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¿Qué hace especial a la leche materna?

Por La liga de la Leche. Salud

La razón más común por la cual las madres deciden amamantar, es porque saben que la leche materna es el mejor alimento para sus bebés.

La leche materna contiene células vivas, como las de la sangre. Algunos de sus componentes realzan los efectos de otros de manera que sus ingredientes trabajan juntos.

Por el contrario, sólo un pequeño porcentaje de los ingredientes presentes en las leches de fórmula se absorbe y la mezcla de estos ingredientes no garantiza que actúen unidos como ocurre en la leche humana.

La leche materna está diseñada para los bebés

La leche humana es específica para la especie. La leche de cada mamífero se ha adaptado para darle a las crías lo que necesitan para garantizar su supervivencia y permitir su óptimo desarrollo. La leche de algunas especies es relativamente alta en grasa para favorecer la formación de una gruesa capa de grasa corporal, mientras que la de otras tiene un contenido alto de proteína que se utiliza para un rápido crecimiento y maduración.

Aquellas especies que necesitan fuentes disponibles de azúcar para satisfacer las necesidades de sus cerebros en rápido crecimiento, tienen leches con contenidos altos de carbohidratos. Los humanos son los mamíferos con el crecimiento y desarrollo más lento, pero con el cerebro más avanzado, así que tiene sentido que la leche humana tenga un contenido bajo de proteína y alto de carbohidratos.

La leche materna contiene niveles de vitaminas y minerales apropiados para el bebé sano, nacido a término. Es siempre cambiante: del comienzo de una lactada a su final, de toma a toma, y de día a día.

Algunos de los cambios en la leche materna son estimulados por señales dadas por el bebé. Cuando la madre sigue las señales de su bebé, puede estar segura de que él se beneficiará de todos estos cambios. Por ejemplo, si la leche que recibe en una toma particular es baja en grasa (la grasa es el componente más variable de la leche materna), el bebé sentirá hambre más temprano. Si sus señales son respondidas y recibe su próxima toma muy cerca de la anterior, la leche más alta en grasa que recibirá (el contenido de grasa aumenta cuando el seno está menos lleno) asegurará que la ingesta total sea la adecuada.

La leche materna tiene propiedades anti-infecciosas

Las madres que amamantan notan que sus bebés se enferman con menor frecuencia que aquellos que no son amamantados. La leche humana provee diferentes tipos de defensa contra las enfermedades, incluyendo anticuerpos contra patógenos específicos. Contiene así mismo lactoferrina que, aparte de ser la fuente de hierro para los bebés amamantados, parece poseer propiedades antibacteriales y antivirales.

Otros componentes de la leche materna protegen a los bebés a nivel molecular, ya que su forma impide el acceso de ciertos patógenos. Debido a las cualidades protectoras de la leche materna, los bebés que no son amamantados tienen más visitas a las salas de emergencia, hospitalizaciones y tratamientos con antibióticos. Su efecto protector se extiende más allá del destete. La leche humana ofrece protección inmunológica contra muchas enfermedades crónicas.

De acuerdo con Resultados de la lactancia versus alimentación con fórmula recopilados por Gina Wall (MN, IBCLC) y Jon Ahrendsen (MD, FAAFP), la alimentación con leche humana está asociada con menor riesgo de las siguientes enfermedades: diabetes, esclerosis múltiple, síndrome de muerte súbita, cáncer infantil, enfermedad tiroidea autoinmune, apendicitis, osteoporosis, enfermedad cardiovascular, enfermedad helicobacterial del píloro (asociada con úlceras gástricas),enfermedad de Crohn, colitis, artritis reumatoidea juvenil, obesidad, tonsilitis, alergias, enfermedad atópica y asma .

Aunque las teorías abundan, el mecanismo de estos beneficios inmunológicos a largo plazo aún no es claro. La leche humana contiene componentes bioactivos que mejoran el crecimiento y desarrollo de los bebés humanos. Una hormona gastrointestinal, la colecitosquinina (CCK) brinda la sensación de saciedad y bienestar.

Durante la succión, la CCK liberada tanto en la madre como en el bebé, produce somnolencia. En el bebé la CCK se eleva en dos oportunidades. La primera elevación ocurre inmediatamente termina la toma y es probablemente inducida por la succión; la segunda ocurre 30 a 60 minutos más tarde debido a la presencia de leche en el tracto intestinal del bebé. La caída de los niveles de CCK 10 minutos después de terminada la toma puede ser una oportunidad para despertar al bebé y ofrecerle el otro seno o permitirle reiniciar la succión y recibir así la leche rica en grasa. Esperar 30 minutos después de la toma antes de acostar al bebé y así aprovechar el segundo pico de CCK, puede ayudar al bebé mantenerse dormido.

La leche humana contiene ácidos grasos esenciales

Los ácidos grasos esenciales presentes en la leche materna optimizan la función cognitiva y la visión del bebé. Algunos estudios han demostrado que bebés prematuros a los que se administró leche materna a través de sonda eran, a los 18 meses y a los 6 ó 7 años, más avanzados en su desarrollo que aquellos con edad gestacional y peso al nacer comparables, a los cuales se alimentó con fórmula. Estas observaciones hacen pensar que la leche materna tiene un impacto significativo en el desarrollo del sistema nervioso central. Los bebés amamantados poseen, así mismo, mayor agudeza visual.

Estos beneficios pueden ser atribuidos a la presencia en la leche materna de largas cadenas de ácidos grasos poliinsaturados. Aunque algunas leches de fórmula han añadido recientemente estos elementos, se desconoce si tendrán efectos similares a largo plazo. Las hormonas, células vivas antibacteriales y antivirales y los ácidos grasos esenciales, son sólo algunas de las razones por las cuales la leche materna es ampliamente superior.

Es realmente una sustancia única que no puede ser copiada artificialmente. Problema de salud Duración mínima Duración de la protección Fuente de la lactancia Diarrea 13 semanas 7 años Howie 1990 Otitis media 4 meses 3 años Duncan et al. 1993 Infecciones respiratorias 15 semanas 7 años Wilson et al. 1998 Bronquitis sibilante 6-7 años Burr et al.1993; Porro et al. 1994 Influenza hemofilus tipo b 10 años Silfverdal et al. 1997 Enfermedad de Hoggkings 6 meses Sin especificar Davis, 1998 Fuente: Riordan 2005 Sally Myer Nebraska, Estados Unidos Traducido por Bárbara de Zuleta de New Beginnings, abril de 2006, publicación de La Leche League, Illinois, Estados Unidos. El artículo había sido publicado originalmente en la Carta de Líderes del Área de Nebraska, Estados Unidos.

Bibliografía

  • Lawrence, R y Lawrence, R. Breastfeeding; A Guide for Medical Professional. St. Louis: Mosby. 2005.
  • Riordan, J. Breastfeeding and Human Lactation. Sudbury: Jones and Bartlett 2005.

Información perteneciente a la revista NUEVO COMIENZO, Vol. 18 Numero 3 Año 2006
Fuente: La Leche League International (https://www.llli.org/)

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