La historia de Gilberto Loaiza



La historia de Gilberto Loaiza – Narración basada en hechos reales escrita por Mariela Burlando.
Esa mañana Mildred Neira, se despertó muy temprano, no pegó ojo en toda la noche, aún no podía dar crédito a lo que estaba pasando, su marido preso y acusado de traidor y asesino. Estaba claro que creía en su marido, pero a ratos le asaltaban las dudas. Miles de preguntas se agolpaban en su cabeza: ¿Quién era realmente Gilberto Loaiza? y ¿Por qué lo acusan de haber traicionado a sus compañeros diputados? y lo más grave aún, de haber pactado con las FARC, él, que estuvo en cautiverio con ese grupo ¿porqué si era su confidente y había pactado con ellos, no estuvo libre, durante esos 7 años? ¿Y las familias de sus compañeros, lo deben de estar tildando de monstruo?
Después de pensar en ello, se decía así misma, ya para no más, el es inocente y además victima de un complot, para dañar su imagen. De pronto escuchó una voz, era Prudencia, que le tocaba la puerta del cuarto, ¡Señora! Señora! encienda el televisor, su esposo aparece en el noticiero. A lo cual -ella respondió- esta bien Prudencia ya lo hago.
Al encenderla, Mildred escuchaba a la reportera del noticiero decir: “el país amaneció estremecido por la captura de Gilberto Loaiza, uno de los ex secuestrados por las FARC, quien estuvo siete años en la selva y que en indagatoria, debe explicar su presunta relación con el secuestro y el asesinato de sus once compañeros diputados.
La reportera continuaba explicando, “la noticia ha ido tomando giros cada vez más complicados. En Cali, fue llamado y se creyó que tan sólo lo conducían para que rindiera una versión libre, pero después se supo que sí era una captura. La razón es que supuestamente es el autor intelectual del secuestro de los diputados del Valle. El Fiscal 38 de Derechos Humanos de Cali, a finales del 2013 ya había concluido una investigación de diez años, pero nuevamente desempolvó la investigación por el secuestro y muerte de once ex diputados del Valle del Cauca, debido a que aparentemente llegaron nuevas pruebas. Según lo dieron a conocer hoy varios medios, existen unos videos y algunas fotografías que habrían salido del computador del abatido Alonso Barrios, en donde supuestamente Gilberto Loaiza coordina el secuestro con los hombres de las FARC”.
En los videos -del que solo se conocen versiones- supuestamente sale un hombre a contraluz, cuya silueta correspondería a la fisonomía de Loaiza, dando todas las indicaciones a los guerrilleros para que pudieran realizar el operativo del secuestro. El Dr. Gilberto Loaiza está hoy en el búnker de la Fiscalía entregando su versión”.
Para Mildred ver las imágenes de su marido esposado, como si se tratase del peor delincuente, con un agente de cada lado, como para evitar una posible fuga, era demasiado triste. Y proseguía la narradora “Gilberto Loaiza es investigado por los delitos de rebelión, perfidia, toma de rehenes y homicidio.”.
“Entretanto, aparece un corresponsal de Noticias Uno entrevistando a Alberto Montesanto, el abogado de Gilberto Loiza, -y le pregunta- ¿En que estado se encuentra el caso de su defendido? a lo cual –respondió- Gilberto Loaiza en principio fue llamado para que rindiera una indagatoria sobre sus actuaciones en el caso del secuestro y posterior muerte de once ex diputados del Valle, asesinados en cautiverio por las FARC, pero después se supo que era una captura. La razón es que presuntamente es el autor intelectual del secuestro de los diputados del Valle, es decir “pasó de ser el único ex diputado que quedó en libertad, a ser el asesino más grande del mundo, por lo cual, mi cliente está muy afectado, –aseveró- el jurista”.
“Pero considero que las pruebas de la Fiscalía son muy débiles, Montesanto afirmó que pidió que se haga un cotejo de la voz de la grabación que tiene la Fiscalía, ya que esta prueba incrimina al ex asambleísta. El penalista exigió que sea una autoridad independiente la que realice el procedimiento y que ojala sea en el exterior”.
