Los ladroncitos de sueños

Los ladroncitos de sueños

Los ladroncitos de sueños

Los ladroncitos de sueños. Página de cuentos. Cuentos escritores latinoamericanos. Cuentos infantiles con audio. Lecturas infantiles. Nombres de Escritores de Argentina.


Esta es la historia de dos ladroncitos, cuyos nombres se desconocen. Tampoco se sabe qué cara tienen, aunque se supone que muy feita, y aunque parezca mentira, no los busca la policía.
Estos ladroncitos no roban dinero, ni joyas, ni ninguna de esas cosas que suelen roban los ladrones comunes. De todos modos, roban algo de muchísimo valor. Son ladrones de sueños lindos, y más que malos, lo que se dice malos, son traviesos.
Estos ladrones son hermanos, y aunque no los conozco, escuché por ahí que uno es gordito y el otro muy flaco, tienen los pelos de colores y rulos largos y loquitos, son movedizos y como ya dije muy traviesos. Trabajan juntos: uno roba los sueños bonitos de los chicos, y el otro, completa el trabajo, rellenando ese lugar vacío con pesadillas.
Tal vez te preguntes: ¿por qué hacen eso?
Parece ser que estos ladrones ya nacieron “adultos”, que es lo mismo que decir que “nunca fueron niños”, por lo que sienten una gran envidia cuando ven a los niños rodeados de mimos y caricias, quedándose dormidos mientras sus mamás les cantan canciones de cuna, jugando y soñando cosas bonitas. Para peor, los dos hermanos son muy curiosos y se pasan el día observando a los niños, estudiándolos para saber cómo son en realidad, ya que ellos nunca fueron chicos y jamás lo serán.
Así se dieron cuenta de que cuando un niño duerme, parece (sólo parece) más vulnerable, más frágil, más débil. También descubrieron que los niñitos se acurrucan para dormir, dejando así entre sus cuerpitos y las sábanas un huequito por donde los ladrones pillines y curiosos se metieron a investigar.
Se dieron cuenta de que allí, en ese huequito mágico y pequeño es donde se alojan los sueños de los niños. En el medio de la noche se forma en ese lugarcito cálido una especie de nube de colores suaves que es, ni más ni menos, lo que los nenes están soñando.
Viendo ese espectáculo tan hermoso, sintieron un poquitín de bronca y decidieron que si ellos no habían podido tener su nube colorida de sueños hermosos, ningún otro chico la tendría.
Fue así que empezaron las pesadillas en el mundo. Uno de los hermanos tomó una red parecida a la que se usa para cazar mariposas y desde ese momento fue cazando –cada vez que podía– una a una, todas las nubecitas de los sueños de los chicos. Luego, para no dejar lugares vacíos y tampoco rastros de sus travesuras, el otro empezó a rellenar esos espacios con otras nubecitas, pero éstas no eran bonitas como las verdaderas, casi no tenían color y una forma medio rarita. Y así es como nacieron los sueños feos.
Cada vez que una nubecita colorida y suave es cazada por uno de los hermanos, un niño en el mundo se despierta llorando, sin darse cuenta de que en la oscuridad de la noche, el otro hermano dejó la otra nube a su lado.
Lo que estos ladrones no saben, es que hay una manera de no dejar que los sueños de los niños se conviertan en pesadillas. Este es un gran secreto que pocas personas conocen también. El sueño de un niño, no empieza cuando éste se queda dormido, sino cuando está despierto.
¿Cómo es esto? Muy sencillo: se trata de que cada niño (y por qué no algún grandulón también), en la medida que pueda, llene su día, desde muy tempranito, con cosas lindas, buenas acciones, sonrisas, juegos, mimos, esperanzas. Si todas estas cosas bellas que brotan del corazón y del alma alcanzan hasta la noche y uno se acuesta con pensamientos bonitos en la cabeza, la nubecita cálida y colorida se vuelve más fuerte y resistente, y no hay red en este mundo que pueda cazarla. Este es el secreto para soñar lindo; tratar de que el día sea bonito, y si no tuvimos la suerte de que así sea, entonces pensar que el día que vendrá seguro  lo será.�
