grande y junto a ellos siempre habr谩 asentamientos humanos.

Lo dijo un d铆a que, como 茅ste, llov铆a abundantemente.

Cog铆 una bolsa de caramelos y un pan dulce que encontr茅 tirados en el suelo y tras haber notado que las aguas que ca铆an de la lluvia descend铆an intern谩ndose en el bosque, me alej茅 del lugar con la esperanza de volver pronto por mam谩.

Al promediar el medio d铆a, la lluvia a煤n continuaba, sent铆a mucho frio. Mi avance era lento, pues la enmara帽ada selva me imped铆a caminar r谩pido. Deb铆a muchas veces dar alg煤n rodeo con miedo a perder el curso del agua, felizmente eso no sucedi贸. Durante todo el d铆a no pude ver el sol y solo sent铆a un diluvio que ca铆a sobre m铆, sin parar, sin piedad.

Mi vestido comenz贸 a hacerse jirones y el pie que llevaba descalzo, al estar lastimado, me dol铆a mucho. Camin茅 sin parar hasta bien avanzada la tarde, entonces intu铆 que pasar铆a la noche en medio del bosque, por lo que tratando de descansar busqu茅 un lugar donde refugiarme antes que oscureciera.

A pesar del aguacero hab铆a insectos que sobrevolaban en torno m铆o y en el menor descuido clavaban sus aguijones en mi piel. La noche lleg贸, hab铆a encontrado un 谩rbol ca铆do y me cobij茅 debajo de 茅l luego de inspeccionar los alrededores, mi mayor miedo era encontrar alguna serpiente, por lo que con una vara remov铆 todo posible escondrijo.

Al oscurecer amain贸 un tanto la lluvia dando paso a un vendaval de zancudos que dieron buena cuenta de mi semi desnudo cuerpo. No sab铆a que parte del cuerpo me dol铆a m谩s, no ten铆a fuerzas para impedir que los insectos hicieran su merienda.

Sent铆a desfallecer de miedo y dolor, llor茅 mucho.

Pas茅 la noche en vela, el temor que alg煤n animal pudiera atacarme no permiti贸 que pudiese dormir. Los ruidos que se producen en la selva, son ensordecedores y aterradores. La oscuridad absoluta imped铆a ver algo en medio del diluvio en que me encontraba.

Antes que amaneciera completamente, reinici茅 la marcha, la primera dificultad que encontr茅 fue que al dejar de llover la corriente de agua que segu铆a era casi imperceptible. Una intensa neblina lo cubr铆a todo. La poca visibilidad ma帽anera agudizada por mi miop铆a y la falta de mis gafas, dificult贸 a煤n m谩s mi lento caminar.

Al cabo de un rato logr茅 encontrar otra corriente de agua mucho mayor a la que ven铆a siguiendo, esto me llen贸 de alegr铆a en medio de todas las dificultades que estaba enfrentando. Caminaba con los pies en el agua, en algunos lugares el agua me llegaba a la cintura, era mucho m谩s f谩cil avanzar de esa manera pues el agua se abr铆a camino en medio de la selva.

Un poco confiada no me percat茅 de una liana que atravesaba el torrente, por poco me arranca la cabeza, aun as铆, nada me detuvo y continu茅 ahora con el cuello tambi茅n adolorido.

El canal de agua cada vez se ensanchaba m谩s al recibir infinidad de afluentes, lo que para m铆 era buen indicio, pues pensaba que estaba cerca de lograr mi prop贸sito, eso renovaba mis escasas fuerzas. El siguiente temor apareci贸 cuando vi moverse algo oculto junto a la orilla, pens茅 que se trataba de un cocodrilo, muy frecuentes en esta clase de lugares.

Para mi tranquilidad se trataba de un peque帽o roedor que hab铆a ca铆do al agua y luchaba por salir. Trat茅 de mantenerme lo m谩s alejada posible de la orilla y avanzaba nadando o arrastrada por la corriente, cuando era posible.

Todo iba bien, pero de nuevo comenz贸 a llover, sent铆a que morir铆a en este intento.

