Día Internacional de las Montañas – 11 de diciembre

Día Internacional de las Montañas – 11 de diciembre

Desde el año 2003, por medio de la Asamblea General de la Naciones Unidas, se dedica cada 11 de Diciembre a la búsqueda de una conciencia ambiental amplia y profunda con la se pueda comprender nuestro entorno, en especial los sistemas naturales montañosos, como una unidad indispensable para nuestro desarrollo y el de las futuras generaciones.

A pesar que las cadenas montañosas se presentan en majestuosas dimensiones y aparentan una longeva resistencia, las montañas son tanto o más sensibles a las problemáticas ambientales actuales como cualquier otro bioma natural conocido. A tal punto, que en muchos casos particulares podremos encontrar en un sólo sistema rocoso, un conjunto de afecciones típicas de otros ecosistemas.

Quienes hayan tenido la suerte de visitar alguna de las provincias del Este Argentino, seguramente han podido reconocer la manera en que ha evolucionado el paisaje natural de la zona. Las evidencias más rotundas podemos percibirlas en la disminución de los caudales de un importante número de reservas de agua dulce como también en el fuerte desgaste (derretimiento) de los témpanos de hielo de las cimas de las montañas más reconocidas de nuestro territorio.

Estas primeras etapas de sequía se encuentran acopladas a un vacío en el control de las actividades humanas en regiones montañosas, como lo son por ejemplo la tala de bosque nativo o la minería. En ambos casos, sus prácticas no sustentables son ataques directos al corazón de las montañas.

Los suelos llegan a secarse, afectando en un principio a la flora autóctona y consecutivamente al resto de la Biodiversidad regional. Las ventajas que aportan todos los biomas montañosos con respecto a la lejanía al constante contacto de las sociedades del ser humano, se ven eliminadas por erróneas prácticas industriales o comerciales.

Todos estos factores de debilitamiento de las montañas, culminan su ciclo vital aumentando considerablemente el riesgo de vida de las poblaciones serranas. La ausencia de los bosques nativos, la sequía o la modificación de los ciclos naturales del agua, la degradación directa de las tierras y la desaparición de formas de vida vegetales y animales, provocan el incremento de la periodicidad e intensidad de los desastres naturales típicos de regiones montañosas como ser aludes, sismos, incendios forestales, entre otros.

Además la actividad socio-económica se ve condicionada por todos esos factores, intensificando los niveles de indigencia y pobreza, la falta de fuentes de trabajo y la necesidad de migrar. No sería justo dejar de lado el valor cultural que toda montaña lleva en sí misma. La celebración correspondiente al año 2010 llevará esta impronta. Bajo la consigna: “Minorías y población aborigen de las montañas” se concientizará sobre el valor de la tradición y la cultura de los pueblos que desde hace mas de 300 años reconocen a las montañas como su hogar.

Todo el conocimiento científico que esconden los grandes sistemas rocosos son la célula fundamental para conocer y entender gran parte de la historia del desarrollo humano e incluso de la evolución de toda forma de vida en el planeta. Para Fundación Agreste los ecosistemas montañosos siempre estuvieron entre los principales ejes de acción e interés. Uno de los proyectos más ambiciosos que la Fundación llevará a cabo es la construcción del complejo de usos múltiples “Estilo Agreste”, en el cual se podrán realizar un gran número de actividades relacionadas al uso sustentable del ambiente en que nos encontramos.

Para poder disfrutarlo habrá que esperar un par de años más, sin embargo la conexión con los biomas montañosos está lejos de desaparecer. Desde el año 2008, Fundación Agreste forma parte del Consejo Asesor del Comité de Montañas de la República Argentina. A partir del mismo, se fortalecen las políticas de desarrollo sustentable en áreas de montaña, se crean los mecanismos necesarios para su implementación y se determinan las fuentes financiamiento que serán necesarias para su concreción.

Toda resolución que se decida afrontar debe estar planificada desde el aspecto más global y contenedor que se pueda, ya que si no se tiene en cuenta la necesidad de resolver los conflictos económicos, sociales y ambientales como un conjunto, seguiremos mal utilizado todo nuestro esfuerzo.

Para solicitar mayor información: Fundación Agreste

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