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El último deseo ⊛ Señor Carlos…, el Estado lo halló culpable del delito de homicidio cometido en la persona de…

Por Alberto Suarez Villamizar. Historias tragicómicas.

¡Bienvenidos al intrigante mundo de "El último deseo" de Alberto Suarez Villamizar! En esta fascinante historia tragicómica, acompañaremos a Don Carlos en un viaje emocional único. Enfrentando su destino con calma, recuerda momentos de ansias y espera que marcaron su vida. La trama nos lleva por un corredor de la muerte hacia una sala de ejecuciones, donde un enigmático ritual aguarda.

Con elementos de suspenso y reflexión, el cuento explora la inevitabilidad de las decisiones pasadas. A medida que se revela la sentencia, surge un último deseo inesperado que te dejará tal vez, pensando, o tal vez, sonriendo. Un cuento dirigido especialmente a jóvenes y adultos.

El último deseo

El último deseo - Historia tragicómica

Extrañamente en esta ocasión no sentía la ansiedad que le acompañaba en otras oportunidades y le provocaba esos síntomas ya conocidos: palpitaciones, enfriamiento y sudor de sus manos, inquietud que buscó calmar con el consumo frecuente de algún bocadillo, que en su condición actual no le era posible, o recurriendo al cigarrillo como hizo en los años de juventud.

Ahora, que conocía con anticipación la hora de la cita estaba tranquilo, era inevitable y debía enfrentar la realidad.

Por su mente desfilaron esas ocasiones que lleno de ansiedad había sufrido las angustias de una espera, recordó cuando en el pasillo central de una iglesia esperaba la mujer a quien uniría su vida en una ceremonia donde serían el centro de atención de los asistentes; el día que en la sala urgencias de un hospital esperaba la llegada al mundo de su primera y única hija, sin tener a su lado quien le brindara una palabra de apoyo; o también la espera de los resultados de un examen de laboratorio que podría determinar la presencia de un letal virus en su organismo.

Había tomado las cosas con calma, entendía que la situación actual no tenía solución. Sentado en la cama esperaba. Faltaban quince minutos para la hora señalada, se puso de pie y dirigió sus pasos al pequeño baño — este era otro síntoma de tensión: los frecuentes deseos de orinar. Se detuvo frente el pequeño espejo, y al mirarse allí, recordó esos terribles instantes «me enceguecí por la ira y no tuve control de mis actos y acabé con la vida de quien arruinó mi existencia, y por lo cual ahora…» sus pensamientos fueron interrumpidos por una voz que le llamó:

¡Don Carlos, acompáñenos por favor, en la sala le esperan!

Rápidamente fue hacia la puerta y escoltado por dos hombres que marchaban tras él, recorrió el llamado “corredor de la muerte” que conducía a la sala de ejecuciones. Allí lo recibió un funcionario que salió a su encuentro cubriendo su rostro con una capucha de color negro, y quien le indicó el lugar que debía ocupar. Una vez tomó asiento sus acompañantes ataron sus manos a los brazos metálicos de la silla, mientras el encapuchado ingresaba en una pequeña cabina de cristal en cuya puerta se leía en letras rojas: Peligro zona de control. Alto voltaje.

Luego apareció en el recinto un hombre de avanzada edad, vistiendo una túnica de color oscuro, y acercándose al lugar que ocupaba el reo leyó en voz alta unos pasajes en su ajada Biblia que trataban sobre el perdón y la vida eterna. Al terminar su oficio se retiró y dio paso al director del penal, encargado de la ejecución, quien se dirigió al reo y pronunció la sentencia:

Señor Carlos…, el Estado lo halló culpable del delito de homicidio cometido en la persona de…, y lo ha condenado a la pena de muerte, la sentencia se cumplirá mediante la utilización de la silla eléctrica, por tanto, usted recibirá una descarga de dos mil voltios, igualmente se le concede el cumplimiento de un último deseo.

Luego dirigió su mirada al condenado y le preguntó:

¿Cuál es su ultimo deseo?

El hombre que se hallaba sentado en la silla levantó la mirada, y recorrió el rostro de cada uno de los asistentes, y con tono firme respondió:

¡Quiero que todos nos tomemos de las manos!

Fin.

El último deseo es un cuento del escritor Alberto Suarez Villamizar © Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial sin la expresa autorización de su autor.

Sobre Alberto Suárez Villamizar

Alberto Suárez Villamizar - Escritor

Alberto Suárez Villamizar nació el 27 de enero de 1958 en la ciudad de Bucaramanga, departamento de Santander, Colombia. Cursó sus estudios de enseñanza básica media hasta finalizar en 1976, en Bucaramanga. Actualmente trabaja con empresas de ingeniería civil que se dedican a la construcción y mejoramiento de vías.

“Escribo por Hobby, y mi mayor satisfacción es que mis escritos lleguen a todas aquellas personas amantes de la lectura”.

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