La luna también vuelve al cole

La luna también vuelve al cole

La luna también vuelve al cole. Kike el Duende, escritor español. Cuento infantil

Llegó septiembre y se acabó lo de pasear desnuda cada noche salpicada de agua. Con la bufanda esperando y el frío casi colgando, la luna también vuelve al cole para seguir estudiando.

No hace mucho, se equivocó al contar para salir en menguante y en vez de salir el ocho de mayo salió el seis. Volvió locas a todas las mareas, a las hortalizas, al oso y al aullar del lobo; también a las sombras, a los lunáticos y a algún estudioso que no se lo creía y la observaba con prismáticos.

No puede una levantarse y, sin saber contar, ponerse a menguar. Decidió ese día regresar a la escuela, como cuando era pequeña, por eso, si alguna noche nos deja a oscuras y pensamos que es luna nueva, es porque está estudiando escondidita en su cueva.

Se levanta y corriendo llena su mochila de pinturas, de libretas y carpetas; de muchos números incluidos ceros, y para limpiar su pupitre: una docena de plumeros.

Si escuchas con atención, muchas noches se la oye cantando esta cortita canción: “Tiempos y metros tengo que contar para saber cuantas vueltas debo de dar. Me acerco a la tierra un poco y después me alejo, nadie se da cuenta; persigo a las brujas y les rompo los hechizos con menta. Todo aprendo ahora en la escuela, te haré dos preguntas para que veas. Siete por cuatro termina en bizcocho y seis por nueve rima con gato y no con llueve”.

El uno de septiembre la luna recoge su toalla; el dos cierra la sombrilla y le dice al sol que ya poco brilla. El día tres se quita las sandalias y abre el armario el cuatro de septiembre para guardar la crema en el lugar de siempre. El cinco ya sabe que poco le queda para regresar al cole y se queda acostadita una semanita, dice que para descansar y coger fuerzas para madrugar.

Se levanta muy tempranito sobre el día doce y le dice mientras desayuna a su abuela que hoy por fin ya vuelve a la escuela. Pero no creáis que es ella sola la que estará en la clase, en las primeras filas hay siete estrellas y algunos cometas, en el medio algún meteorito y nueve planetas, cerca de la ventana una vieja rana que es la profesora y que fue princesa alguna que otra mañana.

La luna, como siempre, se sienta al fondo porque así multiplica de lejos y entretanto a todos los compañeros les da consejos. Dibujan juntos paisajes nuevos y aprenden a hacer mundos en el recreo. Órbitas cuadradas y para barrer el espacio, escobas sin pelos, un frío congelador que elimina todo lo que no tiene color.

Aprenden a leer las flores y a hablar con los ciempiés, porque a través de ellos los animales se quejan y dicen lo que está en la tierra al revés. También inventan en el cole: colores, gases y minerales, y se quedan dormidos en clase descubriendo nuevos animales. Todo el universo (estrellas, cometas y planetas…) regresa de nuevo a la escuela, porque pretenden descubrir ¿Porqué hace tiempo que al mundo le duele las muelas?

Fin

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