Soledad

mujer sola

¡Ven!, ¡ven!
estimada soledad,
¿por qué huyes mi llamado?
¿No ves que quiero acompañarte
y dar un paseo por el mundo
para conversar con tus hermanas
en cada lugar?
¡Qué poco te conocen, estimada soledad!
Tú brindas sosiego, entrega,
desmedida intimidad y un poquitín de tristeza.
pero, anda, ven, corre conmigo,
salta, brinca,
supera las vallas presentes.
Quisieras contar un cuento
al inocente que te rehúye,
hazle un cuento maravilloso
para que pueda sentir tu cariño.

Tú eres esquiva,
pero también te acomodas
en lugares menos señalados
donde quieren que desaparezcas
por tu daga fría y fuerte
que haces surcos
en cada rostro del que te siente.

Yo te alabo,
eres mi mejor amiga,
contigo converso,
contigo salgo a caminar por el bosque,
en busca de verdades
quizás las encuentre o tal vez no,
pero de una cosa estoy cierta
tú me quieres y me acompañas
y no queriendo herirme
me haces presente que necesito la amistad.

No quiero serte infiel.
Yo, contigo,
he aprendido el verbo amar
amar lo bello, lo tangible
y lo invisible también.

Contigo he aprendido
las más bellas palabras
que alguien pudo haber contado.
¡y qué sabiduría!
que embellece mi existir.
Tú sí que eres fiel amiga,
pues en ti, he conocido el verdadero sufrir
pero ese sufrir
ha llenado mi vida,
la ha coronado de cosas bellas
que nadie podrá destruir.

Estimada soledad,
no huyas,
quédate en cada alma
de quien desea retirarte,
pues ahí tendrás que hacer tu obra….
¡¡Ya verás, cómo te querrán!!

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Fin

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