El viejo, el niño y el burro 👴 Fábula de Miguel Agustín Príncipe.

Fábulas clásicas para niños.

El viejo, el niño y el burro es una sensacional fábula en verso, basada en una de las clásicas fábulas de Esopo (El viejo y el asno), del famoso escritor y periodista español Miguel Agustín Príncipe. Después de leerlo, y como esta fábula no tiene escrita la moraleja, puedes comentar: ¿Qué enseñanzas nos deja la historia?

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El viejo, el niño y el burro

El viejo, el niño y el burro. Fábula de Miguel Agustín Príncipe.
Ilustración de Dzib*

Iban un viejo y un chico
Por esos mundos de Dios,
Y acompañando a los dos
Iba también un borrico.

El vejete ya encorvado,
Iba a pie con mucha paz,
Y mientras tanto el rapaz
Iba en el burro montado.

Vieron esto ciertas gentes
De no sé qué población,
Y con acento burlón
Exclamaron impacientes:

– ¡Mire usted el rapazuelo
Y qué bien montado va,
Mientras de viejo que está
Andar no puede el abuelo!

¿No era mejor que el chiquillo
Siguiera a pie de reata,
Y que el viejo que va a pata
Montara en el borriquillo?

El anciano que esto oyó,
Dijo al muchacho: – Discurro
Que hablan bien: baja del burro,
Que vaya montarlo yo.

El niño, sin impugnarlo,
Bajó del asno al instante,
Y echó a andar, mientras boyante
Iba el abuelo a caballo.

– ¡Vaya un cuadro singular
Y un chistoso vice-versa!
(Dijo otra gente diversa,
Que así los vio caminar):

¡Mire usted el viejarrón
Y cómo va cabalgando,
Mientras el chico va dando
Tropezón tras tropezón!

¿No era mejor que el vejete
¡Maldito sea su nombre!
Fuese a pie, que al fin es hombre,
Y no el pobre mozalbete?

– ¡Alabado sea Dios!
Dijo el viejo para sí:
¿Tampoco les gusta así?
¡Pues nada! a montar los dos.

Esto dicho, de la chupa
Tiró al muchacho, y subióle
De un brinco arriba, y montóle
Muy sí señor en la grupa.

– ¡Perfectamente! exclamaron,
Soltando la taravilla,
Los de otro lugar o villa
Con los cuales se encontraron:

¿Habrá cosa más bestial,
Aunque sea pasatiempo,
Que montar los dos a un tiempo
En ese pobre animal?

¿No era mejor, voto a bríos,
Que alternasen en subir,
Y no que el burro ha de ir
Cargado así con los dos?

-Cosa es que ya me encocora
Exclamó el viejo bufando:
Bajemos los dos… ¡y andando!
A ver qué dicen ahora.

Y uno y otro descendieron.
Y a pie empezaron a andar,
Y… – ¡Bien! ¡muy bien! ¡vaya un par!,
Otras gentes les dijeron:

¿Es posible que se dé
Quien así busque molestias?
¡Qué majaderos! ¡qué bestias!
Tienen burro, y van a pie.

Cargado entonces del todo,
Dijo el viejo: – ¡Voto va!
¿Con que no podemos ya
Acertar de ningún modo?

Hagamos lo que nos cuadre,
Sin hacer caso el menor
De ese mundo charlador,
Llore o ría, grite o ladre.

Esté limpia la conciencia,
Que es el deber principal,
Y en lo demás cada cual
Consulte su conveniencia.

Por nada, pues, ya me aburro
En un mundo tan ruin:
Conque… arriba, chiquitín,
Que es lo mejor. – ¡Arre, burro!

Fin

Carlos Dzib fue un caricaturista mexicano, de origen yucateco (1939 – 1984). Sus ilustraciones se podían encontrar en los libros de texto gratuito de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y en revistas como La Garrapata, cuya línea editorial era de humor político.

Sobre Miguel Agustín Príncipe

Miguel Agustín Príncipe - Escritor

Miguel Agustín Príncipe fue un poeta satírico, dramaturgo y periodista español, que nació en 1811 en Caspe, Provincia de Zaragoza en España, y falleció en Madrid en 1863.

Catedrático de Literatura e Historia de la Universidad de Zaragoza, abogado y bibliotecario de la Nacional de Madrid, colaboró en importantes diarios y revistas, utilizando los seudónimos de Miraveque y Don Yo.

Escribió la comedia Periquillo entre ellas (1844) y los dramas históricos El conde don Julián (1839) y Mauregato, o El feudo de las cien doncellas (1851), que ofrecen la particularidad de querer rehabilitar a estos dos personajes.

También se le deben los poemarios Poesías ligeras, satíricas y festivas, Poesías serias (ambas publicadas en 1840) y unas Fábulas en verso castellano (1861-1862), donde, aparte del interesante y erudito prólogo, revela su ingenio mordaz, como en la titulada «El lavatorio del cerdo», y un gran sentido común, como en la titulada «El cazolazo».

Quiere saber más sobre este destacado escritor, vea la Biografía de Miguel Agustín Príncipe.

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