Un vestido para dos

Un vestido para dos

Un vestido para dos

Un vestido para dos. Cuentos educativos. Cuentos breves infantiles. Cuentos para pensar. Literatura.

Las gemelas Albiñana fueron dos pequeñas traviesas que hoy me vienen a la memoria. Alicia era la mayor, nacida escasos minutos antes que su hermana Micaela.

Sus juegos y travesuras los participaban las dos con el mismo entusiasmo, para su comunicación no necesitaban un lenguaje verbal, establecieron entre ellas un extraño patrón de intercambio de ideas que se leían al pensamiento y una sabía perfectamente lo que la otra quería decir o hacer mucho antes de pronunciarlo o llevarlo a cabo.

Ese octubre apareció un gran remolino y desprendió uno de los dos vestidos color rosa que su mamá puso a secar al sol esa tarde, no se supo quien era la dueña de tan preciada prenda pues ambas compartían la misma talla de ropa, sus padres siempre adquirían ropas iguales para las niñas, con eso evitaban disgustos entre sus hijas, pero ahora el viento se había llevado el vestido preferido de una de las dos y no se sabía de cual de ellas, lo que es peor, el sábado siguiente irían a la fiesta de Lalo y querían usar su vestido rosa.

Cuando su mamá les informó lo ocurrido las gemelas comenzaron a decir que el vestido que el viento elevó a los cielos era el de la hermana y no el suyo, por tanto ella sí llevaría su vestido rosa a la fiesta, en este momento empezó la discusión por saber quién era la dueña de la única prenda que quedaba y quién tendría que llevar cualquier otra ropa al cumpleaños de su pequeño amigo. ¿Cómo solucionar tamaño problema? Era la pregunta que se hacían sus padres, hablaron con ellas y les hicieron ver que una de las dos tenían que ceder ante el hecho de que sólo había quedado una prenda, les recordaron el cariño que debe existir entre hermanas y que un simple vestido no tenía porque separarlas, ambas dijeron que sí y que dejaban que su hermana lo llevara, todos se fueron a dormir muy contentos.

Esa noche Micaela caminaba muy despacio hacía el guardarropa cuando tropezó con un bulto que se movía rápidamente, encendió la luz y vio a su hermana Alicia tratando de esconder el vestido, fue a la recámara de sus padres y les comentó lo sucedido.

A la mañana siguiente, la gemela más pequeña amaneció con un fuerte dolor de estómago y le pidió a su mamá que no la llevara al colegio pues se sentía muy mal. Por la tarde cuando Alicia llegó de la escuela lo primero que hizo fue correr hacía la canasta donde dormía el gato, levantó el pequeño almohadón y allí estaba, como extraviado, el vestido rosa que ya su hermana había ocultado previamente.

Era la primera vez que las gemelas estaban distanciadas. A la hora de acostarse ninguna de las dos pudo dormir por estar pendiente de los movimientos que hiciera su gemela, por consiguiente no se levantaron a tiempo para asistir a la escuela, su mamá se molestó con ellas, las reprendió y les dijo que iba a regalar el vestido que había quedado en casa y que tanto problemas estaba provocando. Así lo hizo.

Esa tarde y el día siguiente las gemelas permanecieron sin hablar, no cruzaron palabra entre ellas; es más, se lanzaban miradas recriminando la conducta de la otra, sus padres más preocupados que cuando existía el motivo de la discordia decidieron hablar con las dos para recordarles que un vestido por muy bonito que estuviera no debe ser causante del distanciamiento de ellas, ni un vestido ni nada les dijeron. Los problemas que causara la pérdida de un vestido en casa de la familia Albiñana se alejaban para felicidad de todos, el sonido del timbre de la puerta les llamó la atención rompiendo el encanto del momento de dicha que compartían, era don Toño uno de sus vecinos

•  Señora, hasta hoy pude venir a traerle el vestido de una de sus niñas, el aire que hubo en días pasados fue a dejarlo a mi casa.

Mauricio Yañez Vernal

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