El cachorro Jeremías

Está naciendo un nuevo día
y el rugido del león retumba,
nace una nueva cría
en medio de la jungla.

Eran dos cachorros,
pronto grandes leones,
fuertes como toros
¡Y eran juguetones!.

La leona orgullosa
de sus nuevas crías,
a la hembra le puso Rosa
y al macho Jeremías.

Jeremías es de los flojos
que no les gusta cazar,
él nada más cierra los ojos
y se pone a descansar.

En cambio Rosa es activa
no es como Jeremías
y su madre la motiva,
a cazar todos los días.

A derramar sangre,
mamá leona les enseña,
que nunca sufran hambre,
es lo que ella sueña.

Mas la ley de la vida empieza
y su madre se separa
los cachorros temerosos rezan
pues no saben lo que les depara.

Así los dos hermanos
quedan desamparados,
cuando llegan los humanos
disparando a todos lados.

Disparando a diestra y siniestra
sin ninguna compasión
una bala a Rosa le entra
en el mero corazón.

El hombre cobra su presa
y queda solo Jeremías,
maldiciendo su pereza
por el resto de sus días.

Jeremías el perezoso
nunca aprendió a cazar
y el hambre entre sollozos
lo comenzaba a matar…

¡Llegó el fin de sus días!
(Gritaba muy triste un oso)
Murió el buen Jeremías,
¡Murió por perezoso!

Moraleja:
La pereza es un vicio que nada deja.

Fin

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