“En los mencionados videos (cuatro en total) se ven unas imágenes donde aparece una persona, en un salón, señalando con una especie de identificador lo que es la construcción de la Asamblea del Valle. En diez segundos se alcanza a ver la parte de la nariz y la boca del hombre que está hablando”, contó Montesanto. Además de esto, el video es muy deficiente y está grabado con una cámara de teléfono móvil, lo cual no tiene mucha acústica y no permite identificar bien lo que pasa en el momento”, -añadió-.
“Me indicaron que La Dijín hizo un estudio morfológico de la nariz y el perfil parcial que se alcanza a notar en la grabación. También cotejó voces y concluyó que la persona que aparece en el salón es Gilberto Loaiza”.
¿Cómo puede ser posible?, se decía Mildred cómo va a planificar semejante crimen? Las lágrimas comenzaron de nuevo a rodar por sus mejillas. Sobrellevar el cautiverio, fue muy duro, la duda si lo volvería a ver o no, era como una espina clavada en el corazón, pero resistí hasta que lo tuve nuevamente entre mis brazos. Pero esto era demasiado, cuanto odio puede haber en una persona para que planifique semejante canallada.
Entre tanto, el abogado Montesanto seguía explicándoles a los reporteros que “los rasgos que se ven allí, son rasgos indígenas y obedecen a los que tiene Loaiza, pero también corresponden a los trazos del rostro del 50% de los hombres de Colombia”.
“Otra de las pruebas con las que Gilberto Loaiza y su abogado están en contra de la Fiscalía, es que para la época de los hechos, el ex diputado pesaba más de 100 kilos y que la persona que aparece en dicho video es de abdomen plano.
Por eso, es que se está solicitando una revisión en laboratorios en Colombia o en el exterior, pero de carácter privado. A la Fiscalía le tomará diez días para recopilar más pruebas y así poder determinar la veracidad del video, -concluyó- el abogado”.
En eso entraron mis hijos al cuarto, mamá ven a desayunar ya apaga el televisor, verás que todo se va arreglar, mi papá es inocente, además seca ya esas lágrimas, debes ser fuerte, ya una vez lo demostraste ahora con más razón, esto es una patraña. Asentí con la cabeza, y les dije ya voy a salir, vayan ustedes que yo ya salgo. Mis hijos eran optimistas y creían en su inocencia y estaban seguros que muy pronto saldría, entonces porque yo iba a dudar de él, que tantos momentos felices hemos pasado juntos y que lo he visto hacer tantos actos humanitarios, debo disipar toda sombra de dudas, Gilberto es inocente y muy pronto lo tendremos nuevamente entre nosotros.
Entre tanto, en Cali, comentaba nuevamente un corresponsal “un guerrillero desmovilizado se está ofreciendo como testigo en la investigación contra Gilberto Loaiza porque, según él, el ex diputado era colaborador de la guerrilla. Este hombre, que se identificó como alias Pancho, ex jefe de la columna Israel Subero de las FARC, y que fue capturado herido en combate en 2005, le dijo al noticiero, que el ex diputado Gilberto Loaiza colaboró, efectivamente, en el secuestro de sus compañeros de la Asamblea del Valle. Y otro hombre, alias Rafael aseguró que a Gilberto no lo asesinaron porque había colaborado con el secuestro de sus compañeros.
Sin embargo, la cosa no paraba allí había otra acusación, basada en el testimonio de un reinsertado llamado Raimundo García, con los alias de Estiven, El Cabezón ó Hernán que posteriormente se retractó porque, según dijo, le prometieron plata para denunciar a Gilberto pero no le cumplieron. De toda esta guerra de declaraciones y versiones, venían mis dudas, ya que de pronto todo el mundo parecía saber más de él, que todo lo que yo conocía hasta ahora.
Mientras se bañaba Mildred, comenzó a repasar las palabras de su marido, quien recientemente en la intimidad una vez liberado de su cautiverio, le comentó cuales eran sus orígenes y todo lo que hasta ahora había vivido y padecido, fueron instantes dolorosos, en los primeros días después de su liberación el estaba sensible, todavía no podía creer que se hubiese salvado de ese horror, pensaba que no la volvería verla a ella, ni a sus hijos.
