¡El punto se ha ido!

Hace una pausa la coma y grita un tanto enojada
_¡No hay oración terminada!_ y… _¡los escritos no se entienden nada!_

El lápiz, lapicero, pincel e impresora ya no marcan el punto,
uno de los signos pregunta, ¿por qué se ha ido ahora?,
otro su asombro expresa, ¡oh, esto no puede serrrr…!.

Como el punto no regresó, la “j” decidió su punto prestar
y por un tiempo el orden volvió a reinar.
Sin embargo, signos y letras decidieron donar
una pizca de sí mismos para un nuevo punto crear
y con un final feliz terminar.

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Fin

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