Tontiloco 🙆‍♂️ Al que todos llamaban así por ser un tonto alocado.

Por Gisela de la Torre. Historias de gigantes para niños.

Tontiloco*, que aparte de tonto parece que es bastante alocado, es uno de los cuentos de gigantes para niños de todas las edades pero principalmente para niños y niñas pequeños, escrito por Gisela de la Torre, de Cuba.

Pero primero veamos qué, o quién, es un tontiloco o tontiloca.

¿Qué o quién es un tontiloco o tontiloca?

Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE), un tontiloco o tontiloca es un adjetivo que denota que alguien es tonto y alocado a la vez. En algunos casos también se lo utiliza como sustantivo.

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Tontiloco

Cuando Tinene escuchaba tronar, se ponía las manos en su cabeza, cerraba los ojos y reía.

Historia del gigante Tontiloco

¿Para qué haces eso? —le preguntaban todos, él le respondía que era para sujetar los truenos y no verlos.

Los truenos no se pueden sujetar, ni tampoco se ven, son ruidos —le decían y el tonto gigante, abría aún más las manos y les mostraba, según su parecer, los truenos, diciendo que eran de color azul como el cielo.

En las noches de luna, se quedaba ratos mirándola y si una nube la escondía, afirmaba tenerla. La acunaba en sus brazos, después lleno de gozo, decía que se iba a dormir con ella.

Una vez, en que no hubo nubes y la luna se pasó toda el tiempo resplandeciendo, la insultó porque no quiso venir a dormir con él, le lanzó piedras pues pensó que se reía de él y hasta quiso ir a buscarla para darle un escarmiento mayor, y en su empeño, se subió a un árbol. Una rama no soportó su peso y cayó al suelo.

Se dio tantos golpes que se pasó días enteros quejándose, sus lamentos se escucharon por donde quiera y todos decían a viva voz:

Es Tinene, como es un tontiloco, quiso ir a castigar a la luna.

Un día de invierno, se le ocurrió decir que buscaría al sol para calentar su casa.

Como el cielo estaba encapotado y el astro rey no se dejó ver, se enfureció tanto que juró vengarse de él.

¿Cómo lo harás? —le preguntaron.

Tinene guardó silencio. Al día siguiente cuando el sol se asomó, le lanzó muchas carcajadas y le dijo:

Como sé que no te gusta mi risa, me reiré todo el día para que te fastidies.

Los demás gigantes se colocaron a su alrededor y rieron de su tonta risa. Llegó un momento en que se molestó y les pidió que se fueran. Nadie quiso obedecerle, entonces la emprendió a pescozones con ellos y los hizo marcharse.

¿Viste sol, como me hacen caso? ¿Por qué tú no? Ven ahora mismo a calentar mi casa o seguiré riéndome de ti.

El sol únicamente siguió alumbrando desde las alturas.

Entonces sí que se puso de mal talante, trató de hallar un modo de castigarlo que no fuera la risa, buscó pedruscos y se los lanzó. Como no pudo alcanzarlo se le ocurrió poner en práctica una manera de escarmentarlo aunque no lo dijo. El sol se ocultó de repente en el horizonte.

Eres un cobarde, te escondiste para librarte de mí. Mañana en cuanto salgas, te mortificaré —y se sentó a esperar el día siguiente que se presentó lluvioso y lleno de nubes.

Sol, te quieres pasar por listo, hablaste con las nubes y con la lluvia, yo también hablaré con ellas para que no te obedezcan. Oye lluvia, no le hagas caso. Nubes, retírense, quiero que el sol tenga que salir, entonces ya verán lo que les haré.

Siguió lloviendo a cántaros y las nubes negruzcas cubrían más el cielo.

La emprendió con la lluvia y las nubes, y prometió sancionarlas también.

Se pasaron tres días y tres noches lloviendo y al amanecer del cuarto día, Tinene estaba tan cansado, que dormido lo sorprendió el sol. Durmió tres días más hasta que finalmente despertó, no obstante, de nuevo se nubló y otros tres días y tres noches llovió mientras que el cielo también estuvo borrascoso.

Lluvia y nubes, a ustedes es a quien debiera castigar pues son las culpables —dijo de mal humor—. No obstante, tendré mucha paciencia. El sol tendrá que salir algún día y sabrá de lo que soy capaz.

Cuando al fin el cielo se despejó, el sol radiante como nunca se dejó ver, Tinene se quedó contemplándolo y se dijo: verdad que es lindo, no lo voy a castigar.

Así lo sorprendió la noche.

Vio a la luna y se dijo: Es preciosa, tampoco le haré nada y en ese embeleso se quedó dormido. Se despertó al otro día cuando un fuerte aguacero golpeó el techo de su casa y pensó: la lluvia es necesaria para la vida, tampoco le voy a dar un escarmiento. Las nubes también lo son, sin ellas no habría lluvia, además forman tan hermosas y variadas figuras que bien vale la pena quedársele mirándolas; mucho menos les voy a hacer nada.

Fue así como Tinene, al que todos lo llamaban también Tontiloco, por ser un tonto alocado, supo perdonar a la luna, al sol, a la lluvia y a las nubes.

Fin.

Tontiloco es un cuento de la escritora Gisela de la Torre © Todos los derechos reservados.

Sobre Gisela de la Torre Montoya

Gisela de la Torre Montoya - Escritora

“Soy Gisela de la Torre Montoya, escritora de Santiago de Cuba, Cuba. Tengo varios libros publicados en mi país y en revistas de México, España y en Argentina en la revista Cyber Countries. También en Argentina me publicaron en una antología donde muchos escritores del mundo tuvimos la dicha de exponer nuestros cuentos. Fue publicada por la editorial Vuelta a Casa de Buenos Aires, y presentada en el 2013 aquí en Santiago de Cuba por el argentino Ángel Kandel“.

Gisela es narradora; ha obtenido premios en certámenes como ProversoLeer es saber, y Ángelus; también, ha integrado jurados en “Leer es saber” y “Samuel Feijoo”.

De ella son los títulos:

  • “La sirena que quería las estrellas (Ediciones Santiago, 2011);
  • “El nido” (Editora Abril, 2012);
  • “El cerdo comilón” (Editora Abril, 2013);
  • la antología Café con Letras-La Re-evolución de la Palabra (Editorial Vuelta a casa, de Buenos Ares, Argentina, 2013).

Ha publicado la antología “La fuerza del mundo”, y en varias revistas argentinas, españolas y mexicanas. También en la revista “El Papalote” y el folletín “La Chiringa”, en Bayamo, Cuba.

“Porque leer hace más hermoso al mundo y así ayudo a que las personas de cualquier edad aprendan o al menos se interesen por las cosas bellas que nos rodean.”

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