Tu mirada no habla,
tu mirada me inquieta.

La luz viene del alma
para que la abrigues en tu pecho.

Hija, ¿qué pasó con la luz que llevas dentro,
apagándola tan de golpe?

¿Recuerdas cuando niña
jugabas a ser madre?.

Hoy, llena de luz tu mirada,
¡que diga algo!.

Sonríe, cuanto puedas
haciendo que tus ojos hablen.

Ayer, fuiste niña,
hoy, eres joven, eres madre.
Alegría que necesita tu alma
para que tu mirada, hable.

Fin
Poesías para jóvenes y adultos.

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