¿Hay trabajo en las aulas?

¿Hay trabajo en las aulas? Lic. Susana Passano Psicopedagoga y psicoanalista argentina.

Mi frecuente presencia en las aulas tanto en nivel primario, como en nivel secundario me da la posibilidad de observar que la mayoría de los docentes han reemplazado las clases de enseñanza por clases en las que los alumnos resuelven actividades. Debería introducirlos en el concepto de enseñanza y luego en el concepto de actividades para despejar esta afirmación de la que he partido.

¿Qué es enseñar? Es complejo este término porque implica una voluntad conciente por impartir conocimientos o informaciones y además otros sutiles agregados como por ejemplo la pasión. ¿Pasión? Sí, la pasión o el entusiasmo o el ímpetu, por transmitir aquello que el maestro sabe y conoce. Sin pasión podemos poner en duda que el proceso de enseñanza resulte eficaz.

Otra cuestión presente es el amor ¿Amor? Sí, amor a quien se está enseñando. ¿Qué clase de amor? Simplemente amor, ternura, simpatía, cierto apego hacia el aprendiz. Sin duda la pasión que siente el docente por aquellas cosas que enseña está ligada al deseo de que el otro tome aquello enseñado y ese deseo vayan de la mano de la ternura, o la simpatía.

Se puede afirmar que si no se quiere a quien se enseña el proceso de enseñanza no resultará eficaz. Un maestro con voluntad por enseñar, pasión por lo que enseña y amor a los alumnos es un maestro feliz porque disfruta de su trabajo. Con este equipo de condimentos se puede salir al encuentro de cualquier obstáculo que provoque interferencias en el proceso. No finaliza aquí la cuestión ya que aún es más complejo dado que están las cuestiones de “lo inconsciente” como las identificaciones.

No me extenderé en este aspecto aquí. Ahora bien, las ciencias de la educación nos aportan algunas ideas sobre los modos posibles y las creencias que cada maestro tiene acerca de lo que cree que es enseñar. Las formas tradicionales de enseñanza manifiestan que el alumno es una especie de “tabula rasa” vacío de conocimientos y el maestro poseedor de ellos los transmitirá mostrando, dejando ver, algo así como una exposición.

Las teorías más modernas expresan que el alumno puede o no tener conocimientos pero seguro puede hipotetizar y argumentar sobre lo que cree conocer y construir formas más acabadas o verdaderas del conocimiento siempre con la ayuda del maestro quien oficiaría de andamio, de ayudante en el proceso de construcción.

Es evidente el cambio de posición subjetiva tanto para el maestro como para el alumno en estas dos diferentes modalidades de enseñanza. Además, las nuevas teorías de la educación nos manifiestan que la enseñanza no se da por un lado y el aprendizaje por otro. Tiene que darse un encuentro, un vínculo, un proceso a tal punto que no separan la enseñanza del aprendizaje. ¿Por qué en muchas aulas se deja de enseñar?

En el nivel secundario muchos profesores dicen que un modo de controlar la disciplina es dictar textos o ejercitaciones para que luego los alumnos las resuelvan y de este modo permanecen trabajando y en orden. Y en primaria, los maestros eligen los libros o manuales que más ejercitación ofrecen. Ya se puede establecer una relación entre actividad y ejercitación. Hay una gran diferencia ya que la actividad implica movimiento trabajo, creación y la ejercitación es adiestramiento.

Las llamadas actividades no son actividades en el sentido etimológico de la palabra sino que son ejercitaciones. Algo así como ir al gimnasio, correr en la cinta y entrenar. Por lo tanto todos los días se ven alumnos resolviendo ejercitaciones y pocos maestros dando clases magistrales.

Hace algunos días me sorprendió gratamente una maestra apasionada por su trabajo cuando me comenta que había preparado una clase y sentía cierta nerviosidad en el estómago por suponer que los alumnos podían no recibir de buen grado sus enseñanzas. Sentí que por ahí la cuestión iba bien: una maestra apasionada, que prepara una clase, siente algo en el estómago, y espera que el otro la reconozca como tal, como la maestra.

Para finalizar, diré que el proceso de enseñanza-aprendizaje incluye clases magistrales, clases constructivistas, momentos de actividades y momentos de ejercitaciones. El problema se presenta ante la pérdida de la figura del docente como “enseñante” figura que toma en infinidad de situaciones la función de entrenador.

La escuela necesita enseñantes para que los alumnos se constituyan en sujetos pensantes, críticos, cada vez más inteligentes y mejor formados.

Lic. Susana Passano Psicopedagoga-Psicoanalista

(Especialista en atención niños y adolescentes. Orientación a padres e instituciones educativas)

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