Los cuatro amigos. Cuentos de cerdos

Los cuatro amigos. Cuentos de cerdos

Cuentos de cerdos

Los cuatro amigos. Cuentos de cerdos. Cuentos cortos

Había una vez cuatro amigos cerditos. Cada uno opinaba distinto. A Pipó le gustaba dormir, era un cerdo dormilón, para Miró lo mejor era estar frente al televisor y no perderse ningún programa, ni comía…

Para Botó lo mejor era perder el tiempo mirando las moscas revolotear sobre su cabeza. Pero al cuarto cerdito Rofo le encantaba trabajar…y por eso se construyó una hermosa y fuerte casa de ladrillos.

Al dormilón ¡solo le interesaba una cama! Y colgó del árbol más cercano una hamaca para acostarse y seguir en lo suyo, dormir. Al que se pasaba el día frente al televisor se le ocurrió la idea, construyó una rápido de barro, no podía perderse el mejor programa de ese día.

Y el haragán que dejaba pasar las moscas sobre su cabeza construyó una de madera para poder seguir mirándolas entre las ramas. Es por eso que este cuento no tiene lobos, porque el Cocodrilo no era muy rápido para correr y no sabía soplar.

Camino para su casa del río se encontró con un cerdito durmiendo en una hamaca, como Coco no sabía saltar, ni soplar no le pudo dar alcance y el cerdito de pronto se enteró de que pudo ser comido.

Con la casa de barro fue distinto pudo romper el barro húmedo y entrar en la casa, para esto el cerdito estaba mirando el canal de los dibujos animados…y cuando escuchó ruido salió corriendo con el televisor al hombro y preparado para enchufarlo en otro lugar.

Con la casa de ramas trató de sacar de a una para que el cerdito no se entere, y una y dos, y tres, como las ramas no estaban bien sujetas se terminaron de caer con un ruido tremendo y el cerdito salió rápido, rápido mientras corría trataba de mirar las moscas.

Con la casa de ladrillos el Coco pensó un poco y decidió tocar el timbre, cuando la puerta se abrió, tres cerditos entraron como un ventarrón y cerraron la puerta ante el asombro del amigo, dueño de la casa de ladrillos.

¡Nos corre el Cocodrilo del río! ¡No podemos salir! ¿ Ah no y ustedes piensan vivir acá? ¡SI! contestaron los cerditos. Como Rofo era un buen trabajador y mejor amigo los ayudó a construir las casas de ladrillos… Los mandó a trabajar y con paciencia sus amigos se hicieron las casitas.

Fin

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