Los muñecos


Por Juan Emilio Rodriguez. Cuentos fantásticos de muñecos

Los muñecos es un muy corto pero atrapante relato fantástico con un final inesperado. Del premiado escritor venezolano Juan Emilio Rodriguez.

Los muñecos

Los muñecos - Cuento fantástico

La mujer y aquella figura masculina asistieron durante cincuenta años a una cátedra sobre La Ciencia de la Vida que dictaba un renombrado profesor.

Cada día de aquellos trece mil anocheceres, la mujer y la figura masculina se sentaron en pupitres separados para oír las profundas disertaciones del magíster.

Pero una noche, al levantar el brazo para recalcar un concepto, el profesor enmudeció.

La mujer, después de esperar unos segundos por lo que creía una pausa, miró por primera vez la cara de la figura masculina.

Y entonces creyó ver en sus pupilas azules el deseo de que ambos fueran a ver qué le sucedía al erudito.

Con pasos lentos se acercaron al rígido maestro.

La mujer le tocó el brazo suspendido. De inmediato, el profesor se desarmó con un estrépito de plástico, metal y goma.

La mujer abrió los ojos aterrada, y luego empezó a sollozar, como al compás de los oscilantes y oxidado resortes, que brotaban del tórax del profesor.

– «¿Lloras?» -preguntó sin alterarse la figura masculina.

– «Hemos dejado ir nuestras vidas oyendo a un muñeco que nos explicaba lo que no podía saber» –dijo al fin la mujer entre llantos-. «Unidos sí habríamos aprendido La Verdadera Ciencia de la Vida.»

– «Yo estaba seguro» -dijo la figura mientras la miraba sin expresión alguna- «que también eras un muñeco… como nosotros.»

Fin.

Los muñecos es un cuento corto que nos envió su autor a través de nuestro correo electrónico.

Sobre Juan Emilio Rodríguez

Juan Emilio Rodríguez nació en Caracas el 7 de enero de 1946.

Esposo de Carmen, padre de IsraelMaría y Noelia, y abuelo de cinco nietos. Reside actualmente en la ciudad de Guatire, sitio donde ha redactado parte de sus obras.

Juan Emilio Rodríguez Hernandez - Escritor

“Yo primero me dedique a mi familia y después que habían crecido, es decir, mis hijos ya estaban grandes y eran adultos trabajadores, fue que comencé a escribir y me di cuenta de ese don que tenia para las palabras, lo hacia porque gustaba, no porque quería figurar en ninguna parte, pero cuando te llega alguna distinción eso te da doble satisfacción” manifiesta Juan Emilio.

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