El cráter de las cigüeñas

El cráter de las cigüeñas

El cráter de las cigüeñas

El cráter de las cigüeñas. Kike el duende, escritor español. Cuentos infantiles. Extraído de libro “Desde los cráteres a la luna”

Una vez al mes, en la luna, pasa algo sorprendente, ¡No os lo perdáis! Sabéis que a veces la luna desaparece, digamos que le gusta esconderse durante unas horas. Es entonces “Luna Nueva“. Se hace llamar Nueva porque está tan limpia que parece de cristal, es transparente y aunque la busques no la verás.

Esa mañana se acerca a los mares de nuestra tierra y mirándose en nuestras aguas, se salpica la cara, se peina un poco, se pone colonia y se echa crema, dice Saturno que en las cuatro arrugas que tiene. Si el mar está revuelto no logra verse y sopla muy enfadada para calmar las olas, después, muy guapa, vuelve a su órbita y se cita sobre las siete de la tarde con el astro rey, ¿Quién es, me diréis? mira por la ventana, busca en el cielo, detrás de esa nube o escondidito en tu pelo.

Has acertado: El Sol. Pues esa misma noche, la de luna nueva, se esconden los dos en alguna parte, no los busques porque no los encontrarás, se van, según dicen ellos, al otro lado del universo. Lejos, muy lejos. Se llenan de cariños y besos, de sonrisas y consejos. Me quedo sola en la luna y de la mano paseo con Tranquila, y con la oscuridad.

No me da miedo. No tiene que daros miedo ni la noche ni la oscuridad porque no existen los cocos, ni los monstruos, ni el hombre del saco. Existen los cocos que nos da el cocotero, los monstruos S.A. que vemos en el cine y no tienen maldad, y el único hombre del saco que conozco se llaman Papá Noel y tiene mil ayudantes que se visten de color rojo como él.

Paseamos por el lago de la Tranquilidad y allí, la tortuga Tranquila me cuenta lo que está a punto de ocurrir: “Mira Anaïs, ahí enfrente tienes el cráter de las cigüeñas” “Esta noche la luna y el sol lo llenarán de besos, de muchos besos. Bailan y bailan. Durante las próximas horas el cielo de la luna se irá llenando de cigüeñas que revolotearán en círculos esperando a que Luna les dé la orden de comenzar. Al amanecer, la luna y el sol se posarán con suavidad sobre éste cráter y en pocos segundos se llenará de miles de recién nacidos, que digo miles, millones de recién nacidos.

Después Luna se alejará un poco y se rascará muy graciosamente la nariz, esa es la señal para que el reparto de los niños comience. Las cigüeñas lunares abordarán el cráter, cogiendo cada una el bebé que le corresponde, volarán sonrientes y veloces con destino a la tierra. Durante días, mientras el bebé duerme, buscarán a los padres. Casi siempre vuelan por la noche para que el ruido de la ciudad no despierte a los recién nacidos.

Si amanece y todavía alguna cigüeña aún no los ha encontrado, se sentará a descansar en cualquier nube, en la que tenga más cercana. Así un día y otro hasta que siempre, tarde o temprano, todas aciertan con las casas, entonces entran de puntillas por cualquier ventana que vean abierta y dejan muy despacito a cada bebé sobre su cuna, esas son las órdenes de la luna“ Me dice Tranquila que hoy, Luna Nueva, veré este espectáculo.

Estamos sentadas en el bordillo del cráter esperando al amanecer. Hay ya tantas cigüeñas que creo que el primer rayo de sol está a punto de aparecer. Tengo mucho sueño y esperando el regreso de Luna en brazos del sol… me duermo.

–Despierta Anaïs- me dice Tranquila, -los niños ya se han marchado-

-Oh, no los he visto, que pena.

-No te preocupes mi niña, otra vez será. Una vez al mes, más o menos, ya sabes, ocurrirá exactamente lo mismo, ya los verás.

-Sigue durmiendo, anda, sigue durmiendo.

Y seguí durmiendo

Soplaron esa noche los vientos y me trajeron para que os cuente, otros cuentos.

Fin

 

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