El frio me calaba los huesos y mis fuerzas eran cada vez m谩s escasas. Los caramelos y el pan que traje ya los hab铆a terminado y tem铆a comer los frutos que a cada paso encontraba. Pap谩 me hab铆a dicho que, si no estaba segura del fruto que era, no lo comiera pues podr铆a ser venenoso.

Sent铆a mucha hambre y al estar mucho tiempo en el agua me dio calambres en una de las piernas, mientras que la herida en la otra produc铆a un dolor lacerantemente, mi vista cada vez m谩s borrosa me imped铆a distinguir lo que hab铆a fuera del agua, por lo que 煤nicamente me concentraba en distinguir el curso del agua.

El dolor de la clav铆cula se hac铆a m谩s intenso por el esfuerzo que hac铆a al nadar. Muchas veces el agua se introduc铆a en t煤neles de vegetaci贸n que me aterraban, pero al no poder caminar optaba, contra lo que yo quisiera, continuar dentro del agua.

En una de esas ocasiones top茅 con un nido de peque帽as hormigas rojas que pend铆a de una rama, muchas de ellas cayeron sobre mi cuerpo produci茅ndome un ardor insoportable. Al cabo de un rato mi piel estaba inflamada, me ard铆a. Por m谩s que trataba de aliviarme dentro del agua la incomodidad no pasaba. Lloraba en silencio, mientras dejaba que la corriente me arrastrara estando yo de espaldas.

La noche volv铆a a llegar, por lo que busqu茅 un lugar donde intentar refugiarme fuera del agua, la lluvia continuaba. Tom茅 abundante agua fresca que el aguacero acumulaba en algunas hojas y trep茅 a un peque帽o 谩rbol que sus ramas daban una especie de cobijo fuera del piso que estaba totalmente anegado.

La noche fue inclemente, los zancudos retornaron al atardecer, me aterraban los sonidos producidos por animales que hu铆an de la inundaci贸n. Igual que la noche anterior no pude dormir. Truenos y rel谩mpagos que estallaban muy cerca de m铆, me recordaban la explosi贸n del avi贸n, completaban este paisaje alucinante.

Al amanecer pude ver que todo el suelo estaba cubierto de agua, no se distingu铆a el canal que la tarde anterior me ayudaba a desplazarme. Camin茅 desorientada por un buen rato tropez谩ndome continuamente en medio de semejante charco, hasta que la dicha me llev贸 a encontrar nuevamente el cauce de manera casual, al caer dentro de 茅l.

Grit茅 aterrada, cuando choqu茅 con un animal, ahogado probablemente.

Pasado el percance, sent铆 que avanzaba mucho m谩s lento que el d铆a anterior, las aguas estaban empantanadas, la corriente era tenue no me arrastraba, por lo que ten铆a que nadar cuando era posible o avanzar jal谩ndome de ramas y troncos que abundantemente hab铆a en el canal.

Para mi suerte la lluvia ces贸 y las aguas se definieron mejor en poco tiempo. Al caer la tarde hab铆a salido a un r铆o mucho m谩s amplio, sin ramas ni obst谩culos, pero igual de lento en su discurrir. Otra vez hab铆a que buscar un lugar donde pasar la noche.

Esta vez los zancudos eran diferentes, mucho m谩s grandes, cuando los aplastaba dejaban escurrir un buen chorro de mi sangre produci茅ndome un escozor que me llevaba a lacerarme la piel al rascarme. El escozor y el dolor era tal que ya hab铆a perdido la noci贸n de tiempo, espacio y miedo.

Rendida por el esfuerzo y las noches anteriores en vela esta vez dorm铆 profundamente. No me preocupe por protegerme, ni buscar refugio. Hab铆a arribado a una explanada libre de vegetaci贸n, al salir del agua fue tan grande el cansancio que me extend铆 en el suelo pensando en descansar un rato, pero despert茅 al amanecer.

Al alrededor m铆o pude ver muchas huellas de animales que no pude identificar pero que presuntamente rondaron junto a m铆 en alg煤n momento de la noche. Para mi buena suerte pude distinguir muy cerca un 谩rbol de pl谩tanos que saciaron en parte el hambre que mord铆a mis entra帽as.

Luego de descansar un rato m谩s, tratando de ordenar mis ideas, pens茅 en armar una balsa con troncos que hab铆a en el lugar.

