26 de Agosto – Día Nacional de la Solidaridad


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Día Nacional de la Solidaridad

26 de Agosto – Día Nacional de la Solidaridad

¿Qué significa ser solidario?

Tsunamis, terremotos, accidentes de enorme magnitud nos conmueven, y todos salimos a recolectar ropa, alimentos no perecederos y pañales para ayudar a los afectados.

Pero en el día a día, ¿somos realmente solidarios? ¿Alcanza con ayudar en una crisis, o la solidaridad debe ser una actitud permanente? Ashoka (www.ashoka.org) es la primera asociación mundial de emprendedores sociales que trabajan para lograr una verdadera transformación.

Guillermina Lázzaro, Directora de la Región Cono Sur de la entidad señala una contradicción: ante las crisis, el espíritu de colaboración es muy grande, “pero la solidaridad se desarrolla con más facilidad frente a un “otro” lejano, que frente a un “otro” más cercano, por ejemplo el que duerme en la calle, o el chico que pide en la esquina”, dice. Rodrigo Podestá, de Aldeas Infantiles SOS (www.aldeasinfantiles.org.ar), ONG que trabaja hace más de 32 años para ofrecer un entorno familiar a niños y niñas que han perdido o están en riesgo de perder el cuidado de sus padres, opina que “la clave está en lograr un compromiso a largo plazo”.

Para eso, dice, las ONGs deberían hacer propuestas para mostrar a sus colaboradores de forma efectiva que un pequeño aporte mensual o una pequeña acción sostenida en el tiempo generan un impacto mayor que hacer algo sólo cuando hay una tragedia. Fundamind es una entidad referente en la Argentina, Latinoamérica y el Caribe en la atención integral de chicos vulnerables ante la pobreza y el VIH. Para Gerardo Mitre, su Presidente, el argentino es comprometido y participativo, y aunque históricamente “la solidaridad estaba ligada a la caridad de la iglesia católica, luego los inmigrantes comenzaron a fundar sociedades italianas, centros gallegos, navarros, vascos, y a ejercer diferentes acciones de bien común”. ”Que lo injusto no me sea indiferente” …

Todos los consultados coinciden en que reciben mucho trabajo voluntario. ¿Esto significa un real compromiso, o algunas personas esperan –sin darse cuenta- que la acción solidaria les sea compensada de alguna forma? Mitre cuenta que en los 22 años de Fundamind, centenares de personas participaron en distintos programas. “Estudiantes secundarios, universitarios que realizan prácticas pre-profesionales en psicología, nutrición, trabajo social; extranjeros que quieren trabajar en algo significativo… Y también hay empresarios, celebrities y periodistas que colaboran en la difusión de las necesidades y proyectos”, cuenta.

“Ante un pedido de voluntariado recibimos muchísimas respuestas”, cuenta Gabriela Loiácono, de Fundación Leer (www.leer.org.ar), entidad que trabaja en la promoción de la lectura y la alfabetización infantil. “En la última edición de la Maratón Nacional de Lectura participaron más de 200 voluntarios, leyendo con los chicos o repartiendo libros, entre otras cosas. “El compromiso fue total”, insiste.

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Edith Grynszpancholc, creadora y Directora de la Fundación Natalí Dafne Flexer (www.fundacionflexer.org), concuerda: “El argentino es más solidario de lo que parece. A veces se dice que no nos comprometemos… pero nuestra experiencia es muy diferente”. Esta ONG, que apoya a los niños enfermos de cáncer y sus familias, tiene un staff fijo de 11 personas y 150 voluntarios. “Se comprometen muy seriamente con las tareas”, dice Edith.

“Además, el 80% de nuestro presupuesto está cubierto con donaciones o acciones fruto de la colaboración de asesores y consultores, que nos entregan elementos, su trabajo, su tiempo. Si tuviéramos que pagar por eso, nos sería imposible”, reflexiona. Para Podestá, de Aldeas Infantiles, la idea es que las propuestas de voluntariado tengan un por qué y para qué coherentes, y que los voluntarios se acerquen con un compromiso real.

“Las propuestas son evaluadas para que todos sean realmente beneficiarios de la acción”, señala. Desde Ashoka opinan que quienes actúan solidariamente lo hacen sin esperar recompensa. “Pero en el “dar” siempre existe una retribución muy grande que es, primero, el contacto con aquel que lo necesita. Y luego, el sentir que uno ha hecho algo para transformar aunque sea de manera pequeña la realidad”, dice Lazzaro.

Por su parte, Mabel Bello, Directora de ALUBA (Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia, coincide: “Le sugerimos a los pacientes que trabajen por los otros, porque eso incrementa las ganas de vivir y gratifica”. La Dra. Bello insiste en que “quien da se siente útil, y sin dudas recibe más de lo que brinda”. Y muchos chicos que viven encerrados en su propio mundo, al ver que pueden ayudar, perciben su propia fortaleza y su capacidad.

En ese contexto, las organizaciones sociales desarrollan campañas para llegar al corazón, pero también al entendimiento. “Nosotros hacemos “docencia”. Planteamos “alianzas de apoyo”, y buscamos que cada colaborador entienda de qué se trata y se comprometa a hacerlo”, señala Grysznpancholc.

Desde Fundamind señalan que, en su experiencia, las personas se interesan más por la educación de los niños y la prevención que por las cuestiones de salud, como puede ser un niño con VIH. “Podríamos pensar que la gente está sobre-estimulada de malas noticias y problemas, y quiere disponer su tiempo en actividades que les den satisfacción y que la haga sentir que no todo está perdido”, opina Mitre.

Pero para Lazzaro, no sólo importa el buen sentimiento sino accionar inteligentemente y con información. “Argentina necesita agentes de cambio, que piensen a largo plazo y que desarrollen acciones para transformar la sociedad día a día”. Para la Fundación Flexer, “la gente a veces no colabora porque no sabe bien cómo hacerlo. Además, ser solidario requiere asumir un compromiso con la causa, pero en serio.

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No se trata de “dar lo que me sobra” sino lo que el otro necesita. Y tampoco es cuestión de hacerlo porque “me hace sentir bien, sino para hacer sentir bien al otro… “, cierran.

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