Arcoiris una bella historia escrita por Teresita Vago, una historia sugerida para niños de todas las edades.
¿Sabían? Esta es una historia que dicen que es cierta. Y me gustó tanto, que se las quiero contar.
Me contaron que una vez, hace unos años, había una nena, llamada Dulzura, que vivía muy triste. Dulzura vivía en un pueblo muy lejos de la gran ciudad, y le encantaba leer. Su escritora preferida, su ídola, Dafne Breda, presentaba en un Teatro de la gran ciudad el libro “Los Tesoros”, que le habían regalado sus padres para su cumpleaños número nueve. Este libro era muy especial para ella, pues le pedía que se lo leyeran antes de irse a dormir, cada noche antes de que los gallos cantaran al amanecer.
Pero había un problema. Dulzura vivía muy lejos de la gran ciudad, y era muy chiquita. Sus papás trabajaban en el campo todo el día y no tenía quien pudiera llevarla a ese gran sueño: ¡Conocer a Dafne en persona!, ¡Wow!, ¡Que emocionante sería! Ella creía en los angelitos. Y, de manera muy humilde, le pedía a ellos que se le concediera: viajar a la gran ciudad, ir al Teatro, y darle un beso sumado a un abrazo a la mejor del mundo. Dicen que su angelito la escuchó, ahí en el Cielo, y se emocionó tanto que se entregó en cuerpo y alma al Ángel de Dafne, para que ese deseo se hiciera realidad. Faltaba una semana para la gran fecha, y Dafne estaba a full: trabajando, trabajando, y trabajando para que todo saliera genial… Todos sus fans del país entero se preparaban para llegar al Teatro, porque, además de presentar el librito, ella iba a firmarlos. Y eso era una gran responsabilidad. Tan importante como el trabajo que día a día hacían los papás de Dulzura. Allá en el Cielo, el Ángel de ella juntó monedas de oro y plata para ayudarla, y además le pidió al Ángel de su mejor amiga, Thina, que la acompañara a la gran ciudad.
Al día siguiente Thina se despertó con un mensaje escrito por su Ángel, diciéndole “Te tengo una misión: si acompañás a Dulzura a la gran ciudad vas a tener una gran sorpresa. Es en el Teatro de las Sonrisas, el sábado próximo a las 16 horas”. Thina tenía a sus abuelos que vivían justo a la vuelta del Teatro. Después de almorzar, a la hora de la siesta, Thina fue a la casa de su gran amiga para mostrarle la carta. ¡Que abrazo se dieron! Thina le dijo a Dulzura que la entendía, que a ella también le encantaba Dafne y que la quería acompañar. Pero tenía miedo… ¿Y si su mamá no podía llevarlas? Trabajaba también todo el día… como Thina también creía en los angelitos, le pidió al suyo que convenciera al de su mamá para que pudieran ir. Era un pedido, ¡tenían que hacerlo!
Cuando faltaron cuatro días, cuentan que los Ángeles de dos seres llamados Darío y Constanza también se comunicaron de manera astral, pidiéndoles que en la presentación de nuestra amiga Dafne le hicieran un regalo especial a Dulzura. Ambos, cuando se despertaron a la mañana, recibieron una flor que debía ser destinada a ella. Thina fue llamada por el mensaje de su Ángel, que le dijo que su mamá le daba permiso y la iba a llevar a la gran ciudad; y fue a la casa de Dulzura, a esperarla a que ella saliera de la biblioteca donde todos los miércoles iba a buscar libros. Dulzura regresó y no entendía nada cuando la vio: ¿Qué hacia Thinita con esas entradas? Después de saludarse con un beso, Thina le dijo a ella que finalmente iban a viajar a la gran ciudad, acompañadas de su mamá. Increíble, ¿no? Pero, realmente, iba a ser más asombroso lo que vendría después.
