Palomi es una de las bellas historias de palomas escrita por Josefa Antón Maestre sugerida para niños a partir de los siete años.

Esta historia que os voy a contar, sucedió un día de verano. Era el día más caluroso que os podáis imaginar. Hacía tanto calor que el aire parecía fuego, los helados se derretían nada más sacarlos del congelador.

Esa tarde estaban dos niños jugando en la marquesina de su campo, cuando de repente Gonzalo vio algo que se movía por el camino. Muy intrigado porque no sabía lo que era, le preguntó a su prima Ana

-¿Qué será eso que se ha movido por allí? Ana, vamos a investigar qué es.

-Vale vamos -dijo Ana y allá que se fueron los dos.

Iban muy despacito, casi sin hacer ruido porque los exploradores no tienen que hacer ruido.

Cuando se acercaron, se encontraron con una paloma que estaba agotadita del calor. Se había salido del palomar para dar una vuelta, cundo la sorprendió una ola de calor y después de volar y volar, se dio cuenta de que no sabía volver a casa.

La pobre paloma había pasado muchos días sin comer y encima había bebido agua de lago del plano, esa agua estaba sucia y pegajosa. Al beber, el pico se le había llenado de barro.

Gonzalo la cogió en brazos para llevarla a la marquesina de la casa, así estaría refugiada de calor. Ana fue corriendo y con una tapadera de colacao improvisó un bebedero.

La paloma tenia tanto miedo de que esa agua estuviera corrompida como la del lago, que no quería beber. Gonzalo la cogió y con mucho cuidado le lavó el pico, la refrescó un poco con un pulverizador, después la metió en una caja grande. Le puso también el bebedero y la dejaron descansar.

Al rato Ana dijo:

-Tengo una idea, que la abuela vigile a Palomita y vente conmigo al jardín a cortar un girasol de los pequeños que tienen las pipas muy tiernas y así podremos darle de comer.

Sacaron las pipas de girasol y se las fueron dando a palomita. Al principio no quería, desconfiaba un poco de los niños, pero pronto se dio cuenta que estos niños eran muy buenos. Poquito a poquito fue comiendo, pero seguía agotada casi no se podía mover.

Los niños decidieron dejar a palomita con la abuela y ellos se fueron a bañar, no paraban de reírse y de chapotear el agua. Ese ruido hizo que la palomita se fuese despabilando y sin que la abuela se diera cuenta, se escapó de su caja y se subió a un árbol desde allí veía a sus amiguitos. Gonzalo entonces salió de la piscina y le dijo

-¿Te gusta el ruido de agua, eh? Pues te voy a dar un baño.

La llevó a la poceta que tenían en el campo, una poceta para que los pájaros viajeros puedan refrescarse y beber agua. Allí le dio un buen baño. Al principio palomita estaba un poco asustada, pero pronto empezó a tomarle el gusto al baño.

Se puso tan contenta que estuvo un montón de rato dando vueltas y vueltas alrededor del campo, solo paraba para descansar en el árbol que había cerca de la piscina o en la escalera. Con estos gestos parecía que quería hablar, era como si en su lenguaje de ave estuviera dando las gracias a sus amigos.

Para Gonzalo y Ana fue la tarde más feliz de todo el verano se sentían verdaderos héroes y no paraban de decir ¡la hemos salvado!, ¡la hemos salvado!

Cuando se hizo de noche, les dio pena dejarla en el campo, ellos tenían que irse a dormir a su casa, pero a la paloma había que dejarla allí, porque ahora que ya estaba buena tendría que marcharse para encontrar su casa y su familia.

Los niños la dejaron refugiada entre los pinos y con mucha pena se despidieron de ella.

Al día siguiente estaban ansiosos por ver a su “PALOMI”. Cuando llegaron al campo corrieron hacia los pinos y Palomi ya no estaba. Los niños se quedaron muy tristes pensando que ya no les quería, pero cuando Gonzalo y Ana fueron a bañarse, aparecieron dos palomas que empezaron a dar vueltas y vueltas alrededor de la piscina. Era Palomi que había encontrado a su mamá y a partir de ese día siempre que los niños se bañaban aparecían por el campo se daban unas vueltas y luego se marchaban.

Dicen que hasta les siguió cuando se fueron de vacaciones a Benidorm.

Y colorín colorado este cuento se ha terminado, pero ese día jamás será olvidado.

Fin

Cuento sugerido para niños a partir de siete años

Palomi es una de las bellas historias de palomas escrita por Josefa Antón Maestre sugerida para niños a partir de los siete años.

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