Juanita 60 peinados

niña peinándose

Juanita 60 peinados es uno de los cuentos de peinados de la colección cuentos infantiles de Daniela Andreina Rojas Valenzuela para niños a partir de nueve años.

Juanita era una niña muy coqueta. En su casa habían 20 spray de tintes, una plancha, un secador, unos lazos y pinzas. También tijeras, maquinas de cortar cabello y lo más importante ¡Una pócima que hacia crecer cabello!

A ella le gustaban hacer peinados en su pobre cabello, Lo cortaba, lo peinaba, lo volvía a hacer crecer, se peloneaba, se colocaba ganchitos y de más. Todo el tiempo frente al espejo esbaratandoce el pobre cabello, pero, entre sus cosas, le faltaba un shampoo, un acondicionador y Gelatina.

Un precioso día salió al mercado, ¿Qué hacía en el mercado?, pues no sé porque ahí no venden lo que buscaba, pero ella fue a comprarse unas deliciosas frutas, tenía hambre y se las comió de un solo abrir y cerrar de ojos, ¡pobre niña! toda pesada por el exceso de comida, se sentía muy mal y se fue a su casa, al llegar se dio cuenta que no había comprado lo que debía, y sus padres no la dejaron salir más en ese día por su salud.

Al siguiente día ella se sentía de lo mejor, ¡Claro! podía ya comprar sus cosas pero ¡Ay!, tenia escuela, y no tenía nada para lavarse el pelo y tampoco gelatina para su peinado, así que se lo planchó, secó y se pintó el pelo rojo con mechas negras, “un lazo azul y perfecto”, dijo Juanita apurada.

Al llegar a la escuela notó que sus compañeros la miraban raro: ¡Qué raro color de pelo! -le dijo Carlos, un compañero de clase, ¿Cómo así? dijo asustada Juanita. Es solo que el verde no va totalmente contigo- dijo Carlos, Juanita preocupada dice ¡VERDE! pero me lo pinte de rojo no sé la verdad porque está verde, y Carlos burlándose dijo ¡VERDE y con mechas azules!, todos se empezaron a reír de Juanita, Hasta reían a carcajadas pues el cabello se le tornó de rosado con mechas violeta, buaaaaa!!

Se fue llorando Juanita para el baño, muy angustiada empezó a lavárselo con agua y el pelo se le puso azul con mechas amarillas, ¿y ahora qué hacer? no entiendo que me pasó, Juanita le dijo a la profesora que le dolía la cabeza y la profesora le dijo que sería por el cabello naranja con dorado que tiene y que esos colores de cabello no eran permitidos en clase, Juanita pidió disculpas y corriendo se fue a casa.

Llorando, preocupada, triste y sonrojada, escondida de sus padres, corrió a el baño, contó sus tintes y eran 20, tenía todo pero … gritó angustiada Juanita, ¿Dónde está mi pócima que hace crecer el cabello? yo me la puse esta mañana y no está aquí, con un paño en la cabeza bien ajustado bajo las escaleras y le dijo al papa: ¿Papi voz agarraste mi pócima?, y el papá dijo: mi pequeña niña te crece el cabello y no creces tú, yo no agarré tu pócima hija, me voy a trabajar, Dios te bendiga; Juanita angustiada dice: amén, ¿crece mi cabello y yo no?¿cómo es eso?

Cuando miró su paño su cabello estaba muy crecido parecía la torre Eiffel, y después la torre de Pisa pues su cabello se fue de lado y ella con el, ¡pum, plan, plus! se calló Juanita, y sin poder levantarse por su cabello, grito: ¡MAMAAAAAAA! ¿necesito ayuda no crees? y la mamá asombrada se desmayó, Juanita de tanto llorar mojó el paño y con él, su cabello, ¡Qué tal! el cabello dejó de crecer y volvió al tamaño normal, pero ¡Oh oh!, los colores del cabello no volvieron a la normalidad; si no que ; empeoraron pues, cambiaban de color y de peinado 60 veces, fue horrible, cuando llegó el papá no podía creer lo que estaba viendo.

Ella se puso brava y preguntó, ¿papi seguro que no pasó nada raro, mientras yo estaba en mi escuela?, y el papá dijo: mm, ejem, y empezó a silbar, Juanita preocupada le preguntó de nuevo lo mismo, el papá dijo que Carlos el compañero de clase de Juanita, entró a la casa después de que ella se fuera y jugó con sus tintes frente al espejo, pero que eso no tenía importancia, Juanita enfurecida dijo ¡¿no tiene importancia?!, mírame papi, mi pelo parece una peluca de payaso, ¿En dónde esta mi bici?, allá hija -dijo asombrado su papá, Juanita brava, enfurecida, asombrada por la falta de respeto de Carlos al tocar sus joyas más preciadas,(sus tintes), se fue en la bicicleta a la casa de Carlos, que quedaba bien lejos por cierto.

Al llegar atendió la mamá de Carlos y le preguntó ¿Qué ocurre quieres ver a Carlos?, y Juanita sin hablar señalo su cabello, la mamá de Carlos dijo: o cielos CARLOS!!!, si ma….má, dijo Carlos tartamudeando, Juanita quiere hablarte, Jua….nita ¿Cómo estas? dijo cambiando el tema.
Mira me acompañas a mi casa, y me dices ¡Cómo arreglo mi cabello!, gritó enfurecida Juanita.

Al llegar a casa de Juanita, Carlos dijo que no fue su intención, solo le gustaron los tintes, y que utilizó el rojo y se pintó un mechón, cuando intento hacerse los pinchos en el cabello con el mechón rojizo, vio que no había gelatina así que para que nadie viera ese mechón se lo cortó con la tijera y eso fue todo, Juanita más tranquila le dijo: ¿entonces qué paso?, ¿porque el rojo le puso a ella el pelo de muchos colores?, en eso Carlos dijo: bueno es que al lavarme el pelo, todo lo metió dentro de un frasquito, ¡QUE!, gritó Juanita menos calmada, ¡es mi pócima que crece el cabello, eso lo explica todo, solo tengo que echarme alcohol.

Carlos en eso dio un suspiro, compró el alcohol y Juanita se lo echó. Todo volvió a la normalidad, Carlos prometió que no volvería a tocar las cosas de Juanita, pero Carlos desde ese momento le puso un “sobrenombre” a Juanita y era el de ” Juanita 60 peinados”.
Juanita se reía mucho cuando la llamaban así, pero eso termino cuando Carlos le contó la historia a toda la cuadra, y desde ese momento todos la llaman “Juanita 60 peinados”.

Fin

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Juanita 60 peinados es uno de los cuentos de peinados de la colección cuentos infantiles de Daniela Andreina Rojas Valenzuela para niños a partir de nueve años.

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