Un niño de pocos años,
tocaba muy bien la flauta,
a las cinco de la tarde
en su jardín ensayaba.

Desde dentro de la jaula
un loro siempre escuchaba,
y esperaba cada tarde
que el instrumento sonara

Y así el loro por costumbre,
empezó a querer al niño,
al que escuchaba tocar
desde su jaula tranquilo.

Cada día una canción,
con la flauta componía,
y el loro buen aprendiz,
con destreza repetía.

Un día el niño enfermó,
y su flauta no sonó,
pero el lorito en su jaula
repitió lo que aprendió.

la flauta todas las tardes,
a las cinco se escuchaba
mientras el niño en la cama
poco a poco mejoraba.

Y cuando el niño sanó
otra vez tocó la flauta,
y el lorito muy contento
escuchó desde la jaula.

Fin

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