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Azabache, Otto y yo. “Señores, no me sorprende que ustedes estén aquí… realmente esperé esto desde hace muchos años”

En «Azabache, Otto y yo«, la psicóloga colombiana Jeanet Vásquez Ramírez, en su primera participación en EnCuentos, nos relata sobre la misteriosa vida de Juancho, un hombre solitario con un pasado oculto. Su imponente presencia y la compañía de su caballo Azabache y su perro Otto, despiertan la curiosidad de sus vecinos. ¿Qué secretos esconde detrás de su mirada penetrante y su hogar vacío? Cuando deciden investigar, descubren una conmovedora historia de amor y pérdida que redefine el significado de la familia. Una narrativa cautivadora que invita a reflexionar sobre el poder del vínculo entre humanos y animales.

Azabache, Otto y yo

Azabache, Otto y yo - Historia corta

Juancho era un hombre corpulento de fasciones gruesas de grandes ojos negros que lograba intimidar solo con su mirada.

Él vivía en una casa grande de amplias habitaciones qué hacía pensar que tenia una familia pero la verdad, allí solo vivía él, con su caballo y su perro.

Azabache era su caballo, su hermoso color café brillaba, en su frente una mancha blanca lo adornaba, su crin y su cola muy negras dejaban ver que era un animal muy bien cuidado. El otro era Otto su fiel perro labrador chocolate, qué parecía nunca se separaba de su dueño, siempre estaba batiendo la colá alrededor de Juancho, quien le tocaba la cabeza y el perrito se echaba quieto a su lado.

Las personas que lo conocían se mostraban recelosas y se preguntaban ¿Por qué este hombre misterioso vivía en una casa tan grande si no tenía familia?, además pensaban que escondía algo detrás de esa mirada que tanto los intranquilizaba… Y ¿Cómo era que vivía con un perro y un caballo?

Siempre al amanecer salía montado en su caballo y, con su perro al lado, recorrian la sabana casi por tres horas diarias, luego regresaban a la casa y no los volvían a ver. Era algo que se repetía una y otra vez.

Esto desconcertaba mucho a sus vecinos. Es así que un día decidieron averiguar qué era lo que pasaba con este misterioso hombre y sus acompañantes.

Planearon qué una ves que saliera de su rancho, entrarían a averiguar qué había dentro. Por fin llego el día, su extraño vecino salió como de costumbre montado en su caballo, y con su perro al lado, entonces decidieron no perder tiempo, era la hora perfecta para entrar a su casa y descubrir qué era lo que estaba pasando.

Recorrieron cada rincón, pero todo parecia estar en orden. De pronto algo les llamo la atención, en una habitación qué estaba cerrada se dejaba ver una ventana cubierta por una una gruesa cortina oscura. Eso los inquietó, pensaron que allí podria estar el misterio, en esa habitación cerrada. 

De pronto, un viento ligero movió la cortina, se asustaron mucho pues creyeron que alguien estaba en aquel cuarto, dudaron mucho si debían irse o por el contrario, quizás alguien podría estar necesitando su ayuda.

Venciendo sus temores se acercaron a la ventana, la que estaba entreabierta. Sentían qué el corazón se les iba a salir, seguro ahora podrían saber que era lo que ocultaba, con algo de temor levantaron la cortina. Pero su sorpresa fue mayor, frente a sus ojos había un gran cuadro en el que se podía ver una hermosa mujer, una niña y un niño pequeños, junto a ellos estaba Juancho, su perro y su caballo. 

Se miraron como queriendo descubrir dónde estaban esas personas que aparecían en la foto, preguntándose quiénes eran y qué tenían que ver con este hombre.

Era tanto su asombro, que no les dio tiempo de ver que ya era la hora en que regresaba, al oir el relincho del caballo sintieron qué el mundo se les venía encima, por un momento pensaron «que le vamos a decir, ¿por qué estamos aquí?». Su reacción fue salir corriendo a esconderse, pero se dieron cuenta que ya no había tiempo, pues su vecino estaba frente a ellos, debían hacerse responsables de lo que pudiera pasar. 

Se miraron entre sí, sin musitar palabra alguna, mientras él los miraba fijamente sin parpadear. Eso los intimidó, se hizo un silencio que les pareció interminable. Tomando algo de aire uno de ellos intentó explicarle el porque de su presencia en su casa, pero él, sin dejar que terminara, lo interrumpió diciéndoles:

Señores, no me sorprende que ustedes estén aquí.

No entendian que les estaba diciendo este hombre, él continuó hablando:

Realmente esperé esto desde hace muchos años, me extrañaba mucho por que ustedes, siendo mis vecinos, nunca me preguntaron si yo tenía una familia.

Eso que estaban escuchando contestaba la pregunta de quienes eran esas personas, si era su familia, ¿dónde estaban…?, ¿qué había pasado con ellos?

Fue entonces que con voz pausada él dijo:

Nosotros vivíamos al norte… Y como toda familia fuimos felices, nos gustaba pasar tiempo juntos, a veces solíamos venir a pasar unos días en el rancho, aprovechábamos para montar a Azabache y luego jugábamos con Otto. eso le encantaba a los niños. Pero uno de esos días algo cambió nuestras vidas, viniendo para acá un auto salió de la nada y acabo con mi familia.

Desde entonces, yo no quise regresar a nuestro hogar, decidí honrar la memoria de mi esposa y de mis hijos haciendo lo que a ellos les gustaba, recorrer la sabana en mi Azabache, y por eso Otto, el perro que tanto amában mis hijos, siempre está a mi lado. 

De esta forma me siento como si estuviéramos con ellos haciendo lo que más nos gustaba. Es por eso que Otto, Azabache y yo nos hemos convertido en una familia.

Todos se miraron sin saber que contestar, ante esta revelación solo pudieron pronunciar:

Perdónenos señor, por no darnos cuenta lo que estaba pasando en su vida, y tal vez lo llegamos a juzgar, y usted tan solo quería honrar a su familia a través de sus animalitos quienes si lo supieron valorar.

Fin.

Azabache, Otto y yo es un cuento de Jeanet Vásquez Ramírez © Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial sin el consentimiento expreso de su autora.

Sobre Jeanet Vásquez Ramírez

Jeanet Vásquez Ramírez - Escritora

Jeanet Vásquez Ramírez, psicóloga bogotana, vive con su cónyuge e hijo. Siempre le ha gustado expresarse a través de escritos, canciones y poemas. Sus mayores pasiones: leer, escribir y la música.

Jeanet Ha participado en diferentes concursos. Se entero de Historias en Yo Mayor por Instagram, y quizo saber como funciona escribir historias; ya que su meta es escribir muchas canciones y libros qué lleguen a ser best seller. 

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