De esta manera, comenzaron las luchas entre las nubes fuertes y escurridizas, construidas con días lindos, que uno de los ladroncitos no lograba cazar, y las nubes paliduchas que el otro ladrón no alcanzaba a colocar.
Los ladrones de sueños no entendían por qué algunas nubecitas se resistían a la red y se escapaban, sin que fuera posible alcanzarlas.
  Esto les generaba un gran enojo; significaba que muchos chicos seguían soñando lindo y teniendo esa nube mágica que ellos jamás tendrían.
Querían hacer algo. No podían permitir que las nubes coloridas se siguieran resistiendo. Reforzaron la red, hicieron mucha gimnasia para  estar más ágiles y poder perseguir a las nubes, consultaron a otros ladrones de cosas valiosas para pedirles consejo… pero nada sirvió. Los ladrones se dieron cuenta de que no siempre las cosas les salían como ellos querían y que no todos los sueños podían ser robados, sólo aquellos que en cierto modo permitían que eso sucediera.
Por más que se esforzaban, ciertas nubecitas de colores se hacían imposibles de cazar, parecían tener un motor que las hacía correr más rápido de lo que los ladroncitos podían moverse, esto los hacía enojarse más aún; probaron con jaulas, redes de pescadores, pero nada, esas nubecitas eran inalcanzables para ellos.
No por casualidad, esas nubes pertenecían a los niños que más alegremente habían vivido su día, a los que habían tratado de ayudar a otro,   los que no rompían juguetes, los que no se burlaban de nadie, los que respetaban a los mayores, los que se ilusionaban con facilidad y con cosas sencillas.
Claro está que esto los ladroncitos no lo sabían y jamás podrán descubrir el secreto, porque no son niños, ni lo fueron nunca como para recordarlo.
Cuando uno se hace grande, a veces va perdiendo ciertas cosas, entre ellas ganas de jugar y divertirse,  la energía, la capacidad de ilusionarse con algo. Por suerte, si tenemos ganas, estas cosas se pueden recuperar y con ellas parte del niño que fuimos alguna vez, por fuera sigamos siendo grandes.
Por eso a vos, que ahora sabés bien cuál es el secreto para no tener pesadillas, no le dés el gusto a estos ladroncitos pillines, dejalos que sigan luchando una batalla que jamás ganarán del todo. Sé lo más feliz que puedas durante el día, ayudá en lo sea necesario, sonreí, o mejor, reí a carcajadas, no de los demás, sino con los demás, hacé bromas, hacé caso, no pelees, salvo por tus derechos. En resumen, tratá de vivir cada día de la mejor manera posible. Así, y sólo así, sabrás que tu nubecita de sueños se va fortaleciendo y que estos dos pícaros hermanos no podrán cazarla, que nada ni nadie te quitará tus sueños bonitos y podrás acostarte con una sonrisa. Seguramente con la misma sonrisa que te levantarás en la mañana del día siguiente.

Hecho el depósito de ley 11.723. Derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial.

Fin

Para pensar:

– ¿Te das cuenta qué te quiere decir el cuentito?
– ¿Pensás vos también que si tu día se llena de cosas bellas y buenas, dormirás bien y soñarás mejor?
– Por el contrario, cuando te has portado mal ¿Cómo te sentís a la noche?
– ¿Vas a intentar construir tu nubecita durante el día y vas a tratar de siga con vos aún cuando hayas crecido?

 

Puedes seguir leyendo: Cuentos infantiles

Escritora Liana Castello
Autora: Liana Castello
Escritora de cuentos infantiles
Miembro especial de la comunidad EnCuentos

Imprimir Imprimir

Comentarios

[fbcomments width="450" count="off" num="3" countmsg="maravillosos comentarios!"]