Érase dos veces: para que los cuentos sean libres de violencia

los cuentos sean libres de violencia

Érase dos veces: el proyecto de una mamá y un papá para que los cuentos sean libres de violencia

Érase dos veces: para que los cuentos sean libres de violencia. Cuentos clásicos.

 

Comentábamos hace pocos días que los cuentos tradicionales pueden resultarnos un poco cruentos debido a su violencia implícita. Para no deshacernos para siempre de esas historias con las que crecimos, es que una pareja de padres españoles decidió darle un giro de tuerca a los relatos, y así surge “Érase dos veces”, una colección de cuentos de toda la vida pero con un mensaje mucho más positivo para nuestros hijos.

La iniciativa surgió porque como padres de dos niños tuvieron la misma inquietud que la mayoría: al rever las historias de la infancia se dieron cuenta del contenido de muerte, sexismo y violencia de las mismas, y decidieron que no era necesario prescindir de ellas para siempre, sino que quizá, ponerse a pensar con mucha imaginación en cómo sería la versión moderna y positiva de ellas.

Así, lograron que su iniciativa se financiara mediante crowfunding, un sistema por el cual subieron a Internet su propuesta e inversores particulares aportaron pequeñas sumas a su alcance para reunir el dinero que le diera vida a las nuevas historias. El resultado fue que en dos ocasiones, para dos ediciones de los cuentos, lograron reunir una suma considerablemente superior a la que necesitaban, lo que habla a las claras de la necesidad de los padres de ofrecerles a su hijo algo diferente, sin dejar de lado para siempre los cuentos de su propia niñez.

Los creadores de esta serie son Pablo Macías y Belén Sánchez, que intentaron dar una segunda oportunidad a los cuentos clásicos, dejando de lados los antiguos estereotipos. “¿Por qué los príncipes son siempre los valientes, los que montan a caballo… y las princesas siempre tienen que estar guapas, perfectas y con zapatos de tacón?”, se preguntaron. Además, querían evitarse tener que reinventar el cuento sobre la marcha, o censurar imágenes de una pobre abuelita a punto de ser devorada por una bestia salvaje, o de unos hermanitos aterrorizados en un bosque oscuro.

Los autores decidieron respetar la línea argumental original, donde no faltan los principales puntos de la historia, para que sea perfectamente reconocible. Así, la Cenicienta de la serie tiene su baile convocado por el príncipe, sus zapatitos de cristal, su hada madrina y una propuesta de matrimonio. Pero luego, nada es como en el cuento clásico. Así, a partir de la comparación, es posible dialogar con los pequeños y cuestionar a los viejos cuentos, para comenzar a enseñarles a pensar de manera diferente, a ver los cánones de nuestra sociedad aún vigentes en muchos casos, y que están mal.

La experiencia resulta tan satisfactoria y enriquecedora que no es de sorprender que estos cuentos sean un éxito. “El Érase una vez se nos ha quedado desfasado. No queremos que nuestra hija y nuestro hijo crezcan con esos prejuicios y estereotipos. Queremos que sean más libres”, explican estos papás.

Así, este grano de arena aportará a que nuestros hijos crezcan con ideas menos nocivas y más libres, que ayuden a que sean adultos más íntegros el día de mañana.

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