Con bastante dificultad logr茅 hacer rodar hasta la orilla del rio a tres pedazos de 谩rboles ca铆dos, con lianas las amarr茅 y luego de probar su resistencia, pens茅 que vali贸 la pena tanto esfuerzo. Cargue en mi balsa un racimo de pl谩tanos y empuje mi embarcaci贸n al centro de la corriente de agua.

El rio estaba torrentoso por lo que tuve dificultad para poder montarme sobre la balsa.

En ese intento perd铆 los pl谩tanos y la embarcaci贸n comenz贸 a desarmarse. Los troncos se desamarraron se separaron y se alejaron, yo qued茅 sujeta a uno de ellos. Despu茅s de todo, pens茅, no estaba del todo mal, avanzaba con m谩s facilidad que el d铆a anterior.

Con mi cuerpo colgado sobre el tronco dejaba que la corriente me arrastrara. Muchas veces escuch茅 pasar aviones, con una de las manos trataba de llamar su atenci贸n, pero no me ve铆an y se alejaban dej谩ndome desolada.

Al atardecer de uno de esos d铆as, ya no recordaba cuantos llevaba metida en el agua, llegu茅 a un sitio que llam贸 mi atenci贸n. Mi visi贸n borrosa no logr贸 en un primer momento identificar de que se trababa, pero algo me resultaba familiar y me acerqu茅. Termin贸 siendo una canoa amarrada en la orilla del rio. Frente a ella una peque帽a extensi贸n de playa y a unos pazos una peque帽a y rustica caba帽a.

Nad茅 con todas mis fuerzas para salir del cauce del rio y me abalanc茅 sobre la canoa, mientras gritaba llamando con la esperanza de encontrar a alguien que me pudiera auxiliar. No obtuve respuesta, todo estaba en silencio. Mi primera intenci贸n fue subirme a la canoa y alejarme de all铆, sin embargo, me sent铆a muy d茅bil, me manten铆a en pie con bastante dificultad.

Opt茅 por acercarme a la caba帽a, buscaba algo que comer, pero solo encontr茅 un recipiente con gasolina junto a un viejo motor. Record茅 que pap谩 echaba querosene en las heridas de los perros para matar los gusanos que aparec铆an r谩pidamente.

Las lesiones de mi pierna y brazo se ve铆an muy mal, el dolor era intenso y una efervescencia dentro de las llagas no presagiaban nada bueno por lo que vaci茅 sobre mis heridas la gasolina. Los cortes se hab铆an infectado de larvas de insectos, que al contacto con el combustible intentaron meterse m谩s profundamente en la carne, haci茅ndome ver estrellas y emitir un grito desgarrador que termin贸 desmay谩ndome.

Me despertaron voces de personas paradas junto a m铆, pens茅 que era un sue帽o.

Hallan sobreviviente del avi贸n LANSA

Me levant茅 y al hacerlo asust茅 a los tres hombres que, entre ellos conversaban con evidentes muestras de miedo en sus rostros. Los salud茅 y les ped铆 ayuda, me miraban con desconfianza mientras retroced铆an un paso.

Les expliqu茅 que el avi贸n en el que viajaba hab铆a ca铆do, que ven铆a perdida en medio de la selva por varios d铆as. Ellos hablaban de una diosa del agua que se trasforma en mujer para atraerlos a su hogar bajo el agua quit谩ndoles la vida ahogados. Yo les suplicaba que me escuchen sin lograr convencerlos. Me miraban con desconfianza, uno de ellos con una rama me hincaba para cerciorarse que era real.

Les implor茅 que me ayudaran, segu铆an imp谩vidos a mis s煤plicas. Continu茅 d谩ndoles m谩s detalles del accidente, les cont茅 que mi mam谩 hab铆a fallecido y en Pucallpa mi pap谩 me esperaba para celebrar Navidad.

Finalmente accedieron a mi pedido, recordaban haber escuchado en la radio a pilas que llevaban con ellos el suceso en la v铆spera de la Noche Buena. Comenzaron por preparar algo para comer. Revisaron mis heridas y con una espina arrancaron una veintena de gusanos de mi pierna y otro tanto de mis brazos.

