Si pudiéramos compartir


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Por Alicia Casati. escritora y profesora argentina. Reflexión

Muchos pensaban que el 21 de diciembre del 2012, se terminaría el mundo, y podría haber sido, pero no porque hubiesen chocado o se alineado los planetas, sino porque el hombre con sus actitudes y su incomprensión puede provocar situaciones irreversibles.

Tal vez esto cambie sensiblemente…

Si pudiéramos compartir …

Si pudiéramos compartir

No habría pobreza, pues compartiríamos lo poco o mucho que poseemos; y este gesto provocaría grandes modificaciones… de vida y de conducta… Imagínense compartir nuestro amor, nuestra felicidad, nuestra prosperidad, o al menos nuestro afecto si es que al amor no llegamos.

Si pudiéramos compartir …

no habría gente con hambre, todos tendrían pan en sus mesas; ni guerras, porque ese dinero utilizado en armamento se utilizaría para construir y no para destruir; ni pequeños trabajando, porque sus padres tendrían comida y trabajo, y ellos podrían ir al colegio que es donde deben estar…

Esto significaría que cada niño tendría hogar y familia y no estarían solos en la calle a merced de la barbarie humana y las drogas; y entonces habría más amor…

El amor es el sentimiento de los cambios increíbles
Así que… no habría orfanatos… porque las familias adoptarían más hijos.
No habría hijos no deseados… ni esposas mal amadas, ni familias desunidas… porque nadie olvidaría lo que juró en el altar o lo que prometió sin firmas ni papeles, por convicción nada más.

Y… las mujeres embarazadas no pensarían en abortos porque no existirían las violaciones. Y los hijos de esos vientres serían por amor o por consentimiento.

Si amáramos más y supiéramos compartir
No habría abuelos abandonados justo cuando más necesitan de sus familias, que es en la vejez.

No habría ladrones, ni asesinos, ni sobreprecios, ni estafadores, ni bajos sueldos, ni sobresueldos… habría equidad y justicia sin tener que exigirla o rogarla. No habría soldados, ni ejércitos, ni guerras, ni armas y tal vez… ni fronteras porque los límites, las distancias, los niveles, las castas, clases sociales, razas de perros y animales costosos… la inventó el hombre y él debería derogarlos.

Para poder compartir es necesario poder amar…

Pero al amor, es un sentimiento que depende de nuestro interior, de nuestro “yo” de nuestra conciencia, de nuestra sapiencia, de nuestra paciencia, de nuestra personalidad, de nuestros deseos, de nuestra humildad.

¡Cuántas razones se entremezclan para definir un solo sentimiento!

Por eso… amar es difícil, porque para amar necesitamos razones. Y el amor se siente, por eso es un sentimiento sin razones.

Ciertamente los hombres no podemos o no sabemos emplear el único aparato que simplificaría el devenir de un acto tan sencillo; ese dispositivo que bien utilizado podría terminar con pesadillas y hambrunas, con horrores y desolación, con tristezas y llantos.
Ese mecanismo amigos, a veces nos da sustos porque nos quiere recordar que lo estamos utilizando mal, que lo descuidamos y es simplemente… el corazón.

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Fin.

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