Julito y el circo ambulante

Julito y el circo ambulante

Julito y el circo ambulante

Julito y el circo ambulante. Luis A. Pisa Tolosa, escritor español. Cuento infantil sobre la igualdad.

Julito, a sus 6 años era la primera vez que pisaba un circo. ¡Madre mía! ¿Qué es esto? Nunca había visto esos animales y esos personajes tan extraños para él, el león elefante, la jirafa serpiente, el oso avestruz…

La verdad es que aquella tarde cuando se fue a dar una vuelta por las orillas del pequeño río que pasaba cerca de su pueblo, se imaginaba que encontraría lo mismo de siempre, árboles y más árboles, sapos, gamusinos y si tenía suerte quizá veía algún pez, pero ¿un circo? ¿Un circo en la orilla de un río? ¡Alto, alto, pero que es esto! Se repetía a si mismo.

Miraba con incredulidad y con un poco de miedo para que engañarse, nunca había visto nada semejante… En esto, que apareció un anciano y le dijo

– ¿Pequeño te has perdido?

– ¿Pero qué es esto? ¿Qué está pasando en este lugar? ¿Por qué están estos animales tan extraños?- preguntó Julito sin dejar hablar al hombre.

El anciano pacientemente se limitó a sentarse en la piedra y le dijo- joven, esto es un circo ambulante.

– ¿Acaso no lo ves?

– Ya… pero- ¿Qué han hecho con esos animales? La pobre jirafa no tiene piernas, el león tiene una trompa y es gigante, y ¿Por qué no están en jaulas? ¿Usted sabe el peligro que puede desencadenar esto?- decía Julito desafiante.

– Hay pequeño, llevo una vida en esto y no había encontrado un jovencito que no le gustara el circo con sus animales-¿Has visto cómo vuela KATY?-

-¿Y quién es KATY?-preguntó resignado Julito

-¿No conoces a KATY? Te la presentaré.

El miedo crecía en el interior del niño y cada vez se le apoderaba mas y mas, no le gustaba lo que estaba viendo, animales extraños, diferentes, deformados…

-Perdone pero yo me tengo que ir y si yo fuera usted también lo haría, porque los guardas por la noche salen y todo lo que no pertenece al hábitat se lo llevan.

-Y ¿Por qué crees que estamos en peligro? Nosotros pertenecemos al hábitat.

-Usted ha debido perder la cabeza señor, ¡un grillo con cabeza de pez no puede pertenecer a éste hábitat! El abuelo permanecía impasible ante el enfado del niño.

-Además este es mi sitio en el que yo vengo de pesca y a jugar, aquí no hay sitio para nadie más- añadió Julito desesperado ante la situación.

-Pequeño, déjame que te presente a KATY, te aseguro que no te hará daño y entonces puede que algún día entiendas y te apetezca ver nuestro circo.

Bueno, puede que en el fondo estos animales no sean agresivos, ni malos… llevo aquí un rato y ninguno me ha hecho nada, es más parece que me tienen miedo a mi, a mi, un niño de 6 años. De repente apareció una majestuosa águila, que en vez de piernas, tenía una majestuosa cola como las sirenas que Julito tanto había oído en los cuentos… Julito se quedó petrificado, mientras el águila se acercaba hasta él y el anciano.

El anciano carraspeó y dijo-

parece ser que nuestro pequeño amigo no quiere conocer nuestro circo, le da miedo, dice que somos extraños. KATY abrió sus alas y saludó cortésmente.

– ¡Hola pequeño! Desde que has venido he visto como los animales se avergonzaban y no mostraban sus virtudes, nuestro circo no es un circo cualquiera como habrás podido ver, pero eso no quiere decir que seamos extraños, quizá diferentes… pero al igual que tú también tenemos nuestros defectos y nuestras virtudes. Como podrás ver yo soy un águila que no puedo cazar con mis garras afiladas, pero no las necesito, obtengo alimento en el río con mis aletas de pez…

A esto que apareció la jirafa serpiente y le dijo,

– y yo antes era el mamífero más alto de todos, y sin embargo ahora me deslizo por los suelos ¡No veas cómo disfruto por los pasadizos del bosque! Y no me falta el alimento.

-Pero, pero… vosotros ¡No sois reales! Esto no puede estar pasando…

A lo que apareció CURTIS, el león elefante, y dijo muy orgulloso.

– Yo antes era el rey de la selva, el león, el temido león, y ahora mírame soy el rey de mi mismo, tengo una gran trompa que me permite hacer música, y conservo mi cuerpo de león, que me permite correr y correr todos los días viendo paisajes y más paisajes.

-Entonces, si vosotros sois animales como los demás ¿porqué no os juntáis con los leones, elefantes y águilas?

Entonces el anciano volvió a carraspear y dijo;

-pequeño mío… ¡Todos somos iguales y todos diferentes! Pero quizá, hayamos llegado demasiado pronto.

-¿Qué quiere decir con eso señor?

-Muchas veces existen muchos obstáculos para convivir un elefante y un león ¿no crees? , o un águila y un pez…

-Puede ser-dijo Julito-pero os prometo que haré todo cuanto esté en mis manos porque os ayuden, porque ¡Todos somos diferentes pero también todos somos iguales!

Fin

 

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