El mensaje

MENSAJE DE TEXTO

El mensaje es un cuentos sobre celulares de la colección cuentos para adolescentes de la escritora Raquel Eugenia Roldán de la Fuente sugerido para jóvenes.

Los dedos teclearon rápidamente sobre el pequeño aparato, que en su minúscula pantalla brillante dejaba ver lo que Alguien quería comunicar a Otro:

—Espérame, no te vayas sin mí, ya voy para allá. Besos.

Alguien terminó de escribir y le dio “enviar”, luego le dio “sí” para confirmar que deseaba enviar el mensaje, y volvió a dar “sí” para confirmar nuevamente. El mensaje se metió en un pequeño sobre que atravesó la pantallita, volando para tomar ímpetu antes de salir al aire y buscar a Otro.

Por fin, las letras salieron del sobre y se lanzaron al aire, alineadas para viajar más rápidamente.

La frase “espérame, no te vayas sin mí” llevaba prisa por entregar el mensaje, así que voló sin darse cuenta que las demás se rezagaban un poco; “Ya voy para allá” le gritó:

—Aquí voy, Espérame. No te adelantes.

Se reunieron todas las letras y las palabras nuevamente. Eso era importante, pues en su camino, en el aire, había muchas otras palabras de otros mensajes flotando por ahí, con las que podrían revolverse si no tenían cuidado: “No olvides llevarme el libro”, “Confírmame si vienes a las 8”, “Dice tu papá que tienes permiso pero que llegues temprano”, “Dile que no voy a ir” y muchas otras cosas que el pequeño mensaje no entendía porque, claro, no sabía quién las enviaba ni a quién iban dirigidas.

Todos los mensajes se miraban con simpatía aunque no se conocieran, pero no tenían tiempo de ponerse a platicar para comprender lo que cada uno decía; todos sabían que tenían que llegar rápido a su destinatario, había muchos álguienes esperando que sus mensajes llegaran a sus respectivos otros. Así que sólo se sonreían unos a otros y se decían adiós con los brazos de las tés o con las patitas de las eses o las eles.

El pequeño mensaje ascendió rápidamente para llegar al satélite que flotaba en la órbita del planeta. Apenas un segundo estuvo formado en la fila de mensajes que el satélite recibía y despachaba con una velocidad pasmosa; al llegar su turno, decodificó rápidamente la instrucción del número de Otro y, como estaba apagado, tomó al mensaje y lo guardó en un cajón que decía “Mensajes en espera”.

Adentro del cajón el mensaje aguardó impaciente un largo rato. Consiguió asomar la lazada de la “s” para ver el paisaje. Desde allá arriba se veían las nubes y entre ellas se asomaban jirones de terreno verde, café o azul y, más arriba, en el cielo ya negro, titilaban las estrellas.

También alcanzaba a ver a Otro, que subió en su automóvil, llegó a una oficina, salió y fue a lavarse las manos y regresó a la oficina, habló con muchos importantes personajes vestidos de traje, salió nuevamente, miró el reloj y volvió a subirse al automóvil, llegó a su casa, tomó una cena ligera y, ya al acostarse, sacó el celular de su bolsillo y se dio cuenta de que lo había dejado apagado; lo prendió de inmediato y el satélite, entonces, sacó rápidamente al mensaje y le dio un formidable empujón para que alcanzara a llegar a su destino.

El pequeño mensaje bajó a una velocidad tremenda, sin sentir ningún temor por la caída; cuando faltaban varias decenas de metros alcanzó a ver a Otro y, sobre todo, al aparato guardado en el bolsillo de Otro, que era a donde tenía que llegar.

Se introdujo veloz, ¡ojalá llegara a tiempo!, entró al sobrecito y atravesó volando la pantalla luminosa mientras sonaba el aviso; Otro pulsó la tecla para leerlo y puso cara de contrariedad.

En ese momento sonó el teléfono de la casa, era Alguien reclamando airadamente a Otro que no lo había esperado.

El mensaje, un poco apenado, desbarató sus frases y dejó las letras disponibles para formar un nuevo mensaje cuando Otro necesitara enviarlo y, ojalá, esta vez fuera recibido a tiempo.

Fin

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El mensaje es un cuentos sobre celulares de la colección cuentos para adolescentes de la escritora Raquel Eugenia Roldán de la Fuente sugerido para jóvenes.

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