Un corazón de oro


Imprimir Imprimir

Un corazón de oro es uno de los cuentos de amor y flores escrito por Morena Montes sugerido para niños a partir de los nueve años.

Aquella dorada mañana de primavera, los rayos traviesos de sol jugueteaban por el jardín, danzando alrededor de las blancas margaritas.

Una bella jovencita se asoma por la ventana. La emoción invade su romántico corazón adolescente. El jardín parecía nevado, los pimpollos de las margaritas habían abierto por fin.

Había esperado tanto que llegue este momento para hacer su consulta de amor, vibrando en sus emociones corrió por las escaleras, la ansiedad ahogaba a su joven corazón.

El alegre trinar de los pajaritos ponía un tono especial a la bella mañana endulzando su dudosa alma; aspiró profundamente el aire y se embriagó en fragancias floreadas que las brisas transportaban, formando círculos de colores acariciando su tersa cara.

Se detuvo un momento a apreciar la imagen que tenía antes sus ojos. Parecía que en la noche, alguien había tocado con su varita mágica a las margaritas y abrieron todas juntas en un solo manto blanco ¡Qué belleza!

Entonces vino la duda ¿A quién de todas elegiría para hacer su consulta? Su mirada se desplegó por todas ellas ¡Eran tan hermosas!

Miró a todas detenidamente -son todas hermosa – vio que una de ellas se inclinó y la entusiasmó a hacer su consulta de amor, abrió bien sus largos pétalos a la bella jovencita sus pétalos ofreció…

-Busca niña la respuesta, busca niña la verdad, esa duda que te nubla «tu primera ilusión de amar»…

-Dime, Margarita, sin mentiras y sin piedad… ¿él me ama tanto como lo amo yo ?…

La romántica flor abrió sus blancos pétalos y a la ansiosa jovencita la respuesta le dio.

-Busca niña, la respuesta, busca tu verdad–.

La adolescente emocionada, recitó su pensar. “Me quiere mucho, poquito, nada, me quiere»…

Uno a uno los pétalos blancos deshojó en su mano, a cada me quiere mucho su corazón vibraba y sus ojos centellaban de alegría e ilusión.

Así, sin pétalos se quedó la bella margarita. Al descubierto quedó ¡un dorado corazón!

Las lágrimas rodaron por las tersas mejillas de la adolescente al darse cuenta que la flor se secaría por haber deshojado sus pétalos para satisfacer sus dudas de amor.

Desconsolada lloró y lloró…ya no quería saber de su duda de amor…si él la quería o no…sólo quería devolver los pétalos blancos «a la bella flor de corazón de oro».

-No llores hermosa y sensible adolescente «ya tienes la repuesta». ¡Él te quiere mucho!, ve y grítalo a los vientos que la brisa lo extienda por el espacio! Grítalo al río que haga eco y el cantar de sus aguas lo lleve lejos.

-Mis lágrimas son por ti Margarita. Por dudar, deshojé tus blancos pétalos y ahora sin ellos tu corazón se marchitará de tristeza ¿Dime tú cómo te lo puedo devolver?

-No llores por mí niña hermosa, nací para este fin.

-Lloro bella y blanca Margarita, porque al deshojarte ¡descubrí tu corazón!

La sensible flor emocionada a la niña contestó.

 

-Mis pétalos son mis pensamientos, mis pensamientos son mis sentimientos y en mi corazón están las semillas que se trasladaran en la brisa o serán cultivadas por manos benditas, y mi dorado corazón se abrirá a una nueva generación.

La flor continuó:

-No llores niña hermosa, yo pronto seré semillas en germinación y de ellas nacerán muchas Margaritas más, muchos otras adolescentes vendrán a deshojar. Vive y sueña niña adolescente, vive tu primer amor y en tus sueños baile tu primera ilusión-.

Y agregó:

-Él te quiere mucho, te lo aseguro yo. Ve niña hermosa, ve con tu gran amor. Sueña ilusionada vive tu hermosa edad, él te ama no dudes más.

La bella adolescente se fue feliz, él la quería, se lo había dicho «Margarita la flor de pétalos blancos de un corazón de oro».

Lágrimas de emoción brotaron del corazón de oro de la sensible flor…»había cumplido su misión».

Fin

Cuento sugerido para niños a partir de nueve años

Puedes seguir leyendo: Cuentos Clásicos en Encuentos

Un corazón de oro es uno de los cuentos de amor y flores escrito por Morena Montes sugerido para niños a partir de los nueve años.

Imprimir Imprimir