Coni y Florencia en una tarde de invierno

Coni y Florencia en una tarde de invierno

Coni y Florencia en una tarde de invierno

Coni y Florencia en una tarde de invierno. Gladys Gutiérrez Fernández, poeta chilena. Cuento de niñas y muñecas.

Era una tarde de invierno. Afuera llovía con muchas ganas. Los árboles se mecían con el soplido del viento y los perros del barrio se protegían bajo los árboles.

Coni miró por la ventana sintiendo un poquito de frío. A la vez se alegró tanto porque su mamá le había encendido la estufa. Entonces corrió a su dormitorio y vio que Mimí y Rosita estaban tiritando porque no le había puesto sus abriguitos de lana. Coni al verlas tan entumidas, corrió a su closet, sacó de su ropero una chomba para cada una y se las colocó.

Su mamá que la observaba, hizo lo mismo con ella, le sacó sus ropitas del día y la abrigó bien calientita para irse a dormir. Felicitándola por sus buenas acciones.

Al otro día, Coni vio por la ventana que el sol estaba muy alto y muy lindo entonces, fue donde Mimí y Rosita. Fue tan grande su sorpresa, porque vio que sus muñecas regalonas estaban transpirando, fue así que Coni les preguntó:

_ Mimí, ¿quieres sacarte la chombita? _ Mimi, que estaba acostada en la cama de arriba de la litera, le tiró sus manitos y eso significaba que le dijo que sí. _

Pero Rosita, que escuchaba atentamente, ella estaba acostada en la parte baja de la litera, también le tiró sus manitos y eso significaba que sí.

_ Ah!, dijo Coni: ¿entonces tienen calor?

_ Sí, sí, dijeron a coro Mimí y Rosita.

_ Bueno, bueno, las voy a ayudar.

_ ¡Ya vamos! … ¡uy!

_ ¡A sacarse la chomba! porque ya están bien grandecitas y puedes ayudarse solas. _

Mimí y Rosita, se miraron muy confundidas, entonces le pidieron a Coni que mejor invitara a su amiga Florencia para que la ayudara.

_ No es mala idea, responde Coni, la llamaré y entonces con ella les enseñaremos cómo vestirse. Así quedaron de acuerdo.

Al rato llegó Florencia, venía con muchas ganas de jugar. Coni le comenta que sus muñecas no sabían vestirse y le pidió le ayudara porque le estaban dando mucho trabajo.

Florencia se puso muy contenta porque así Mimí y Rosita no pasarían frío este invierno.

_ Pero, ¡no te pongas tristes Mimí!, le dice Coni. Si todos, todos tenemos que saber vestirnos. Y Florencia, agregaba: Ahora, es difícil para ti, pero más adelante cuando seas más grande no tendrás problemas. Estuvieron tanto rato jugando con sus muñecas que no se dieron cuenta cómo se les pasó la tarde.

Desde ese día, Coni y Florencia, viven preocupadas de sus amiguitas Mimí y Rosita porque son muñecas muy obedientes. Y colorín colorado este cuento ha terminado.

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Fin

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