Había una vez… un peaje

Había una vez… un peaje es una crónica de Puente Piedra Perú escrito por Roxana Hoces Montes. Relato sugerido para jóvenes y adultos.

Perder una sandalia, los lentes, un sombrero u otro objeto personal, no significa nada, frente a la asfixia que nos tocó vivir un doce de enero del dos mil diecisiete. En instantes la humareda opacó al brillante cielo puentepedrino. Ante este “sálvense quien pueda” los miles de marchantes despavoridos tuvieron que regresar por donde vinieron. Mientras que, solo un grupo pequeño permanecería cerca a la caseta del peaje Chillón, enfrentándose a los gases lacrimógenos y perdigones que lanzó la policía.

Todo comenzó cuando miles de mujeres y hombres, de diversas edades, entre jóvenes, adultos, ancianos y algunos niños y niñas partieron desde el óvalo de Puente Piedra. Convencidos de que la única forma de demostrar su desacuerdo con el recién implementado peaje, era marchar pacíficamente y evidenciar un diálogo con el representante del gobierno local.

Poco a poco la Panamericana Norte se fue convirtiendo en un océano de gente. Ante una mañana sofocante fue de gran ayuda que los negocios no abrieran, y el transporte público se paralizara. Casi seis mil almas arengaban variopintas frases. En esta ocasión tomar las calles cuenta, puesto que los derechos se ven violentados y la autoridad no da señales de solución.

A pesar de los desagradables acontecimientos, consideramos necesario este caos. Para que el Estado se haga presente en las diversas problemáticas por las que atraviesan los distritos de Puente Piedra, Carabayllo, Santa Rosa y Ancón. Los cuales se ven afectados por el cobro desmedido en los pasajes para trasladarse de un lugar a otro.

La protesta por el peaje es más que un simple reclamo. Nada pasará, si no se mira el problema de manera integral. Es necesario, poner énfasis en solucionar las diversas situaciones que enfrentan los pobladores que viven en la periferia de la ciudad.

Además, hemos visto que el peaje no ha resuelto ni resolverá la problemática existente en esas zonas.

Por ello, resultaría transformador apuntar a la generación de empleos, innovar en la educación, prevenir en salud, saneamiento de viviendas, reordenar el tránsito, implementar espacios de arte, recreación y cultura, entre otros.

Finalmente, nos queda claro que la construcción de escuelas, puentes, losas deportivas, asfalto de vías no es suficiente para lograr un crecimiento y desarrollo duradero en el tiempo. Los que vivimos un tanto alejados de la ciudad también somos parte de ella y merecemos un barrio de lujo, con autoridades municipales de primera.

Fin

Había una vez… un peaje es una crónica de Puente Piedra Perú escrito por Roxana Hoces Montes. Relato sugerido para jóvenes y adultos.

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