Le contó con lágrimas en los ojos, toda su historia de vida, que había nacido en Pradera (Valle) en octubre de 1963. Que era hijo de una mujer viuda cuyo padre, Jesús María Tobón, fue asesinado por los conservadores en la época de la violencia. Que su padre era un liberal y murió en el asalto en una tienda de su propiedad cuando él, tan sólo tenía un año.
Tras el robo, Loaiza y su madre se fueron al pueblo vecino de Florida, donde el joven comenzó a interesarse por la política: a los 13 años era miembro del MIR y vendía el periódico de izquierda Tribuna Roja, pero por petición de su familia se alejó de la izquierda y se fue para el Partido Liberal.
Desde ese momento, Gilberto Loaiza no se despegó nunca del Liberalismo. Su carrera comenzó junto con la del ex congresista Ignacio Barragán, pero luego se acercó al grupo político de Marco Volcán Trejo, senador de la República desde 1965 hasta 1990, cuando falleció. Él fue su mentor. Loaiza, conoció a Trejo en 1978 durante un evento político en la plaza pública, cuando él todavía era un adolescente. Cuando murió Marcos Volcán, su hijo Julio Román tomó las riendas del movimiento “Volcanista” y siempre estuvo al lado a Gilberto.
Mildred, desayunó en silencio con sus hijos, el teléfono no paraba de sonar, periodistas, curiosos y amigos, no dejaban de preguntar por Mildred. Sin embargo, Prudencia, hacia bien su papel, tenia claro qué contestaría y a quienes. Pero en ese instante le avisó, que el señor Julio Román Trejo, estaba al teléfono.
Mildred -lo atendió- y después de las formalidades del saludo y de darle ánimos -le indicó- tú sabes que con tu marido me une una amistad entrañable, siempre lo hemos acompañado en las buenas y en las malas, en sus aspiraciones, en los cargos. Tú sabes que él fue el jefe político de Primavera ¿Como puede acusársele de semejante crimen? Gilberto se convirtió en un líder político de Primavera y era la esperanza de liderazgo de ese pueblo, y por eso fue que obtuvo réditos políticos. Hablaron por largo rato, y antes de despedirse nuevamente Julio le indicó, ya sabes no dudes en llamarme para lo que sea, estoy a tus órdenes, saldrán de esta y con la cabeza en alto, tal y como lo hizo Gilberto ayer cuando lo esposaron, en demostración de valor y coraje.
Mildred no quería hablar con nadie más, solo le apetecía descansar y se retiro a su cuarto nuevamente. Ya en su cama prosiguió recordando las palabras de Gilberto, se graduó como abogado en la Universidad de Santiago de Cali. También realizó una maestría en Criminología en la misma Universidad, donde luego fue profesor durante ocho años. Pero de la academia decidió saltar muy rápido a la política.
Fue inspector de Policía de Pradera entre 1983 y 1986 por recomendación de un concejal amigo. Luego pasó a ser concejal de su pueblo entre 1988 y 1990, y más adelante fue asistente administrativo del Secretario de Obras Públicas del Valle gracias a Julio Román Trejo. En 1991 ganó las elecciones para ser alcalde de Primavera, cuando tan sólo tenía 28 años. Y durante esta candidatura Gilberto tuvo a su lado a Trejo, quien estuvo con él haciendo campaña en el pueblo.
Ocupó ese puesto hasta 1994 y, después de trabajar como abogado litigante, en 1997 logró salir elegido para la Asamblea del Valle para el período 1998-2000, Gilberto era uno de los dos diputados de la corriente “volcanista” del liberalismo.
En diciembre de 2001, Gilberto junto con otro diputado y dos alcaldes acudieron a la Oficina de Paz del Valle y pidieron que los llevaran a hablar con alias Araucano porque habían sido boleteados por las FARC, se estaba iniciando un intento de acercamiento al grupo, para lograr la paz, y evitar más secuestros y atentados al pueblo y a políticos. Fue así como le consiguieron la cita y estuvieron en Santa Lucía, pero ese día Araucano no llegó y envió a Ismael, el comandante de la columna Gabriel Marvez, y a Mauricio, de la columna Valdemar Salvatierra.
