Un rosal crecía mucho
pero no tenía flor,
y miraba con envidia
las rosas de alrededor
Cada día era más alto,
más crecía cada día,
pero sus ramas sin flores
siempre lucían vacías.
Algunos le criticaban:
“Es un rosal gigantón,
en el que crecen espinas
y no da una sola flor”
Un día tocando el cielo
triste se puso a llorar,
cuando vio que de una yema
la flor empezó a brotar.
Y se puso tan contento
que saltaba de alegría,
y todos los angelitos
fueron a ver qué ocurría.
Era la flor más hermosa
que hubieran imaginado,
por eso desde la tierra
en el cielo la admiraron.
Fin
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