De Bombay a Santo Domingo. Son fuertes, desafiantes y decididos… la suerte está echada.

Por Alicia Lidia Prack. Cuentos sobre la vida y las costumbres

Sabemos que la India es uno de los países del planeta con costumbres milenarias más arraigadas, en algunos casos muy difíciles de entender para quienes habitamos algún país de occidente. El cuento De Bombay a Santo Domingo, aunque es un relato corto de Alicia Lidia Prack, nos enseña o nos recuerda, algunos de estos ancestrales hábitos en la vida de Safira, una independiente joven hindú.

Luego, si te gusta este muy interesante cuento de Alicia, por favor, deja algunos comentarios (✍🏼), asigna una calificación con estrellas al cuento para que otros lo encuentren en el sitio (⭐) y compártelo con otras personas, especialmente los jóvenes, a través de las redes sociales o descargando el cuento como PDF y enviándolo por E-mail o Whatsapp (🙏🏼). ¡Gracias!

De Bombay a Santo Domingo

De Bombay a Santo Domingo - Cuento
Imagen de Pexels

Safira es oriunda de Mumbai, lugar que suena menos inglés que Bombay, y pertenece a la casta Kshatriya, de la alta sociedad. Gracias a dicha clase social, pudo realizar estudios universitarios y obtener una licenciatura en microbiología, una maestría en ciencias y un título de ingeniería en tecnología para el control de la contaminación ambiental.

Como a muchas jóvenes de su casta, le llega la oportunidad de viajar, instalarse en un punto del mundo a su entera elección y vivir de su trabajo. Las noticias y las posibilidades de trabajar en Centroamérica hacen brillar sus grandes ojos negros, y son el poderoso imán que la llevan hasta República Dominicana.

Antes de abandonar la India, Safira se despide de sus padres, quienes disimulan el dolor de la separación. Esa hija es su máximo orgullo…

Recién cuando se instala en un pequeño y luminoso departamento, y organiza la primera entrevista con el Consejo de Catedráticos de la Universidad, repara en que ha comenzado a transitar una nueva vida, completamente sola, en otro continente.

Durante los primeros seis meses en Santo Domingo, Safira sufre varios contrastes. El sabor de las comidas, el trato con sus colegas y en especial, el idioma. Pero pronto deja de expresarse en inglés, y pasa a dominar el español, sin abandonar la práctica de las otras siete lenguas hindúes que habla desde niña. Su prestigio se reconoce muy pronto como docente universitaria.

Le sorprende que haya menos restricciones sociales en Santo Domingo, como por ejemplo, que esté permitido que las parejas se besen en la calle o que sea común que las jóvenes tengan un embarazo antes del matrimonio. Dos cosas inaceptables en la sociedad hindú.

Con el tiempo se va adaptando entre sus alumnos, quienes la consideran demasiado estricta, y sus colegas, demasiado introvertida.

En la India, Safira había roto su noviazgo con un joven industrial de su misma casta porque su vocación fue más fuerte. Y tal vez, al ser una pareja arreglada por los padres, descubrió que el amor nunca existió entre ambos.

Por fortuna, la joven tiene la oportunidad de elegir quién será su esposo. Emmanuel es un promisorio empresario dominicano, que día a día amplía su radio de negocios en el área textil. Están profundamente enamorados y las diferencias étnicas, culturales e idiomáticas, se van ensamblando poco a poco, por la fuerza del amor.

Proyectan casarse en poco tiempo más. La joven ansía lucir el vestido de novia tradicional en occidente.

Si se casara en la India, la celebración de su boda duraría de cuatro o cinco días. Su vestido sería rojo o verde, con finos bordados y muchas joyas. En su país, se estila que la pareja se siente frente al fuego sagrado mientras el sacerdote recita mantras; luego el esposo coloca en la novia una especie de collar que se llama mangalsutra y un polvo rojo en la cabeza, el sindoor. Pero ya no será así, para ella.

Ahora, la ceremonia planeada duraría de tres a cuatro horas. Safira sueña con bailar bachata o merengue en los brazos de Emmanuel, y disfrutar de su fiesta de casamiento, profundamente enamorada.

La muchacha hindú y el joven centroamericano tendrán una boda sencilla, y sellarán sus destinos en la Parroquia Universitaria Santísima Trinidad. Ella solamente usará un bindi rojo, cuando esté casada. Y ese detalle significará el homenaje a su origen, mientras viva.