Ambos atendieron a los cuatro políticos. Les dijeron que su jefe no había venido por un malentendido e hicieron el compromiso con estos de que no les iba a pasar nada. Pero aparentemente, en ese momento ya estaba en marcha la operación contra los diputados.
En febrero de 2002 lo volvieron a boletear, y lo supo por un funcionario de la Oficina de Paz del Valle que estuvo presente en todo este proceso. Tu lo recuerdas amor, -le dijo a Mildred- ya que me acompañaste con otro político y fuimos de nuevo a la Oficina de Paz y las FARC me anunciaron que me iban a llevar porque querían que les explicara unas ligerezas en mi desempeño como alcalde de Pradera, diez años antes. En la Oficina de Paz averiguaron y se dieron cuenta de que las amenazas supuestamente venían de parte del guerrillero Marvez, pero a él lo consultaron y negó todo.
Dos meses después de eso y de que el entonces presidente Andrés Pastrana rompiera las negociaciones de paz en el Caguán con las FARC, Gilberto fue secuestrado junto con otros once diputados. Los guerrilleros se hicieron pasar por hombres del Ejército, entraron a la Asamblea, ordenaron a los diputados presentes evacuar por una amenaza de bomba, pero los llevaron a un bus y les anunciaron que estaban secuestrados por las FARC.
“Obedecimos sin chistar -me contó Gilberto- las instrucciones del tipo y de otros soldados que fueron apareciendo. Seguimos todas sus órdenes con una inocencia que hoy me parece estúpida. En parte porque todo estaba planeado de manera magistral, hay que reconocerlo, y porque estábamos entrenados para hacer esa misma evacuación por esa misma ruta”, -me explicó-.
“Empezamos a sospechar que la situación se tornaba extremadamente difícil. La sospecha se confirmó más adelante, cuando uno de los soldados, se puso un brazalete con la bandera de Colombia y las siglas FARC-EP y dijo Ustedes están retenidos, somos de las FARC nos quedamos fríos, claro, creo que habríamos preferido una bomba”.
En medio de la conversación de ambos, Mildred -le contó- que aún recordaba su llamada un día después de su secuestro, y las veces en que la guerrilla envió pruebas de su supervivencia en diciembre de 2002, en abril de 2007 y en junio de 2008. En la última como pedías al gobierno de Álvaro Uribe acabar con los rescates militares, y al tiempo que le hacías duras críticas por el rechazo a un intercambio humanitario.
Mildred le contó a su vez como el movimiento “volcanista” del que hacía parte Gilberto acompañó a su familia durante el cautiverio. Su jefe Julio Román Trejo estuvo cerca de su familia, no sólo de mí y de mis hijos, sino también de tu madre, por ser una mujer de las entrañas de la humildad y dignidad vallecaucana. Tus copartidarios se unieron e hicieron tómbolas entre ellos para ayudar a la familia. Nos ayudaron a garantizar la manutención, a los dos muchachos que tenían que estudiar, había muchas necesidades en la familia.
Recuerdo que esa mala situación se mantuvo durante los primeros años de tu secuestro. No sólo de mi familia, sino la de todos los diputados del Valle. El senador Carlos Eduardo Mata, quien por esa época era el Secretario de Gobierno del Valle, conversó con nosotros en varias ocasiones y constató que la situación económica era precaria. Siempre hizo los reclamos al respecto, hasta que se ganaron las tutelas y obligaron a la Gobernación a pagarles los sueldos de los diputados.
Las familias de los diputados habían peleado con el gobernador Angelino Garzón, porque a pesar de ganar las tutelas, no les pagaba los salarios, nos había pedido apoyo político durante la campaña y se lo habíamos dado. De hecho yo tuve que terminar, trabajando como asistente del entonces defensor del Pueblo, Alcides Salavarria.
Afortunadamente la pesadilla terminó y Gilberto, fue liberado por las FARC en febrero de 2009 gracias a las gestiones de la ex senadora Pilar Cobarrubia el Comité Internacional de la Cruz Roja y el grupo colombianos por la paz. Nos contó cómo dejó de hablar y de comer en cautiverio, hasta que comenzó a escuchar por la radio las intenciones de Pilar Cobarrubia de liberarlo, junto con el ex gobernador del Meta Alan Jara. El era el único sobreviviente de esa horrible masacre y resultaba imperativo resistir para contarle al mundo que sus compañeros fueron cobardemente asesinados por las FARC en absoluto estado de indefensión, y que no habían muerto en un fuego cruzado, como pretendieron hacerlo creer las FARC a través de un escueto comunicado.
