Alba y el Gigante Divertido



Alba y el Gigante Divertido es uno de los fantásticos cuentos infantiles de gigantes escrito por Beatriz Oliva Huerta, un cuento sugerido para niños de todas las edades.
Érase una vez una preciosa y feliz niña llamada ALBA que vivía en una tranquila aldea a la que todos conocían como Pentalión, rodeada de altas y verdes montañas con hermosos paisajes.
En la cima de una de estas montañas se divisaba un castillo abandonado donde nadie osaba acercarse porque se rumoreaba que en él habitaba un malvado gigante. Pero ALBA, que era tan valiente, no podía resistirse a conocer a ese gigante que causaba terror a tanta gente.
Un buen día, cuando todos estaban dormidos, la niña se lanzó a descubrir la verdad sobre ese gigante que tanto se hablaba en la aldea. Así que cogió a su perro ARES, que era muy grande y fiero, y los dos emprendieron la aventura de subir al castillo para cumplir con su deseo. ALBA llevó una cantimplora de agua y una antorcha para alumbrar el camino.
Cuando llegaron a la puerta del castillo estaban agotados. ALBA pensó que debían descansar un rato allí antes de enfrentarse a ese desconocido. Bebieron unos tragos de agua y estando reposando, se oyó una espantosa y ruda voz que salía del interior del castillo:
-¿QUIEN HAY ALLÍ?, ¡CONTESTADME!, ¡FUERA DE MI TERRITORIO!…
La niña estaba muy asustada y su perro ARES no paraba de temblar.
-¿QUIEN HAY ALLÍ?, ¡SOY EL GIGANTE MALVADO Y ME COMERÉ CON MI GIGANTESCA BOCA A TODO EL QUE APAREZCA POR AQUÍ! -Insistió el gigante.
ALBA, que estaba inmóvil, armándose de valor, reaccionó de manera inesperada y, en lugar de salir huyendo, entró repentinamenteal castillo empujando a ARES para forzarlo a acompañarla. La niña solo deseaba descubrir el aspecto que tenía aquella bestia y comprobar su maldad. Pero ALBA, que era tan inteligente, ya iba predispuesta a encontrarse con un enorme gigante y por eso no se llevó ninguna sorpresa al comprobar que era como ella lo había imaginado.
ALBA trató de ocultar su miedo y, en su afán de descubrir las intenciones que tenía el gigante, mirándole a los ojos le replico:
-Gigante, si tu eres tan malvado, ¿por qué tú nunca te has comido a nadie?, ¿dime por qué?, los gigantes malvados no son como tú!.
Eso hizo que el gigante se enfureciera y sin pensarlo, se abalanzó sobre ARES dispuesto a agarrarlo con la intención de encerrarlo en una jaula de perros, pero ARES era muy hábil y consiguió escaparse de sus garras dando una fuerte sacudida para salir corriendo montaña abajo camino hacia la aldea. ALBA intentó escapar, pero el gigante le dio un fuerte manotazo a la puerta del castillo y la niña quedó encerrada con él dentro.
-¡No te tengo miedo!, aseguró ALBA haciéndose la fuerte.
El gigante no cesaba de emitir sus brutales gritos -¡AGGG…….!, ¡BUUU……! aparentando tener mucha maldad y con su áspera voz le advirtió a la niña: -¡No vengas más aquí y díselo a todo el pueblo!, ¡no quiero ver a nadie!, ¡yo soy un Gigante malvado!. Seguidamente abrió la puerta para que la niña saliera del castillo, pero ella con gran entereza se opuso a hacerlo, permaneciendo en su interior.
-¡No me asustas! -indicó la niña con voz firme. -¡no te tengo miedo porque yo no creo que seas un gigante malvado, tu eres un gigante bueno y no debes estar tan solo!, ¡ven con nosotros al pueblo y demuéstrale a la gente que no eres malvado!, -concluyó la niña.
Mientras tanto, cuando el perro llegó a la aldea, corría de un lugar para otro sin cesar de ladrar y de emitir profundos aullidos advirtiendo a todos los habitantes de que su dueña corría un grave peligro. Todos captaron el mensaje de ARES entendiendo que ALBA debía estar en una situación de riesgo y se alarmaron muchísimo.
Afortunadamente un amiguito de la niña llamado AARÓN que solía salir con ella a pasear a ARES, se percató de que el perro llevaba en su cuerpo varios arañazos que parecían haberse marcado con unos dedos muy grandes y, sin dudar, comenzó a gritar desesperadamente una y otra vez:
-ARES TIENE MARCAS DE DEDOS DEL GIGANTE…! -HAY QUE LIBERAR A ALBA DE LAS GARRAS DEL GIGANTE!.
En ese momento, el padre de ALBA reclutó un ejército dirigido por él integrado por los vecinos del pueblo. Iban armados con palos y arcos con muchas flechas y comenzaron a subir al castillo dispuestos a acabar con el gigante para salvar a la niña, ARES les servía de guía.
-¡Venga, todos a una!, ¡preparaos para matar al gigante! – Gritaba el padre de ALBA desesperadamente.
Para cuando llegaron arriba, empezaban a aparecer los primeros rayos de sol anunciando el comienzo del nuevo día. Con la ayuda de un gran tronco, golpearon entre todos la puerta hasta conseguir abrirla.
Cuando irrumpieron dentro del castillo, de repente todos quedaron atónitos al contemplar la inesperada escena: ALBA y el gigante malvado se encontraban muy contentos sentados juntos en el suelo jugando a adivinar cuantas piedras tenía cada uno dentro de sus manos.
ALBA se levantó, le dio un fuerte abrazo a su papá y le pidió que ordenara que nadie atacara al gigante y que no le hicieran daño y así ocurrió. Entonces la niña se despidió del gigante y abandonó el castillo en compañía de los demás.
Cuando llegaron a la aldea, ALBA comentó a todos los vecinos que el gigante le había explicado que tenía mucho miedo de que le vieran los habitantes en la aldea porque pensaba que le iban a hacer daño y se burlarían de él por lo horrible que era.
-A pesar de su aspecto es un gigante bueno, -replicó la niña. -¡solo quería que no descubriéramos su feroz apariencia, por eso se recluía en su castillo!.
Y, desde entonces, al gigante malvado se le reconoció como el gigante divertido y todos los días bajaba a ver a los niños de PENTALIÓN, les llevaba pastelitos de chocolate que él mismo elaboraba y se divertía mucho jugando con ellos.
Así que, gracias a la valiente y curiosa ALBA, los habitantes de Pentalión perdieron el miedo al gigante y ganaron un vecino mas, aunque un poco distinto a los otros, pero lo importante es que todos recuperaron la alegría conviviendo juntos.
En lo sucesivo, siempre fueron felices con su nuevo amigo el GIGANTE DIVERTIDO
Autora: Beatriz Oliva Huerta
Alba y el Gigante Divertido es uno de los fantásticos cuentos infantiles de gigantes escrito por Beatriz Oliva Huerta, un cuento sugerido para niños de todas las edades.

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