No quiero ser yo

Cuento para padres

No quiero ser yo es un cuento para padres e hijos escrito por Liana Castello para leer junto a nuestros niños.

“No quiero ser yo” le dijo un día Juani a su mamá.

La había llamado a su habitación porque tenía algo importante para decirle. Su mamá se sentó en la cama, a su lado, dispuesta a escuchar a su pequeño hijo.

“No quiero ser yo” fue lo primero que dijo el niño y se quedó calladito.

Su madre sonrió sin dar demasiada importancia al comentario, casi divertida.

-¿Quién quisieras ser?-preguntó suponiendo que, como muchos otros niños, su hijo desearía ser un superhéroe, un personaje de alguna película o algo así.

-No sé, cualquiera menos yo-respondió Juani para sorpresa de su madre.

La sonrisa se desdibujó del rostro de su mamá.

-¿Es posible dejar de ser yo?

-Me temo que no-respondió la mamá.

-¿Y si nazco de nuevo? Eso es imposible también ¿verdad?

-Sin duda alguna Juani, eso es más que imposible ¿Por qué no quieres ser tú?-preguntó preocupada su mamá.

-Porque no me gusta, o mejor dicho, no me gusto.

-¿Qué dices hijo? ¿Cómo que no te gusta ser tú?

-Te explicaré-dijo Juani a su mamá-Tengo el pelo castaño y me gustaría tenerlo rubio.

Mis ojos son marrones y me gustaría que fuesen verdes. No soy muy alto que digamos. No juego bien a la pelota.

-Basta ya hijo…

-Déjame seguir-interrumpió el pequeño- porque la lista es larga: desafino al cantar, no me gusta mi voz. Soy malo en matemáticas y me gustaría ser bueno, soy muy bueno dibujando y no me resulta necesario serlo. En fin, podría seguir pero no quiero aburrirte, resumiendo: no quiero ser yo.

-¿Y qué pretendes hacer con eso?-preguntó su mamá cada vez más angustiada.

-No sé, tú dime, tú eres el adulto aquí.

-Hijo uno es quien es. Cierto es que algunas cosas podemos cambiar, que todos tenemos cosas que mejorar seguramente, pero nadie puede dejar de ser quién es ¿entiendes?

-Entiendo pero no me sirve, yo necesito una solución.

Ese día, la conversación terminó allí, pero la mamá de Juani se quedó pensando mucho.
¿Por qué su pequeño no se quería? ¿Por qué estaba tan desconforme con el mismo?

Pensó entonces en cuántas veces lo alentaba o lo elogiaba, en si hacía hincapié en sus logros o en sus fracasos.

Se dio cuenta que tal vez ella y su esposo no habían colaborado mucho con la baja autoestima del niño.

Y si bien, aprender a quererse a uno mismo no sólo depende de la mirada del otro, cuando se es niño, mucho tiene que ver.

Reflexionando, pudo ver que no eran muchas las veces en que tanto ella o su esposo le decían a su hijo que era valioso, o que lo amaban, o que su pelo castaño era muy bonito.

Tampoco que dibujar bien es un don maravillo que sirve para muchas cosas y que no ser bueno en matemáticas, no era tan grave.

A partir de la confesión de Juani, muchas cosas cambiaron en la familia. Hubo más elogios, más charlas, más bromas sobre aquello en lo que ninguno era bueno, más reconocimiento a cada tarea. También hubo más ganas de mejorar aquello que se podía y aprender a amar aquello que era imposible cambiar, como la estatura por ejemplo.

Juani y su familia aprendieron juntos que, como se amaban unos a otros, sólo les faltaba hacer que cada uno se amase a sí mismo, todo era y es siempre, una cuestión de amor.

Poco a poco, Juani comenzó a mirarse diferente, a mirarse con amor y se aceptó y se quiso. No le fue fácil, porque estaba acostumbrado a no “mirarse bien”, pero con el tiempo lo logró.

Llegó entonces el día en que el espejo le devolvió al pequeño una imagen de sí mismo con la que sí estuvo conforme, pero no porque fuese la imagen de otra persona, sino porque era la imagen que él aprendió a ver con su corazón.

Fin

Cuento sugerido para leer entre padres e hijos

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No quiero ser yo es un cuento para padres e hijos escrito por Liana Castello para leer junto a nuestros niños.

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