La pareja, antes de conocerse demostró una profunda tenacidad para conseguir sus respectivos trabajos. Sus ocupaciones y profesiones trazaron en sus páginas de vida los caminos que finalmente los reunió.

Tienen planeado construir un hogar sobre la base de la felicidad que los envuelve, y mantenerlo con el fruto de sus respectivas actividades. Tal vez disímiles en cuanto a que pertenecen a diferentes mundos, pero ellos están dispuestos a sortear piedras, de cualquier calibre.

De esa manera capearán cuanta tormenta amenace la estabilidad de sus cimientos, porque son fuertes, desafiantes y decididos…

alea jacta est.

Fin.

De Bombay a Santo Domingo es un cuento sobre costumbres de la India de la escritora argentina Alicia Lidia Prack © Todos los derechos reservados.

¿Qué significa “alea jacta est”?

Alea jacta est o alea iacta est - significado

“Alea jacta est” o “alea iacta est”, pues la j no existía en el latín de esa época, es una frase que actualmente se usa para indicar que “la suerte está echada” aunque en algunos casos se utiliza también la frase “el dado fue lanzado”. Algo así como “no hay forma de volver atrás, ahora dependemos exclusivamente del azar o de la suerte”.
Es una expresión atribuida, por Suetonio​ a Julio César en el momento que este cruzara el río Rubicón en el norte de Italia, límite entre Italia (territorio metropolitano de Roma)​ y la Galia Cisalpina, provincia que le había asignado el Senado romano. Esta frase aparece en la obra del mismo Suetonio, “Vidas de los doce césares“, aunque en este caso en la forma “iacta alea est”.​

¿La ciudad de la India es Bombay o Mumbai?

Bombay o Mumbai - Ciudad de India

Bombay, capital del estado indio de Maharashtra, es la ciudad portuaria más importante y poblada de India, con cerca del 40% del tráfico exterior del país.​ También conocida como Mumbai, nombre que deriva de la diosa local Mumba Devī. Entre 1626 y 1995 se llamó oficialmente Bombay, nombre tradicional cuyo uso sigue siendo recomendado en español por la Real Academia Española. Se encuentra en la costa oeste del subcontinente indio y en 2009 fue catalogada como “ciudad global”, concepto que se aplica a las urbes que cumplen con una serie de características derivadas de la globalización y el constante crecimiento de la urbanización. y que tienen un efecto directo y palpable en asuntos mundiales, con influencia en términos de la cultura o la política.

Sobre Alicia Lidia Prack

Alicia Lidia Prack - Escritora

Alicia Lidia Prack es argentina, casada, dos hijos y un nieto de casi tres años. Escribe desde siempre. El primer libro que leyó de pequeña fue «Una chica a la antigua» de Louisa May Alcott, con el que aprendió a sumergirse en la lectura. Tiene un libro manuscrito terminado de su autoría, con casi trescientos cuentos y aspira a presentarlo a alguna editorial, algún día. Algunos de esos relatos se publicaron en tres antologías en las que participó.

«Amo la música de los ’80 y los ’90. También la clásica y la flamenca. Amo cocinar para su familia. Amo a los animales, en especial a los caballos. Me enojan mucho las injusticias, y sobre todo, el bullying. Soy de lágrima fácil, sueño todo el tiempo, y no paro de escribir.»

Hizo radio, produjo y condujo sus propios programas de variedades. Sabe mucho de cine, de actores, algo de pintura y pintores. Además de escribir, también elabora cuadernos artesanales de costura copta, dibuja, mantiene una pequeña huerta en el fondo de su casa, colecciona caleidoscopios, abanicos, miniaturas, recortes de periódicos, recicla todo lo que puede antes de tirar algo como desecho. “Todo en este orden, quedando mucho más por contar.”

Más cuentos de Alicia

Si te gustó el cuento “De Bombay a Santo Domingo” de Alicia Lidia Prack y además tienes algo para contarnos sobre las costumbres de la India, por favor, déjanos tus comentarios (✍🏼). También puedes asignar una calificación con estrellas al cuento para que otros lo encuentren en el sitio y lo lean (⭐) y compartirlo con otros lectores, a través de las redes sociales o descargándolo como PDF y enviándolo por correo electrónico o Whatsapp (🙏🏼). ¡Gracias!

Por favor, ¡Comparte!



Por favor, deja un comentario.