Carlitos y la imaginación

Carlitos y la imaginación

Carlitos y la imaginación

Carlitos y la imaginación. Cuentos con valores.

Erase que se era un niño que tenía mucha imaginación, Carlitos que era así como se llamaba estaba todo el día viajando al mundo de la fantasía, y él era muy feliz allí. El problema radicaba en que Carlitos vivía en el País de los humanos en donde todo el mundo tiene que ser igual.

Así que Carlitos tenía problemas en el colegio porque como siempre estaba en el País de la fantasía pues se le olvidaba llevar los deberes, era el último en terminar los ejercicios. Esto conllevaba que sus profesores se enfadasen con él. Además sus padres también se sentían muy solos porque no sabían como podían traer a su hijo del País de la fantasía para que fuese como los demás niños y nadie les daba la solución.

Pero había una cosa que nadie se había dado cuenta, ni profesores, ni alumnos, ni los padres; y es que los niños como Carlitos tenían tal imaginación que creaban cosas, que son mucho más felices que los demás niños porque creen en la magia y en la fantasia. Y eramos nosotros los profesores, los padres y los demás niños quienes deberíamos al igua que Carlitos transportarnos al mundo de la magia de vez en cuando, al País de la fantasía en donde los sentimientos están a flor de piel, donde puedes ser lo que quieras, y donde puedes convertir una simple caja de cartón en un coche que vuela. Carlitos se convertía en superheroe y combatía todas las maldades del mundo, encerraba a todos los corruptos, y ayudaba a los pobres a que tuviesen de comer. Creaba ciudades donde no faltaba agua para nadie y donde toda las familias vivían juntas. Así era Carlitos un SUPERHEROE.

Puede que Carlitos tarde más que otros niños en estar con los pies en la tierra, pero lo que sí os diré es que Carlitos habrá sido niño durante mucho más tiempo que los demás, y esto le ayudará en la vida a ser mucho mejor persona, en creer en los demás, en inventar cosas que nos aporten felicidad sin dañar a nadie. Quizás todos deberíamos a veces convertirnos en Carlitos y transportarnos a los mundos de la fantasia, de esa manera nuestro mundo podría cambiar. Así que animo a todos los padres que tienen un Carlitos en casa a que les dejemos que se transporten al País de la fantasia porque aunque nos digan que nuestros hijos no valen para estudiar porque sacan malas notas, eso no es verdad. Y un día Carlitos quizás salve nuestro planeta.

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