La casa vacía


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Traje a mi madre
a la casa vacía
para recordar su infancia.

Alegre hablaba
de su infancia campesina,
recuerdos chocaban
sus robustas palabras
que de sabiduría
había mucho.

Las siembras por ella esparcidas,
por terruños que
germinaban todo,
árboles, frutos, verduras
eran, dice ella,
lo que cosechaba.

Y cuando el gorrión
voló cerca de su campo
cartas escondidas
dejaba tras los arbustos.

Alguien sabía su secreto
que no dejaba pasar el tiempo
para que el gorrión las leyera
cantando en su trino
el amor escondido.

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Fin

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