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Los conejos por el día,
y los búhos por la noche,
vigilan a un duendecillo,
que pasea por el bosque.

Vive dentro de una seta,
en un jardín muy cuidado,
con chimenea pequeña,
y un tejado colorado.

Cuando la luna aparece,
el duende desaparece,
se va a dormir a su casa,
y con el sol amanece.

Y en el bosque no se explican,
cómo sale o por dónde entra,
o si el duende será mago,
porque en la seta no hay puerta.

Fin.

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