Después de su liberación comenzaron a llegar a la Fiscalía varios desertores de las FARC que hablaron sobre el tema del secuestro y a Loaiza lo llamaron para que identificara a los posibles responsables. Sin embargo, a él le daba miedo que las FARC la emprendieran contra él de nuevo, según dijo a uno de sus amigos.
Su vuelta al ruedo político fue rápida. Desde el momento de su liberación, fue sorprendente lo informado que estaba e incluso logró reconocer a personas de la vida pública como el defensor del pueblo del Valle que no estaban en el escenario en el momento en que fue secuestrado.
Al seguir en la escena política, decidió separarse del Movimiento “Volcanista” y tener su propio protagonismo. En eso no hubo problema con su ex jefe político porque ya José Renán estaba retirado de la vida política.
Y a pesar de que perdió esa elección, rápidamente se recuperó y comenzó su campaña para la Alcaldía. Al inicio era el preferido en las encuestas y siempre tuvo el acompañamiento de Rafael Pardo, como jefe del Partido Liberal. Aunque una parte de la ciudad lo acompañaba en su calidad de víctima, su imagen negativa era mucho más alta.
Por una parte, porque la mayoría de concejales del Partido estaba apoyando a otros candidatos-por debajo de cuerdas- y por la otra porque se decía que estaba siendo financiado por Los Rastrojos. De hecho, varios de sus contradictores dijeron que los gastos de su campaña eran demasiado grandes y en el Valle fue un rumor, pero en Nariño fue una denuncia oficial. Gilberto explicó que los gastos estaban soportados en la venta de un lote -durante la campaña al Congreso- y en los réditos por la venta de su libro -en la campaña para la Alcaldía. Sin embargo, se mantuvo el rumor del grupo ilegal e incluso el narcotraficante conocido como Comba, se comentaba que pudiera estar detrás de su financiación. Todo falso, porque al respecto las autoridades nunca comenzaron una indagación, pero el rumor hizo mucho daño ya que bajó su nombre en las encuestas.
En la medida que iba recordando Mildred, se daba cuenta que su marido era inocente, porque iba atando cabos de cómo y quienes le estaban tendiendo la emboscada. Pero pasó un tiempo antes de que todo este montaje quedara al descubierto. Y ese día al fin llegó, El fiscal de la Nación, en rueda de prensa decía que “Está plenamente demostrado que el ex diputado Gilberto Loaiza, -después de largas y arduas investigaciones- no tuvo ninguna intervención en el secuestro y la muerte de los ex diputados del Valle del Cauca”. Con esa aseveración, el fiscal general, Eduardo Montealegre, anunció ayer que precluyó la investigación contra Gilberto.
“Dijo que además de constatar la inocencia y no participación de Loaiza en el plagio, la Fiscalía le ofrecerá disculpas públicas por la privación de la libertad de que fue objeto el único sobreviviente de la masacre de diputados perpetrada por las FARC, luego de que los secuestraran de la Asamblea de Cali el 11 de abril de 2002.
Explicó que la decisión adopta una metodología de la Corte Interamericana en el sentido de establecer reparaciones simbólicas cuando existan violaciones a los derechos humanos, por lo que la Fiscalía realizará un acto público en Cali. El Fiscal indicó que así el Estado no haya cometido un error, así la actuación de un fiscal o un juez haya sido correcta, es necesario reparar.
La Fiscalía reconoce que Gilberto Loiza es una víctima del secuestro y no autor del mismo”, enfatizó Montealegre ante los medios. De esta manera queda terminada esta pesadilla y más aún, se resarcía la imagen, de Gilberto ante el país, y los familiares de sus ex compañeros y con ello Mildred, volvía a tener paz, la que perdió a ratos ante tantas acusaciones.
Fin
La historia de Gilberto Loaiza – Narración basada en hechos reales escrita por Mariela Burlando.

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