El valor de una sonrisa

El valor de una sonrisa

El valor de una sonrisa

El valor de una sonrisa. Liana Castello, escritora argentina. Reflexión sobre el valor de sonreír.

¿Alguna vez nos hemos puesto a pensar el inmenso valor que tiene una sonrisa? Sonreír diría que es casi un acto de magia. Quien sonríe se siente mejor, se ve más lindo, aleja de él toda sombra y quien recibe esa sonrisa siente la misma sensación de bienestar. Sonreír es dar y recibir alegría, aprobación, cariño, comprensión.

No es una mera mueca de nuestra cara, es infinitamente más que eso. Es una ofrenda cariñosa hacia el otro, un regalo compartido y que disfruta tanto quien lo da, como quien lo recibe. Desde nuestras primeras horas necesitamos imperiosamente que nos sonrían, cuando crecemos, con cada pasito que vamos dando seguimos necesitando ese gesto de amor y aún adultos se nos hace imprescindible sonreír y que nos sonrían para transitar mejor la vida.

No siempre tenemos ganas, es cierto. A veces no tenemos motivos o no sabemos encontrarlos. Sin embargo, si pudiésemos darnos cuenta del inmenso valor que tiene el hecho de sonreír, sin duda lo haríamos más seguido, incluso sin muchas ganas o demasiados motivos. Brindarle una sonrisa al otro es decirle “te quiero”, “aquí estoy”, “te escucho” o “no te preocupes”.

Provocar una sonrisa en los seres que nos rodean es un pequeño milagro. Si algo que hemos dicho o algo que hemos hecho provoca en el otro una sonrisa ¿cuánto mejor nos hace sentir? El hecho de sonreír es tan mágico que excede la sonrisa misma. Mimar a alguien, hacerle una rica comida, consolar el llanto de alguien, escuchar atentamente el problema ajeno, ayudar con la tarea a nuestros hijos es también una forma de sonreír.

Todos, absolutamente todos necesitamos que nos sonrían y poder sonreírle a los demás. ¡Qué diferente sería el paisaje de la vida si tuviese muchas más sonrisas de las que vemos! ¡Cuánto más color y brillo tendría nuestro día! Está en nuestras manos cambiar ese paisaje, el cotidiano, el propio y el ajeno también.

“El que reina en el cielo se sonríe” (1). Es una frase muy cierta, yo agregaría que quien sonríe en la tierra también reina de una u otra manera. Pocas cosas en la vida pueden hacer tanto como una sonrisa. No hay día que no se mejore si alguien nos sonríe, ni tristeza que no se aplaque aunque sea en una pequeña medida.

Dejemos entonces que se nos escapen muchas sonrisas, con o sin ganas, con motivos o sin ellos, pero también permitamos que algunas se queden en nuestro rostro y nos alegren también a nosotros.

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(1) (Sal.2, 4)

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