El sello de Lyrax. Capítulo V

Relatos fantásticos latinoamericanos

El sello de Lyrax. Capítulo V es uno de los relatos fantásticos latinoamericanos de la escritora mexicana Elizabeth Segoviano. Ilustración a cargo de Elizabeth Segoviano.

Alas de Ceniza

Ivy ya no sentía tanto miedo, porque era divertido seguir al pájaro que había robado su reloj, a la niña le parecía estar caminando entre estrellas que le hacían guiños; pero de pronto sintió algo pesados los pies, bajó la mirada y vio que ya no los tenía envueltos en hojas, llevaba un reluciente par de botas que además de ser abrigadoras eran de lo más cómodas.

Cuando las botas aparecieron, los pájaros comenzaron a graznar, pero no eran los mismos graznidos traviesos y joviales de antes, esta vez sonaban más como una especie de alarma; de inmediato comenzaron a revolotear alrededor de Ivy, como si quisieran envolverla, la niña no entendía que pasaba y con tantas aves no podía ver absolutamente nada.

En instantes ella se vio encerrada en una especie de nube de plumas azuladas, pero aquella nube tomó la forma de un gran cuervo, tan grande como los árboles del bosque, y el cuervo miró a la pequeña, como invitándola a subir en su lomo; Ivy al principio dudaba de hacerlo, tenía miedo, no sabía si aquel cuervo gigante era bueno o malo, pero un sonido estremecedor se escuchó a lo lejos, en la entrada del bosque, era una combinación de rugidos y relámpagos … al voltear hacia atrás la niña vio una gran masa de negrura, algo mucho más denso, siniestro y oscuro que cualquier cosa que hubiera visto antes, no tenía forma, sólo era oscuridad, pero al verla, nuestra amiga supo que debía huir, así que sin pensarlo más Ivy se sujetó de las suaves plumas del cuervo y se sentó en su lomo, de inmediato el ave desplegó sus alas y se enfiló hacia las nubes.

Desde el cielo de aquel mundo de papel las cosas eran muy diferentes, si bien todo seguía siendo color sepia, era más bonito, el aire se sentía fresco y olía un poco a esas libretas de papel perfumado que las niñas usan para escribir cartas de amor o un diario secreto. (Ivy conocía muy bien aquel aroma, porque le encantaba escribirle cartitas a sus padres, a su hermano y a sus amigos) y por encima de las nubes podía percibirse la tenue luz de una luna hecha de papel maché; Ivy volvió a sonreir al sentir la velocidad conque el gran cuervo sobrevolaba el bosque, fue en ese momento cuando soltó una de sus manos y vio que estaba manchada de una especie de hollín, que olía un poco a café; de hecho la niña estaba toda cubierta de aquella aromática ceniza.

– ¿De dónde viene toda esta ceniza cuervito?–preguntó Ivy sin esperar realmente una respuesta–.

– Viene de las plumas en mis alas Ivy –dijo el gran cuervo con una voz que recordaba a un personaje de caricaturas–

– ¡PUEDES HABLAR! … ¿cómo es que sabes mi nombre? Yo no te lo he dicho, y tampoco sé el tuyo.

– Aquí todos te conocemos mi ama.

– ¿tu ama? … ¿quién? … ¿yo?

– Así es, eres la legendaria guardiana, Ivy Lyrax De Thorfax.

– Yo no me apellido Thorfax cuervito.

– ¡Claro que sí! Los guardianes antes que tu y los guardianes antes que ellos siempre se han llamado Thorfax, quizá no lo recuerdes ahora, pero ya lo harás; yo me llamo Haibane, y estoy a tus órdenes, puedo aparecer y desaparecer, puedo ser muchos o uno sólo … si me necesitas todo lo que tienes que hacer es susurrar al viento mi nombre completo, Haibane Renmei.

– Alas de ceniza … –decía la niña– tu nombre significa alas de ceniza ¿cierto?

– ¡Sí! Ya comienzas a recordar.

– ¿Qué es ésa cosa oscura que había en el bosque? ¿Porqué quería perseguirnos? … no es algo bueno ¿verdad?

– No, no lo es mi ama … esa oscuridad se llama Kandrara, es una antigua alquimista que se olvidó de la magia buena, todo en ella es así, oscuro, es ella quien convirtió todo lo que hay en nuestro mundo en papel, es ella quien le quitó el color.

– ¿Por qué?

– Es su más grande deseo que dejemos de existir, que todo nuestro mundo sea cubierto con su oscuridad, porque si eso pasa, allá en el mundo de los humanos también comenzará a oscurecer, ya nadie podrá soñar, ni creer en todo lo que es bueno y puro, tampoco podrán crear cosas hermosas, solo cosas oscuras, como Kandrara, y entonces ella se apoderará de todo, y de todos. Cuando tu hermano te dio las botas que llevas, ella supo que los guardianes habían sido llamados, y quiso detenerlos.

– ¿Darian me dio las botas?

– Así es mi ama, él es el otro guardián, el se encuentra entre ambos mundos para ayudarte.

– … entonces es cierto –pensó la niña– Darian me esta buscando.

Continuará…

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capitulo IV

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