Hijo, ¡cómo has crecido!


¡Cómo corre el tiempo
de la vida!

Deja que te empuje el aire de tus años.

Que la sangre
que golpea tus sienes
haga flores en el cielo.

Y de pensar
que aún eres un crío
el que amamanté
con mi pecho encendido.

Hoy, has crecido,
alto, fuerte, vigoroso.
Empuñando tus cálidos veranos
para cosechar sus frutos
un día postrero.

¡Qué bien, Hijo!,
Has crecido.
Con un sobre bajo el brazo
responderás las preguntas que contiene.
Y pensar
que el tiempo corre
dándole vida a tus años.

Fin

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