Mirando al pasado

Cuento de amor

cuentos cortos de amor

Mirando al pasado. Cuentos cortos de amor.

Mirando al pasado es uno de los cuentos cortos de amor del escritor Alberto Suárez Villamizar. Cuento de amor sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos.

Hoy las calles están congestionadas, el flujo vehicular es muy lento, siempre ocurre lo mismo en las horas del mediodía, pero hoy es mucho más, y a medida que avanzo se complica la movilidad. Me dirijo al trabajo después de ir almorzar a la casa, y a medida que avanzo la situación empeora. Llego a una intercepción que se encuentra bloqueada.

 Oh no ! empiezo a lamentar el haber regresado en el auto y no en el “metro”, pero ya no hay remedio, debo llenarme de paciencia, enciendo el radio y escucho música relajante, observo a los transeúntes dirigirse a sus destinos, las filas interminables de autos a lado y lado de las avenidas. Esta quietud me produce sueño, observo unos instantes el retrovisor de auto…..

Aparece ella atravesando la calle, la muchacha que he estado viendo desde hace algunos días, linda como siempre. Se dirige al local de la óptica que hace pocos días empezó a funcionar en esta calle, saca las llaves de su bolso, abre la puerta y entra en él. ¿Quién será esta mujer tan bella? ¿Será la esposa del médico que atiende allí? Voy a salir de la duda ahora mismo, entraré al consultorio y hablaré con ella..

– ¡Hola!, buenas tardes -saludo al entrar.

– Para servirle –responde ella- ¿necesita cita con el optómetra?

Ahora que la veo de cerca puedo apreciar mejor su belleza: su piel linda y fresca, y sus lindos ojos color miel, realmente esta mujer es muy linda- pienso en mi interior -.

-No niña – respondo con decisión, mirándola fijamente- mi nombre es…., ¿ y el tuyo?. He entrado por ti, agrego, quiero conocerte.

-Patricia B…, se apresuró a contestar.

Su nerviosismo fue inocultable, era evidente que mi actitud la había tomado por sorpresa. Pero siempre he pensado que en la vida uno debe decidirse y tomar la iniciativa, no dejar las cosas al azar, y así actué en ese momento.

Iniciamos una amistad que más tarde se convirtió en noviazgo, que no fue precisamente “color de rosa “,…….. pero como dicen que el amor todo lo puede, las dificultades no lograron separarnos y luego de dos años de noviazgo, un día que precisamente se celebraba “el día del amor y la amistad” en el mes de septiembre, decidimos unir nuestras vidas con la bendición de Dios..¡Sí, así fue! yo, que tanto había huido al compromiso, había tomado la decisión de llevar al altar a esa linda mujer….

Como muchas parejas hemos tenido momentos difíciles y días felices. Poco a poco muchos sueños logramos convertirlos en realidad, pero otros se quedaron en eso, en sueños, pero siempre juntos en las buenas y las malas a pesar del distanciamiento que nos creaba mi trabajo que se ha desarrollado siempre lejos del hogar. A mi lado aprendió a administrar la escasez y disfrutar en la abundancia, siempre con humildad y comprensión.

También soñamos con un hijo para que compartiera nuestras vidas, como fruto de nuestro amor, pero pasaban los años y ese anhelo no se cumplía. Pero, luego de haber tenido un terrible accidente en nuestro auto, del cual milagrosamente salimos ilesos, y cuando ya habíamos perdido toda esperanza, tuvimos noticia de la llegada de un ser que iluminaría nuestras vidas: Any. Fue una espera bastante dura por varios factores, primero, la edad de mi esposa, quien a pesar de los riesgos tomó la sabia decisión de dar a luz a esa ilusión, de otro lado estaba mi situación laboral, ya que pase varios meses sin empleo.

Aquí también mi esposa igual que la mariposa entregó lo último de su belleza para gestar a quien llenaría de color nuestros días, tan pintados de negro y blanco por aquella época, para poder sentir la felicidad de ser los padres de esa maravillosa niña.

-¡Señor!…¡señor!….avance por favor, mire que está obstaculizando la vía, me decía un agente de tránsito quien con sus manos golpeada la ventana de mi auto.

-¡Vaya a hacer la siesta a otra parte!- me gritaba otro conductor.

Sí debo reconocerlo el sueño me venció, pero no todo es un simple sueño, es parte de la historia de vida, que he ido escribiendo día tras día al lado de aquella bella mujer.

Fin

Mirando al pasado es uno de los cuentos cortos de amor del escritor Alberto Suárez Villamizar. Cuento de amor sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos.

Imprimir Imprimir





Comentarios