Luego me embarcaron en la canoa y con ah铆nco remaron sin parar por varias horas hasta llegar a un pueblo llamado Tournavista. Ah铆 me atendieron de urgencia en una cl铆nica local, cuyos m茅dicos ordenaron me evacuen de inmediato en una peque帽a avioneta a Pucallpa, por la gravedad de mis heridas.

El emotivo reencuentro con pap谩 se dio en el aeropuerto de Pucallpa, quer铆a saber c贸mo estaba mam谩, por mi silencio entendi贸 lo ocurrido. Los dos lloramos largo rato camino al hospital de la ciudad.

Finalmente 茅l parti贸 con una comitiva del ej茅rcito, bomberos, m茅dicos y gu铆as al lugar que, las personas que me ayudaron en medio del bosque, dedujeron se encontraban los restos del avi贸n.

Luego de algunos d铆as apareci贸 con el cuerpo de mam谩 y los restos de algunos pasajeros. Despu茅s llegar铆an los dem谩s. Las condiciones clim谩ticas continuaban adversas, lo que dificultaba a煤n m谩s las tareas de rescate.

Encontraron noventa y tres cuerpos de pasajeros y tripulaci贸n de la nave, era la 煤nica sobreviviente. La ciudad estaba gravemente afectada por el accidente, reinaba la consternaci贸n entre sus pobladores, muchas familias lloraban a sus muertos.

Fin.

Desventura es un cuento del escritor Pablo Rodr铆guez Prieto 漏 Todos los derechos reservados.

El accidente a茅reo del vuelo de Lima a Pucallpa

El avi贸n de LANSA, que hac铆a el vuelo 508 de Lima a Pucallpa el 24 de diciembre de 1971, en que viajaba Juliane Koepcke sufri贸 un accidente a茅reo provocado pro un rayo, y ella cay贸 desde m谩s de tres mil metros de altura y sobrevivi贸 varios d铆as en la selva. Se hicieron, adem谩s de este cuento, dos pel铆culas en base a esta historia. 芦Perdida en el infierno verde禄 (Miracoli accadono ancor) de Giuseppe Maria Scotese en 1974 y 芦Las alas de la esperanza禄 (Wings of hope) de Werner Herzog el a帽o 2000. A continuaci贸n, un breve documental con los detalles del accidente.

Sobre Pablo Rodr铆guez Prieto

Pablo Rodriguez Prieto - Escritor

鈥淪oy un convencido que la lectura hace que los seres humanos seamos emp谩ticos, con lo que se puede lograr un mundo m谩s amigable y menos conflictivo. Sue帽o con un mundo mejor que el que tenemos hoy.鈥

鈥淓l聽Per煤聽es un pa铆s muy rico en paisajes y destinos tur铆sticos, con innumerables regiones y climas muy variados. Yo nac铆 en聽Pucallpa, una ciudad de la regi贸n聽Ucayali聽en la selva. De ni帽o, por el trabajo period铆stico de mi padre radicamos en muchas otras ciudades, esto enriqueci贸 mi esp铆ritu de usos y costumbres muy disimiles que posteriormente se traducen en mi trabajo literario.

Mis inicios fueron escribiendo cr贸nicas que las repart铆a entre mis amigos sobre experiencias locales que las denominaba 鈥Cr贸nicas de la calle鈥. Prefiero escribir cuentos, pero e incursionado en novela corta y poes铆a. Soy casado y tengo tres hijos quienes son mis mayores cr铆ticos. Cuando ellos eran ni帽os jugaba a escribir sus ocurrencias diarias y casi siempre fueron desechadas, a煤n cuando guardo esas historias en mi memoria.鈥

Actualmente聽Pablo聽vive en聽Lima聽y desarrolla actividades vinculadas a las artes gr谩ficas, tiene una imprenta familiar y en sus horas libres escribe de a poco.

M谩s cuentos de Pablo Rodr铆guez Prieto

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2 comentarios en 芦Desventura. Caer de m谩s de 3 mil metros y sobrevivir 9 d铆as en la selva para contarlo.禄

  1. Buena narrativa, esta historia es casi un cl谩sico en cuanto a sucesos acaecidos en la selva, desgracias aparte naturalmente, la historia es una mescla de lo descarnado y lo surreal que puede llegar hacer un accidente a茅reo ver铆dico.

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