Salieron del pueblo el viernes a la tarde y después de cinco horas, llegaron a la casa de los abuelos de Thina. Pasaron la noche ahí y finalmente llegó el gran día. Ese sábado los alrededores del Teatro de las Sonrisas se llenaron de fans. Repletos de color, alegría y entusiasmo. Dulzura, junto a Thina y su mamá, estuvieron ahí desde el mediodía. Al mismo tiempo, en el Cielo, los Ángeles destinados a su misión se juntaron. El de Dulzura les dijo: “Voy a hacer que ella sea la primera de la fila”; El de Thina “Voy a darle a las chicas dos asientos para que descansen de tanto viaje”, el de Darío “Él va a darle la noticia a Dulzura que va a conocer a Dafne”, y el de Constanza “Ella les va a sacar la foto juntas”. Apenas sucedió esto, en la gran ciudad, sin llover, salió un hermoso arcoíris, que a Dulzura la sorprendió.
Pero aún faltaba lo mejor. Cuando se abrieron las puertas a las dos de la tarde, de manera invisible bajaron los Ángeles al Teatro. Dirigieron ellos la Batuta: Dulzura fue la primera de la fila y les dieron a las chicas dos asientos para que descansaran. Dulzura no lo podía creer. Al ratito, llegó Dafne. ¡Estaban más cerca que nunca!; En ese momento, bajó el Ángel de ella a la tierra y decidió lo siguiente: Dafne vio a esa chiquita con su libro en la mano y su precioso aspecto de provinciana, entonces pasó el milagro: Dafne se acercó a Dulzura y le dijo:
– ¡Hola hermosa!, ¿Cómo te llamás?
Dulzura no podía con su asombro. ¡La mismísima Dafne la estaba saludando! De manera tímida, le contesto:
– Hola Dafne… Yo soy… Dulzura…
– ¡Dulzura!, ¡que hermoso nombre!, ¿Sos de acá, de la capital?
– No, vengo de un pueblo… y vine por vos…
Para Dafne fue algo tan tierno y conmovedor que no pudo menos que abrazarla, y fue algo único, maravilloso. Thina, entonces, aprovechó y con su cámara les sacó una foto en el momento del abrazo. Dafne también le dio un beso a ella, y se quedaron charlando un ratito. En ese momento, el Ángel de Dafne se le apareció y le pidió algo que ella concretó: en vez de estar entre el público, Dulzura y su amiga serían las principales invitadas al escenario en la presentación, como regalo.
Y fue así. Durante la hora y media de la presentación, con todos los fans y la familia de Dafne presente, Dulzura no podía estar más feliz. ¡Hasta la hizo participar, leyendo! Hubo una banda de rock infantil en vivo y estuvo sensacional. Cuando terminó, en el hall seria la firma de libros. Fue entonces que apareció Darío, con la flor en la mano para Dulzura; Preguntó dónde se encontraba, y el Ángel le dijo que era ella, frente a él; ¿Vos sos Dulzura, no? Fueron las palabras de Darío. Cuando ella le respondió que sí, le dio la flor, y algo muy gracioso sucedió: como se lo pidió su Ángel, le dijo Uy, yo quería que la conocieras a Dafne, ¡pero me ganaste de mano! A su lado, estaba Constanza, también con la flor en la mano. ¡Linda, tengo esto para vos!, y también le dio la flor.
¡Cuántas alegrías!, ¡Cuántas emociones! Demasiado para una nena sensible y que creía que sus sueños no se iban a cumplir. Por supuesto, Dafne le firmó el libro, se sacaron las fotos juntas y se abrazaron. Pero ya se terminaba… ¿Cómo seguiría esta historia? Dulzura y Thina se volvieron al día siguiente a su pueblo lejano, y Dafne a su día a día cotidiano. Dulzura por fin había conocido a su querida idola, y Dafne había quedado impresionada por el cariño que le profesaba esa pequeña. Por eso, esa seria apenas la primera vez que se verían.
Pasó el tiempo, Dulzura terminó la primaria y Dafne siguió escribiendo para los chicos. Presentación que ella hacía de sus libros, Dulzura viajaba para verla. Y así, todo fue dándose con la ayuda de los Ángeles. Hoy, Dulzura tiene diecisiete años y cuando termine el colegio quiere estudiar Letras en la gran ciudad, para así escribir para los chicos, como lo hace Dafne. Y aunque no lo puedan creer, ambas son grandes amigas. Gracias a los Ángeles, y gracias a que se escribían por carta y ahora, muchos abrazos después, comparten risas, alegría y emociones.
Arcoiris una bella historia escrita por Teresita Vago, una historia sugerida para niños de todas las edades.

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