Un legado invaluable ◁ “Es la herencia que me dejó mi abuelo… el mayor valor de una persona es la honestidad”.

Por Francisco Javier Arias Burgos. Cuentos sobre valores.

Las herencias materiales no se deben desaprovechar, pero siempre lo más importante es el legado en enseñanzas y valores, aquello que llevamos “puesto” y que solo nosotros lo podemos volver a transmitir. En el caso de la historia de “Un legado invaluable“, es el valor de la honestidad, que arraigado en la mente, nos impulsa siempre a “devolver” aquello que no es nuestro. Un cuento del escritor colombiano Francisco Javier Arias Burgos, que recomendamos para todas las edades.

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Un legado invaluable

Un legado invaluable - Cuento

Poco antes de su muerte mi abuelo me entregó en un sobre cerrado lo que él, con la humildad que lo caracterizaba, me dijo que sería mi herencia. Insistió en que lo abriera solo después de que su cuerpo fuera cremado. No podría yo contradecir la petición de quien se encargó de mi crianza luego de la muerte de mis padres, que me dejaron huérfano a mis diez años.

“Espero que te sirva para la vida”, fueron sus palabras. Lo abracé con fuerza y le agradecí con una sonrisa y un beso en la mejilla.

Mi abuelo no tenía nada material qué dejarme, así que lo tomé como un acto simbólico. Nunca fue un hombre ostentoso, no le conocí lujos ni derroches, y la casa en la que vivimos hasta su deceso era arrendada. Con su oficio de zapatero pagaba la renta, conseguía la comida para los dos, pagaba mis estudios. Él soñaba verme como profesional y me insistía en que terminara una carrera, la que me gustara. No quería que fuera zapatero, como él, ni que pasara necesidades.

“No es que me avergüence de ser zapatero, Miguelito. Pero tú puedes aspirar a algo mejor que este oficio”, me decía mientras reparaba los zapatos que algún cliente le encargaba.

Hice realidad su deseo.

Me gradué como médico dos años antes de su muerte, y me dolió no haber podido hacer nada para evitarla, verme impotente ante el cáncer de estómago que se lo llevó en cuestión de dos meses. Así es la vida. O, para mejor decirlo, así es la muerte.

Abrí el sobre y encontré una memoria USB con un mensaje de despedida y la petición de que, con ese cuento que él escribió, participara en el concurso que cada año hacía (hace todavía) el ministerio de cultura. Nunca me habló de cuentos escritos por él. Recuerdo, sí, todos los que me contaba. Los tradicionales como La Cenicienta, Pulgarcito, El Gato con Botas y tantos otros con los que los niños crecimos. Además de los relatos folclóricos, trovas, leyendas y chistes con los que adobábamos las comidas.

Una USB… Jamás lo vi usar un computador. A duras penas lo veía yo usar un celular, y eso para lo básico. Pero por más cercano que sea uno de alguien, siempre se lleva sorpresas. Ahora entiendo por qué salía temprano cada domingo con un cuaderno y un lápiz metidos en su mochila.

Envié el cuento al concurso para cumplir su último deseo.

Me había gustado, pero nunca le di mucha opción de ganar. Era bonito, sí, mas no una obra maestra, o por menos esa fue mi impresión.

Ocupado con mis pacientes, había olvidado lo del concurso. Al correo me llegó, después de cinco semanas, el mensaje que nunca esperé. Mi cuento, el cuento del abuelo, fue el ganador. Me citaron para el acto de premiación, al cual asistí emocionado.

No era una gran cantidad de dinero, no. Pero sí un gran logro. Un homenaje a la memoria de un hombre intachable, recto y amoroso.

Cuando los presentadores del concurso anunciaron el nombre del cuento ganador y el de su autor, que supuestamente era yo, me pidieron leerlo ante el público asistente, y decir algunas palabras. Así lo hice.

– “Honorable jurado, respetado público”, -dije-. “No soy el autor del cuento. Es la herencia que me dejó mi abuelo. Siempre me insistió en que el mayor valor de una persona es la honestidad. Este cuento lo escribió él”.

Los aplausos que sonaron fueron para mi abuelo, que en paz descanse.

Fin.

Un legado invaluable es un cuento del escritor Francisco Javier Arias Burgos © Todos los derechos reservados.

Sobre Francisco Javier Arias Burgos

Francisco Javier Arias Burgos - Escritor

Francisco Javier Arias Burgos nació el 18 de junio de 1948 y vive en Medellín, cerca al parque del barrio Robledo, comuna siete. Es educador jubilado desde 2013 y le atrae escribir relatos sobre diversos temas.

“Desde que aprendí a leer me enamoré de la compañía de los libros. Me dediqué a escribir después de pensarlo mucho, por el respeto y admiración que les tengo a los escritores y al idioma. Las historias infantiles que he escrito son inspiradas por mi sobrina nieta Raquel, una estrella que espero nos alumbre por muchos años, aunque yo no alcance a verla por mucho tiempo más”.

Francisco ha participado en algunos concursos: “Echame un cuento”, del periódico Q’hubo, Medellín en 100 palabras, Alcaldía de Itagüí, EPM. Ha obtenido dos menciones de honor y un tercer puesto, “pero no ha sido mi culpa, ya que solo busco participar por el gusto de hacerlo”.

Otro cuento de Francisco Javier

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