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Barry Bannet, el niño del guante blanco

Barry Bannet, el niño del guante blanco, Mayda Alejandra Villalta, escritora de Estados Unidos de Norteamérica.

Barry es un niño muy inteligente. Todas las noches al acostarse, piensa en la manera de cambiar tanta maldad, odio y falta de amor en el mundo en que vivimos.

Una noche, pensando y pensando siempre en lo mismo, se quedo dormido profundamente, y fue entonces que de pronto vio que un guante con poderes mágicos, corría hacia él, extendiéndole su mano. Barry sintió que al ponerse el guante, su camita salía volando a través de la ventana de su cuarto, pero en forma de bicicleta.

¡Qué alegría sentía nuestro pequeño amigo cuando descubrió que mientras le daba a los pedales, se abrían unas enormes bolsas en forma de platillo, que sólo él había visto en algunos animados, impulsado por un aire con olor a dulces, las ruedas!! Limpiaban cada lugar por donde pasaban, y cada vez que extendía su brazo, su guante mágico elevaba más y más su vuelo.

El guante de Barry era un objeto muy sencillo como nuestro amigo, pero lleno de poderes. De pronto, Barry se dio cuenta que se acercaba a un lugar nunca antes visto por él: la Luna. Lo miraba fijamente, sonriéndole y dándole la bienvenida. Las estrellas parecían aplaudir la llegada del nuevo visitante, y qué decir de los arboles color naranja. Estos se movían con un ritmo tan amoroso que parecían bailar.

¡Qué mundo tan maravilloso!-pensó Barry. -“Hola señora Luna, me llamo Barry Benett. Esta es mi bicicleta, y con ella he llegado a un mundo inimaginable”.

– ¿Qué tienes en la mano Barry? -preguntó la Luna.

-Oh, mi Guante Mágico -contestó el niño ¿quieres ponértelo?

-Me encantaría -exclamó la Luna y cuando me lo ponga ¿qué tengo que hacer?

-Estira bien tu brazo y él te llevara a lugares muy lindos –insistió nuestro amigo.

– ¡Claro! porque tu guante tiene poderes mágicos- y se sentó en la parte trasera de la bicicleta.

-¿A dónde quieres ir mi buen amigo?

– A un lugar donde haya mucho amor, donde los niños sean felices que no haya guerra, como dice mi mamá, y que todos seamos hermanos.

– Entonces no hay más que hablar -dijo la Luna.

Barry estaba maravillado: ¡qué lugar tan bonito! ¡Que flores tan hermosas! Sólo que no había niños.

– ¿Qué lugar es éste? –preguntó. Pero era tanta su alegría que no se preocupó por la respuesta. Lo único que le interesaba era disfrutar su viaje, con su nueva amiga la Luna.

– ¿Qué son aquellas bolas blancas y azules en forma de burbuja? -preguntó Barry.

-No son burbujas amigo, es el nacimiento de una estrella.

-¿Cómo es eso? Explícamelo.

-Muy bien jovencito, las estrellas nacen de grandes nubes, de partículas de polvo y gas de hidrógeno llamado nebulosa.

-¿Dónde aprendiste eso Luna?

-Barry: mira mi mano ¿qué tengo en ella?

-Mi guante mágico,… ¡claro! era tanta la alegría de Barry, que no se daba cuenta que su amiga y é pedaleaban y pedaleaban con tanta fuerza que se alejaban más y a un mundo desconocido, donde los peces no mueran por la negligencia de algunos seres humanos donde los arboles sean tratados con la importancia que ellos requieren porque son muy importante ¿no crees?

–R-I-N-G!!!

-Barry, te quedaste dormido ¿y esa carita, eh?

-¡Entonces la Luna! -Disculpa mamá es que tuve un sueño muy bonito.

-Ojala que algún día se te haga realidad.

-Si, algún día…

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Fin