Mi vida termina en ti


Imprimir Imprimir

Mi vida termina en ti. Julio casati, escritor y locutor argentino. Poesías de amor.

 

Dejo mis armas de poeta por un rato,
allí, sobre la mesa.


Deposito la silabas, las comas, los puntos,
todos los verbos que cargo encima,
dejo el papel y también la tinta.
dejo mis sombras, dejo mis dudas,
también mi mente, ahora…
No necesito de ninguna.

Es que ahora, como nunca, hablaré de ti…
Sólo para alejarte algunas dudas,
que a lo mejor por tu alma pasaron,
y quieta, estática, sin movimiento alguno,
te has quedado.

Mira…siéntate, ponte cómoda y escucha esa música
suave y misteriosa que tanto te agrada,
que tanto te gusta, y solo escucha…solo escucha.

El principio de mi vida fue igual al de casi todos,
rutinario, monótono, a lo mejor,
despertado algunas veces con cantos de pájaros profundos,
dormidos también en arboles humedecidos de mañanas.

Muchos años pasaron para ver la claridad,
para despertar de ese sueño eterno, sin amores aparentes,
solo con esos pájaros cansados tal vez de mi,
de poder ayudarme a tener mejores amaneceres,
fue mucho tiempo…
fueron muchas noches, muchas estrellas
que fueron pasando por esa ventana, allí
al costado de mi cama, casi todas fugases,
como esos días de mi vida,
que fueron pasando y pasando y…
Fueron dejando y dejando.

Hasta que ese día… ¿Recuerdas?,
nos encontramos allí, en esa nube perdida,
Los dos buscando tal vez una palabra,
argumentos para nuestras dos almas,
allí entonces me di cuenta que tardo,
pero el tiempo, lleno de sabiduría,
me puso a ti para contar desde allí mis días.

Y comprendí que aquellas estrellas, que aquellos pájaros,
que durante tanto camino en silencio recorrido, me hablaban,
que aquellas noches de sabanas vacías,
que tantos despertares sin sentido,
no eran vanos o perdidos,
era tu viento que llegaba, era el aire tibio de tus entrañas,
eran el principio de tus ojos,
en una primera mirada.

Ese día, en esa nube, cruzamos nuestra sangre,
nuestros cuerpos se presentaron en sociedad,
y nuestro espíritu fue uno solo.

Después de tanto…tanto…no sé, no recuerdo
cuando comenzó mis tiempos, después de tanto….tanto,
no sé ni cómo llamarte,
no ni siquiera como seguir,
solo sé que a partir de ese día, conocí el final de mi camino,
ya no tomaría ese papel, esa tinta, ni las comas, ni los puntos,
ni los verbos, desde ese día solo una cosa aprendí,
que mi vida….mi vida termina en ti.

Puedes seguir leyendo: Cuentos Clásicos en Encuentos

Fin

Imprimir Imprimir

Comentarios