¿Dónde están los libros? – Capítulo VI



¿Dónde están los libros? – Capítulo VI es uno de los Cuentos infantiles de libros escrito por Liana Castello para niños a partir de los nueve años.

Tiago tenía un primito con el que se llevaba muy bien. Francisco tenía apenas cuatro años pero era un muy buen compañero de juegos.

Cuando la mamá le dijo que Fran vendría y se quedaría a dormir, Tiago se sintió feliz ¡Por fin una buena noticia! El niño pensó todo lo que haría con el primo: jugarían al futbol, tomarían chocolatada, verían televisión, dibujarían y muchas cosas más.

La tarde fue hermosa, ambos primos se divirtieron mucho, Dindón estaba contento de ver a Tiago sonreír y divertirse. Cenaron una rica comida que hizo la madre para la cual, por suerte, no había necesitado un libro de cocina y se fueron a dormir.

Dindón miraba a los niños en sus camitas y sonreía feliz, pero la alegría no duró demasiado.

-¿Me cuentas un cuento, Tiago? -Preguntó Fran.

-¿Un cuento? ¿Para qué quieres un cuento? -Preguntó el pequeño cambiando la expresión de alegría que tenía en su rostro.

-No me duermo si no es con un cuento, así que te escucho, cuéntame el que quieras, puedes elegir.

-Mira Fran, no sé ningún cuento de memoria y como verás, aquí ya no hay libros, así que lamento decirte que deberás dormirte sin cuento esta noche.

-En mi casa tampoco hay libros ya, pero mi papá y mi mamá me los cuentan igual.

-Bueno pero yo no soy tu papá y menos aún tu mamá, así que intenta dormir Fran, mañana seguiremos jugando.

-Si no recuerdas ninguno, puedes inventar, te escucho primo.

Era evidente que Fran no aceptaba un no como respuesta y Tiago no solo no recordaba ninguna historia, sino que no tenía mucha imaginación. Eso suele ocurrir con las personas a las que no les gusta leer, les cuesta imaginar y eso es un poco triste.

Dindón ya quería bajar del armario y contarle al chiquitín tantos cuentos como fuera posible, tantos cuentos como recordara, tantos cuentos como amaba, que eran muchos, pero no podía.

-Bueno -dijo el pequeño Fran- ¿Para cuándo el cuento? Te escucho.

Tomando coraje, Tiago comenzó a balbucear:

-Había una vez… una princesa que era mala y la hacía limpiar todo el día a la pobre madrastra, mientras la obligaba a comer una manzana envenenada, al tiempo que un sapo le quería dar un beso y colorín colorado este cuento se me ha olvidado.

-¡Ay, qué historia tan corta y rara! No me gustó, cuéntame otra.

-Otra no sé, ya te dije que no sé cuentos, no me gustan, no los leo y tampoco los escucho.

-¿En serio? –preguntó Fran abriendo los ojos tanto que parecían dos platos voladores. ¿No te gustan los cuentos? Bueno no importa, a mí sí me gustan mucho, bueno ese de recién no, pero todo los demás sí. Intenta con otro.

-Duerme, Fran, por favor, ya es tarde.

-No me dormiré hasta que me cuentes un cuento.

Dindón casi no podía contener la risa con la escena. La noche se estaba complicando mucho para Tiago. ¿Empezaría a entender su protegido que los libros eran amigos de las personas? ¿Qué hacían mejor la vida de quienes los leían? ¿Que una hermosa historia nos ayuda a dormir bien?

-Estoy esperando el cuento insistió Fran.

-Pues espera sentado o acostado, mejor, no te lo contaré.

-No me dormiré hasta que no me cuentes un cuento insistía el pequeño.

-Pues entonces no dormirás gritó Tiago fastidiado, se dio media vuelta y se dispuso a dormir. Fran no tuvo más remedio que resignarse, pero comenzó a sollozar.

Tiago se quedó dormido, pero Fran no, era evidente que el niño necesitaba ese cuento tranquilizador. Entonces, aprovechando que al pequeño se le cerraban los ojos Dindón comenzó a contar un cuento tras otro.

Fran no entendía bien de dónde venía esa dulce voz, pero eran tan bellas las historias que sus oídos escuchaban que no le importó averiguarlo.

Poco a poco se fue tranquilizando y el sollozo dio lugar a una sonrisa, se acomodó entre las cobijas y se durmió feliz viajando por esos mundos que los cuentos le proponían.

Por la mañana, Fran despertó contento, algo confuso, eso sí. ¿Quién le había contado esos cuentos tan hermosos? No terminaba de entenderlo, pero mucho no le importó.

Tiago, en cambio, despertó de pésimo humor. Por un lado, se había dormido muy tarde y por el otro, la insistencia de su primo y esas ganas locas de escuchar un cuento le habían hecho pensar que tal vez había vivido equivocado con respecto a los libros.

Por primera vez sintió que, tal vez, era momento de darles una oportunidad.

Continuará…

Todos los derechos reservados por Liana Castello

Ilustración de Conny

Mail de Conny: [email protected]

Capítulo V

Cuento sugerido para niños a partir de nueve años

¿Dónde están los libros? – Capítulo VI es uno de los Cuentos infantiles de libros escrito por Liana Castello para niños a partir de los nueve años.

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