Caperucita y el lobo espía

Cuentos infantiles de caperucita roja

Caperucita y el lobo espía. Cuentos infantiles de caperucita roja.

Caperucita y el lobo espía es uno de los cuentos infantiles de caperucita roja de la escritora Rossana Favero-Karunaratna. Cuento sugerido para niños a partir de seis años.

Hay una niña vestida de rojo que vive en un bosque con su mamá. Su abuelita, independiente, reside en otro lugar cercano donde además cuida de sus hortalizas y plantas medicinales.

A la niña la llamaban Caperucita Roja, por un diseño original de su madre de un abrigo-capa que la protegiera de bichos e insectos y que permitiera identificarla a lo lejos. Caperucita ayudaba a su mamá a vender pasteles y tartas entre los vecinos. Estaba a cargo del delivery porque en realidad era muy ágil y podía caminar mucho sin cansarse.

Era en verdad candidata a corredora de una maratón olímpica.

Caperucita no era muy buena en el arte de la cocina pero si en las estrategias de venta de los productos. Pero un día quiso intentar preparar unos bizcochos de chocolate con unos ingredientes secretos…solo ella los conocía así que no se los puedo decir.

Mezcló todos los ingredientes cuidadosamente y los puso en los moldes, llevándolos al horno listos para en unos minutos obtener un delicioso resultado. Ya su mamá había probado los bizcochos antes y no le habían parecido deliciosos. Es más: ¡Eran horribles!

“No te preocupes mamá, seguiré intentando. Es cosa de quitar de aquí y agregar de allá”.

Y ese día, sin que su mamá supiera, salió con sus bizcochitos a la casa de su abuela para que fuera ella quien le diera una opinión imparcial.

En el camino, como era de esperar, se encontró con el lobo que simplemente quería robarse todos los bizcochos. El lobo era el espía de la competencia de Caperucita y su mamá, unos hermanos que preparaban dulces y vivían en un lugar no muy alejado. Hacía tiempo que merodeaba por la casa de Caperucita tratando de obtener las recetas, observando cómo preparaban los pasteles. El lobo sabía que esos bizcochitos eran una novedad y tenía que conseguirlos.

Como Caperucita no se detenía, el lobo se fue por el camino más corto a la casa de su abuela. Era un espía que conocía todos los lugares y rutas a la perfección.

Llegó a la casa de la abuela y tomando a la abuelita de sorpresa, le ordenó que se encerrara en el ropero. La abuelita ya sabía de los intentos culinarios de Caperucita, así que siguió la orden sin reparos.

Y ya escuchamos a Caperucita decirle:

“¡Abuelita! ¡Qué mal luces hoy!”

(En verdad, ya sabía que era el lobo)

Y para no perder tiempo le preguntó,

“¿Y por qué tienes la boca tan grande?”

Cuando el lobo le iba a contestar, le puso todos los bizcochos en la boca de manera que el lobo no tuvo más remedio que comerlos. Al instante le dio tamaño dolor de estómago que empezó a aullar lastimosamente.

Así que Caperucita comprendió que sus bizcochos en verdad no eran del todo agradables y con su abuelita le prepararon un té de hierbas al lobo que al final prometió no espiar nunca más.

¡Y es que también se dio cuenta que esos bizcochos no tenían futuro!

¡Habría que inventar otra receta!.

Fin

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Caperucita y el lobo espía es uno de los cuentos infantiles de caperucita roja de la escritora Rossana Favero-Karunaratna. Cuento sugerido para niños a partir de seis años.

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