Los llevo en mi corazón

Los llevo en mi corazón. Alicia Santi, escritora y profesora argentina. Reflexión sobre la muerte de los seres amados.

 

Dedicado a todos los seres queridos que ya no están en nuestras vidas…pero que aún se sienten…

Ya que, pesar de que siempre decimos que debemos hacer las paces con nuestro pasado porque es irreversible,
porque debemos cerrar historias,
porque la muerte es el desenlace ineludible de la vida…
cuando se trata de nuestros afectos,
caen todas las teorías.

Y es así…
La partida de una madre, padre, hijo, hermano o alguien con quien nos une un afecto entrañable, modifica nuestras estructuras más estables,
y nos vuelve indefensos ante el dolor.

Tal vez ni siquiera importa cómo fue su carácter,
o las diferencias que pudiéramos haber tenido;
pues con el paso del tiempo se disolvieron en el aire
y nos queda una especie de burbuja donde encerramos las discrepancias y las hacemos explotar para que se desvanezcan…
y así los disgustos y desacuerdos quedan reducidos a la nada.

Preferimos recordar “nuestros años felices” como aquella inolvidable película,
y poner en la balanza los momentos en que la vida nos sonreía,
porque a decir verdad fueron muchos más que los otros…

Y se nos mezclan las imágenes, las sonrisas, las situaciones, los lugares, los momentos…
luego las acomodamos,
nuestra mente e imaginación nos devuelven una película cargada de emociones,
de expresiones, de sentimientos, de palabras, de silencios…
de aquellas canciones que nos gustaba desafinar a coro,
los asados infaltables de los domingos,
las reuniones, los cumpleaños,
las navidades con el cedro azul de la terraza y los balcones cargados de luces,
la fiesta de reyes con el arbolito principal cargado de regalos,
la mesa en el comedor con las copas de cristal y la vajilla de la abuela,
que solo se utilizaban en estas ocasiones.

Y luego las vacaciones en el mar…
cargados de sillas, sombrilla, carpa, reposeras, lonas, bolsos,
y la infaltable heladera portátil para pasar el día.

Y cuando el sol desaparecía, la vuelta a casa,
los gritos de desagrado de los más chicos, que nunca se querían ir…
el “yo me baño primero” o “dejá a tu hermana que está llena de arena”…
Pero al final volvíamos felices, a preparar el mate, la merienda, la cena;
los paseos, las caminatas, los regalos, los alfajores, el regreso.

Y así fue pasando el tiempo…al que a veces amo y otras tantas odio,
primero se fue mi hermana y formó su familia,
luego se fue papá para cuidarnos desde lo alto,
con su sonrisa, su copa y su infaltable cigarrillo.
Y después… mamá.

Con ella se fueron las reuniones, las navidades de luces, la mesa en el comedor,
las vacaciones, las sombrillas, los gritos, las escaleras y las bandejas lustradas,
la ceremonias del mate con su sangre charrúa…
y tantas cosas que ahora se me borran por la emoción del recuerdo.

Pero a ninguno de los dos les gustaba estar tristes,
así que mi memoria debe ser leal a su naturaleza.
Igual un poquito triste estoy, bueno está bien…mucho.
Y sí, los extraño y pienso en las cosas que haríamos juntos.

Pero Dios es sabio
y seguramente cada uno está en el lugar que debe.

Por eso, no hay consejos para estas situaciones.
Debemos transitarlas tratando de recordar los buenos momentos vividos,
las enseñanzas, los ejemplos que nos dieron,
las llamadas de atención,
la fortaleza ante los momentos difíciles,
la serenidad y paz de los últimos instantes.

La vida es un continuo aprender, día tras día, hasta el final.
Mientras vivimos, aprendemos a vivir
Y en el último segundo… aprendemos a morir.

Por eso, no hay consejos, pero si recomendaciones:

NO DESAPROVECHEMOS NUESTRO TIEMPO,
SEPAMOS DARLE A CADA COSA Y A CADA PERSONA
EL LUGAR QUE DEBEN TENER EN NUESTRA VIDA.
APRENDAMOS FINALMENTE A NO DEJAR LO IMPORTANTE POR LO URGENTE
Y BRINDÉMOSLE A NUESTROS AFECTOS…
EL AMOR QUE MERECEN EN EL MOMENTO ADECUADO.
SIN ARREPENTIMIENTOS, SIN LÁGRIMAS, SIN REMORDIMIENTOS.

Dijo José María Franco Cabrera:

“Sólo hay dos cosas que podemos perder: EL TIEMPO Y LA VIDA; la segunda es inevitable, pero la primera… es imperdonable”

LAS ELECCIONES Y DECISIONES SON SOLAMENTE NUESTRAS

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Fin

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