No hay mal que por bien no venga

hormiguero

No hay mal que por bien no venga es uno de los cuentos de hormigas para pensar de la colección cuentos con valores de la escritora Sara Cartes Muñoz sugerido para niños a partir de nueve años.

Sucedió hace muuucho tiempo, en una oscura y húmeda noche invernal, cuando la lluvia hacía tambalear a unas frágiles hormigas, que apretaban entre sus mandíbulas las provisiones rescatadas desde el fondo de sus galerías, caminando a ciegas bajo la inmisericorde lluvia.

Probablemente, algunas no cumplirían con el cometido, pero intentarlo resultaba primordial para la sobrevivencia de la colonia. Llegaban extenuadas después de cada ascenso hasta el nuevo refugio, en el hueco de un derruido tronco. Repitieron la faena muchas veces. Luego, mojadas, hambrientas y agotadas, se derrumbaron una sobre otra, vencidas por el sueño.

Al día siguiente, la dorada luz de una fría mañana sin nubes, interrumpió el descanso.

Recomponiendo los maltrechos cuerpos, y sin alcanzar a restregar aún sus hinchados ojos, cada una devoró su ración de comida, para enseguida ordenar las provisiones, según las instrucciones de Hormiga Reina.

Pasado el mediodía, el aire tibio y el sol de la tarde, les permitió ir a recorrer las recientemente abandonadas galerías para rescatar aquello que por el apremio, pudo quedar olvidado.

Pero cuando nuevamente arribaron a su nueva morada, una sorpresa las esperaba. ¡Todos los alimentos que habían logrado salvar con tanto sacrificio, habían desaparecido! ¡Tampoco estaba Hormiga Reina, ni las larvas ni sus cuidadoras!

Desoladas se miraron unas a otras, incapaces de pensar. Era urgente tomar una decisión, pues la colonia sin su reina, no sobreviviría. En ese momento, colgada de un brillante hilo plateado, apareció la capa roja de Súper Any, la heroína de las arañas renovadas.

_ ¡Amigas, no os aflijáis! _les dijo. Ya sabemos quiénes se llevaron vuestras provisiones y dónde están. ¡Nosotras, las renovadas, las recuperaremos! No os asustéis, ni nos tengáis miedo. Vivimos una nueva era y es fundamental la confianza entre todos los pequeños seres que habitamos la floresta.

Dicho esto, las estupefactas hormigas, vieron una enorme cantidad de ágiles arañas, que con presteza y decisión subían hacia lo alto de un ciruelo, detrás de Súper Any.

Pasado un rato, por el tronco del mismo árbol, serios, cabizbajos y avergonzados, vieron descender lentamente, a una hilera de escarabajos negros custodiados cada uno por una araña renovada, trayendo de vuelta las provisiones que habían hurtado.

Otra vez Súper Any apareció, diciendo:

_ ¡Promesa cumplida! Aquí están vuestros alimentos. Parece que el grupo de las viejas arañas malhumoradas, ahora convertidas en escarabajos, no han comprendido la lección. ¡El sustento hay que ganarlo en buena lid, y no de mala manera! Y ahora, a cuidar muy bien sus larvas, pues pronto nacerá una nueva Hormiga Reina para vuestra colonia _terminó diciendo Súper Any.

A partir de ese día todo fue un incesante ir y venir en el hormiguero, cavando nuevas galerías en la vieja madera del tronco donde vivían ahora, y prestándole solícitos cuidados a su nueva reina.

Felizmente, había cesado la lluvia, y a pesar de las frías mañanas, todas trabajaban contentas y agradecidas de la ayuda recibida de las generosas arañas renovadas, para mantener la vida de la colonia. Para celebrarlo organizaron una gran fiesta, y como las hormigas no eran rencorosas, también invitaron a los escarabajos. Sólo que ahora, las hormigas habían optado por alimentarse exclusivamente de frutas y verduras, por lo tanto, ese sería el menú para todos los invitados. Ellas aún desconocían los nuevos medios tecnológicos y fueron, nuevamente las arañas renovadas, quienes se encargaron de colaborarles enviando invitaciones a través de su página en facebook.

Las mariposas trajeron hermosas flores para decorar el salón de baile en lo alto del ciruelo; los grillos instalaron una gran orquesta; los ciempiés pintaron sus patitas con néctar de alegres colores y se unieron formando largas guirnaldas que iban de una a otra rama; los escarabajos, muy apegados, agruparon sus duras cubiertas para constituir las mesas en que se dispondrían los alimentos, que las hormigas recolectaron y cocinaron durante muchos días. Las arañas tejieron unas brillantes cortinas conformando un hermoso telón sobre el escenario; las luciérnagas se ubicaron estratégicamente para iluminar todo el árbol; las lombrices hacían de cerco en los senderos, que despedían reflejos plateados al paso de los caracoles y las babosas.

En fin, todos participaron. Las chinitas, pacientemente, fueron uniendo las telas tejidas por las arañas renovadas y las convirtieron en preciosos trajes de fiesta, y cada invitado, al llegar, elegía el atuendo que más le agradaba.

La orquesta de los grillos comenzó la fiesta con un alegre ritmo, mientras los invitados hacían su entrada en el salón principal. Todos se mostraban felices luciendo sus bellos trajes, saludándose y bailando.

Cuando Hormiga Reina, desde el escenario, saludó a toda la concurrencia para invitarlos a compartir sus nuevos bocados vegetarianos y agradecer, en forma muy especial a las arañas renovadas y a todos los presentes, las mariposas dejaron caer una lluvia de olorosos pétalos.

Nunca antes, tanta diversidad de pequeños seres, habían compartido una fiesta tan hermosa, alegre y entretenida, que duró hasta la llegada de los primeros rayos del sol. Todos volvieron satisfechos y felices a sus hogares, con el propósito de seguir viviendo en armonía.

Desde ese día, nunca más hubo robos, peleas, ni malentendidos. Continuaron alimentándose sólo de frutas, verduras y frutos secos, convirtiéndose en una gran comunidad vegetariana, que diariamente asiste a clases de computación y aprende nuevas tecnologías.

Fin

No hay mal que por bien no venga es uno de los cuentos de hormigas para pensar de la colección cuentos con valores de la escritora Sara Cartes Muñoz sugerido para niños a partir de nueve años.

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