Las preocupaciones de la “Tercera edad”


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Por Julio César Vergara. Psicología positiva

Las preocupaciones de la “Tercera edad” es un interesante artículo escrito por Julio César Vergara. Consultor Psicológico.

Las preocupaciones de la “Tercera edad”

Cada etapa de la vida tiene sus peculiaridades. Sus características. No escapa a esta generalidad la llamada “tercera edad” que presenta problemas propios y característicos de esa etapa concreta de la vida.


Estos problemas son los que encienden la luz de preocupación en el tablero de aquellos que o bien nos encontramos cerca de entrar a la “tercera edad” o de aquellos que ya están transitándola.

Son varios los estudios estadísticos que se han hecho a efectos de determinar y evaluar cuáles son precisamente las preocupaciones mas frecuentes en esa franja etaria.

Más allá de algunas obviedades los resultados presentan algunas sorpresas.

La lista se completa de esta manera:

  • Problemas económicos
  • Problemas de salud
  • Rechazo Familiar/Sentirse una carga
  • Soledad
  • Marginación social
  • Temor al abandono y a la falta de lugar para vivir.
  • Falta de lugares de pertenencia (clubes, asociaciones, etc.)
  • Falta de trabajo fijo.
  • Sensación de inutilidad.

El órden de estos ítems puede variar en relación a la franja socio económica o si es de población urbana o del interior. También se observan diferencias en relación al país de orígen de los encuestados y las diferencias étnicas.

Sin embargo a lo sumo cambia el órden de importancia de cada punto, no así la descripción del mismo.

¿Qué podemos hacer los consultores frente a estas preocupaciones y sus consecuencias? Lo mismo que hacemos con el resto de nuestros consultantes. Acompañar, ayudar, brindar un marco de comprensión y respeto frente a las sensaciones que aparecen en los alrededores de la “tercera edad”

Se trata de acompañar un proceso que es inevitable. Sin embargo lo que sí puede evitarse o por lo menos minimizarse es el impacto emocional negativo que esta edad suele presentar.

No vamos a poder evitar el dolor de espaldas ni la artrosis, pero sí podemos, junto al consultante establecer claramente las ventajas de un cuidado que nos permita tener una mejor calidad de vida. El proceso vital es indetenible, sin embargo esto no debe ser un obstáculo a la hora de planificar una mejor relación con nuestra propia vejez. Una vejez que también nos da un respiro respecto de otras preocupaciones que nos acompañaron durante la niñez, la adolescencia, la adultez.

Ya no tendremos que preocuparnos por esforzarnos para llegar a ningún lado, porque la mayoría ya llegamos a NUESTRO lugar. Y de lo que se trata es de disfrutar de eso que tenemos. Poco o mucho, pero nuestro. No nos preocupa tanto demostrar todo el tiempo que somos tal o cual cosa, porque ya somos esto que somos y debemos vivirlo con orgullo.

Seguramente que habrán quedado cosas en el camino, pero tal vez debamos revisar un poco mas a conciencia nuestra vida y seguramente que vamos a encontrar muchas mas cosas que nos hablen de una vida bien vivida. Es una edad donde los placeres se disfrutan doblemente. Donde una salida con los nietos es una aventura afectiva que nos alimenta y nos da fuerzas para sobrellevar el cansancio de una larga visita al zoológico. O el reencuentro con amigos de la infancia o la adolescencia. Porqué no una charla que lime diferencias y termine con hostilidades de muchos años con algún hermano del que la vida nos haya alejado en medio de la lucha por la supervivencia de todos los dias. Ahora tenemos tiempo para estas y tantas cosas.

Es una edad en la que podemos enseñar. Desde cualquiera de los ámbitos de nuestra experiencia. Porque nuestros hijos, nuestros nietos y todos aquellos que nos rodean con menos años a cuestas podrán disfrutar desde una explicación académica acerca de la historia de los sumerios hasta la manera correcta de hacer un buen mate.

Podemos transmitir, informar, advertir, aconsejar. Tenemos a nuestro alcance una inmensa cantidad de información que busca un lugar desde donde transformarse en acción nueva.

Una actitud positiva respecto de nuestra condición de “seres humanos más experimentados” nos coloca con gran ventaja frente a las sensaciones de la vejez.

Nos brinda la oportunidad de ser nosotros mismos sin importarnos demasiado si aparecemos como sensibleros y débiles. Y ahí reside la mayor fortaleza.

Es allí donde podemos disfrutar de probar con distintas cascaritas para el mate, o salir a regar las plantas y hablarle al perro al oído. O reírnos de nosotros mismos.

Es a partir de esta nueva forma de acercarnos a la vida en que podemos hacer frente a nuestros temores. Es el entusiasmo el que le pondrá el pecho a los problemas. Y es sabido que con entusiasmo y buena voluntad cualquier situación se tona mas amable y puede suceder que le encontremos la vuelta a eso que nos da vueltas por la cabeza todos los días.

Primero recuperar la capacidad de lucha. La capacidad de proyectar. La capacidad de disfrutar. Después, sobre esta base y con los pies firmemente plantados en la VIDA, iremos resolviendo uno a uno los desafíos que nos impone nuestra condición de “veteranos”.

Las preocupaciones de la “Tercera edad” artículo publicado por Julio César Vergara en EnCuentos.

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Clr. Julio César Vergara ([email protected])

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